El Ayuntamiento y la Junta carecen de un programa específico

  • Facua pide a los consumidores que en caso de sospecha llamen a la Policía

La calidad del alcohol que se consume en los bares no parece que sea un aspecto que preocupe en demasía a las administraciones públicas. De hecho ni la Junta de Andalucía ni el Ayuntamiento de Málaga cuentan con un programa específico en esta materia. Según fuentes de la Delegación de Salud, las inspecciones que llevan a cabo son aleatorias y se dirigen, sobre todo, hacia establecimientos de comida rápida para evitar posibles intoxicaciones. En la misma línea se pronuncia el Ayuntamiento de Málaga, que tampoco realiza controles "salvo que exista una alerta sanitaria". Fuentes municipales aseguran que el Ayuntamiento "no actúa per se" y que sólo lo hace a petición de la Policía Local.

Ni las administraciones, ni los empresarios ni los consumidores tienen constancia de denuncias o reclamaciones. El portavoz de Facua, Manuel Sánchez, explica el porqué: "Generalmente los afectados por el garrafón suelen ser gente muy joven que no conocen los cauces por los que se formula una denuncia", asegura Sánchez. Desde Facua aseguran que las cautelas deben extremarse cuando se trata de establecimientos ocasionales, como los típicos que organizan fiestas de Nochevieja. En todo caso, Sánchez aconseja que si el consumidor detecta que le han podido servir garrafón solicite la presencia de la Policía Local para que tome una muestra. Condiciones que no siempre reúne ya que es muy frecuente que el cliente no tenga la entrada o el resguardo de haber pedido una copa.

Por su parte, los hosteleros niegan que exista el garrafón. De hecho, el jueves el colectivo remitió un comunicado de prensa en el que se ponía a disposición del Ayuntamiento y de la Policía. "Es una leyenda urbana", asegura Rafael Prado.

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