El Ayuntamiento eliminará las casetas de la Feria del centro

  • Las medidas que se adoptarán este año pretenden terminar con los 'botellones' en las calles, por lo que se apostará por actividades culturales por las calles

El macrobotellón en el que se había convertido la Feria del centro histórico de Málaga en los últimos años tiene los días contados. Al menos eso es lo pretende el Ayuntamiento de Málaga que pretende recuperar el espíritu de antaño eliminando las casetas temporales que se instalaban durante esa semana en zonas tan céntricas como la plaza de la Constitución, limitando el número de puestos ambulantes y apostando por las actuaciones de grupos folclóricos malagueños por todos los rincones del casco antiguo.

De las aproximadamente 20 casetas que cada año se montaban en el centro durante la Feria, este año se reducirán únicamente a dos. Una será la de la peña Juan Breva que se ubicará en la plaza de la Constitución, donde ninguna otra podrá instalarse como venía siendo una tradición en los últimos años y donde se daban cita numerosos jóvenes. Ahora tendrán que hacerlo en la otra caseta que el Consistorio malagueño habilitará en la plaza de la Marina y que estará dedicada exclusivamente a este colectivo con importantes descuentos en bebidas y tapas para atraer su atención.

Sin embargo, sí tendrán su espacio en la Feria del centro las casetas que se ubiquen en el interior de edificios como ocurre con algunas peñas y cofradías, siempre y cuando cuenten con licencia municipal y cumplan con todos los requisitos para hacerlo.

Las medidas que se aplicarán en la próxima Feria las dio a conocer ayer el concejal de Cultura, Damián Caneda, que aseguró que el objetivo no es sólo no molestar a los vecinos que viven en el centro, sino "lograr que sea un momento de disfrute para todos y para acabar con la publicidad de que a Málaga se puede venir tranquilamente a emborracharse por las calles".

La mala imagen que se estaba proyectando de la ciudad por culpa de los multitudinarios botellones es lo que ha motivado que el Ayuntamiento, comerciantes, hosteleros y vecinos hayan promovido estos cambios que supondrá la eliminación de todas las barras de alcance en las que hasta ahora se podía vender alcohol.

Además, en las zonas más conflictivas del centro como las calles Alcazabilla y Císter, donde el año pasado se concentraron miles de personas provocando serios destrozos y molestias a los vecinos, este año acogerán la llamada Feria Mágica destinada a los más pequeños y que hasta ahora se ubicaba en el Paseo del Parque.

El resto de los espacios que queden libres en el casco histórico y que podrían convertirse en lugar de concentración para el consumo de alcohol serán ocupados, dijo el concejal de Cultura, con actividades culturales y la actuación de grupos rocieros, coros, danza y verdiales a los que animó a participar en la próxima Feria.

Eso afectará también a la presencia de las ya tan habituales charangas y a las que el Ayuntamiento pretende controlar reduciendo su número. Lo mismo hará con los puestos ambulantes, aunque en este caso lo que se plantea es redistribuirlos para evitar su concentración en la calle Larios donde normalmente están autorizados entre 12 y 14 de estos puestos.

Para lograr que se cumplan estas medidas, Caneda advirtió que se pondrán sanciones disuasorias, aunque confió en que la eliminación de los puntos de venta de alcohol surta más efecto que la prohibición de beber en la calle.

El portavoz del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de Málaga, Pedro Moreno Brenes, culpó de la degradación de la imagen de la Feria del centro y del fracaso del dispositivo especial de limpieza y seguridad al equipo de gobierno del PP, al que acusó de pretender "eliminarla de facto para potenciar las casetas discoteca en el recinto Ferial".

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