Atasco en la UMA para acceder a las plazas de profesor y de catedrático

  • Un centenar de doctores acreditados aguardan una improbable plaza docente y 70 profesores esperan una cátedra

La tasa de reposición que ha impedido entre 2012 y 2015 cubrir el 90% de las vacantes, ha provocado en la Universidad de Málaga (UMA) un cuello de botella con más de un centenar de doctores contratados temporales y en muchos casos también en condiciones de gran precariedad a la espera de una plaza de profesor titular, para la que ya han superado todo el proceso de evaluación. Además, otros 70 profesores titulares, también acreditados, aguardan  su oportunidad para acceder a una cátedra.

Este panorama, ahora común en todo el sistema universitario público, es absolutamente inédito. Nunca antes se había producido un atasco de esta dimensión. María José Blanca, vicerrectora de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad de Málaga (UMA), subraya que hasta 2012 la oferta de empleo público de la institución académica era suficiente para absorber en su casi totalidad a los doctores que conseguían superar el proceso de acreditación. 

El ritmo de creación de nuevas cátedras también estaba acompasado a la acreditación de catedráticos. "Si a lo mejor un año quedaba alguno fuera, casi con toda seguridad entraba al siguiente", recuerda la vicerrectora.

El Gobierno publicó el 13 de julio de 2012 un real decreto ley  destinado a garantizar la estabilidad presupuestaria que congeló la oferta de empleo público en la totalidad de las administraciones públicas, con la única salvedad de  servicios estratégicos como educación, sanidad o seguridad, en los que estableció una tasa de reposición del 10%. Es decir, por cada 100 jubilaciones que se producían, se permitía cubrir con puestos fijos 10 vacantes. En ese momento la carrera académica de decenas de doctores y profesores quedó detenida. Entre el curso 2011/2012 y diciembre de 2014 han causado baja en la UMA 20 catedráticos de universidad, 30 profesores titulares, cinco catedráticos de escuela universitaria y 42 profesores titulares de escuela universitaria. O sea, 97 docentes. Solo 10 de esas plazas se han podido cubrir con personal fijo. 

Este año, el Gobierno ha aflojado un poco las riendas y ha permitido ampliar la tasa de reposición hasta el 50%. De esa forma, ha sido posible que la oferta de empleo de la Universidad de Málaga correspondiente a  2015 contemple 14 plazas, de las que tres (15%) están reservadas por ley para investigadores del programa Ramón y Cajal, cinco son para catedráticos y seis para profesores titulares. Para 2016, la UMA calcula  que se producirán entre 30 y 40 jubilaciones que, con la tasa de cobertura de vacantes en el 50%, permitirán ofertar entre 16 y 20 nuevas plazas. 

En cualquier caso la dinámica del empleo público es insuficiente para digerir el pelotón de doctores evaluados y acreditados como profesores titulares que esperan su oportunidad, así como de profesores que pretenden completar su trayectoria académica como catedráticos.

Este proceso lo realiza la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) a través comisiones especializadas que evalúan los méritos de los candidatos.

Las dificultades para dar salidas a quienes obtienen la acreditación para optar a una plaza de funcionario tiene entre sus efectos directos un progresivo envejecimiento de la plantilla. La vicerrectora de Ordenación Académica reconoce que en este momento la edad media de acceso a una plaza de profesor titular se sitúa en la franja de edad comprendida entre los 40 y 50 años.  "Se alarga tanto la edad que también es muy posible que estos profesores que entran ahora se jubilen sin haber conseguido promocionar, y eso también es muy triste", admite María José Blanca. 

El cuello de botella, por otra parte, tardará en digerirse.  Harán falta años y más oportunidades para que cada profesor y catedrático acreditado pueda lograr un puesto estable.

Las restricciones para crear nuevas plazas de profesor e investigador funcionario han implicado, por otra parte, una progresiva precarización del cuerpo docente. La contratación temporal ha estado a la orden del día a través de figuras como el sustituto interino o la del asociado, categoría que se ha estirado hasta pervertir su espíritu original.  De los 2.343 profesores e investigadores que tenía la Universidad de Málaga en diciembre de 2014, 808 son contratados laborales y de ellos 587 son asociados. Esta figura se creó para facilitar que profesionales de prestigio colaboraran en la formación de los estudiantes universitarios. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha utilizado como una alternativa para acceder a la carrera académica y para tapar huecos. 

El vacío docente dejado por las jubilaciones registradas en los últimos años se ha cubierto en gran medida ampliando las horas de clase de los profesores que no tenían actividad científica acreditada. El real decreto ley de medidas urgentes de racionalización del gasto en la educación aprobado por el gobierno en abril de 2012  elevó la docencia de 240 a 320 horas anuales a aquellos profesores que no se dedicaran  activamente a la investigación. Además, la Junta de Andalucía decidió también que los doctores contratados (más de 200 en la UMA) también destinaran 320 horas a la docencia. El resto se completó con la contratación temporal y precaria. En cierta medida se sustituía a catedráticos y profesores con décadas de experiencia por personal júnior. 

Esta situación, no obstante, está cambiando algo. El año pasado la Junta de Andalucía autorizó a las universidades a contratar doctores ayudantes, previa autorización. La Universidad de Málaga ha pedido para el próximo curso 56. En este caso se trata de personal "con seis o siete años de trayectoria y experiencia docente que tienen acceso a contratos de cinco años. Muchos de ellos son ahora profesores asociados", indica María José Blanca. 

El impacto de la tasa de reposición es especialmente significativo en universidades muy jóvenes que se han visto sorprendida justo en su despegue o en aquellas otras como la UMA que fueron fundadas hace 30 ó 40 años, por lo que en este momento se están jubilando al completo las primeras generaciones de docentes. La vicerrectora de Ordenación Académica y Profesorado admite que las consecuencias en algunos departamentos son relevantes porque han tenido que apoyarse de forma muy significativa en profesores asociados o sustitutos.  Alude a los efectos en áreas de ciencias sociales y jurídicas y a ciencias de la educación.

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