La Benemérita celebra su patrona con la mente en el desafío catalán

  • El acto, marcado por la coyuntura, sirvió para reivindicar la labor del cuerpo en la sociedad de hoy

El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga, Jesús Esteban Gutiérrez, da su discurso anual en el día de la Virgen del Pilar. El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga, Jesús Esteban Gutiérrez, da su discurso anual en el día de la Virgen del Pilar.

El coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga, Jesús Esteban Gutiérrez, da su discurso anual en el día de la Virgen del Pilar. / Reportaje fotográfico: javier albiñana

La festividad de la Virgen del Pilar es el día señalado en el calendario de todo Guardia Civil. Ya tenga más o menos devoción religiosa el agente, la institución está completamente impregnada del manto de fervor que la Benemérita tiene por su patrona. Este año, sin embargo, la celebración quedó un tanto eclipsada por los acontecimientos que afectan a Cataluña, y por el hecho de que hay más de 3.000 guardias civiles destinados en la comunidad autónoma con motivo del desafío independentista.

Es por ello que el coronel jefe de la comandancia en Málaga, Jesús Esteban Gutiérrez, plagó su discurso de referencias a los compañeros que se encuentran lejos de sus casas con el mandato constitucional de proteger el Estado de derecho. "Apreciamos las palabras del Rey, los mensajes de apoyo del Presidente del Gobierno y del Director General de la Guardia Civil. Todos han conseguido trasladar el mensaje de que no estamos solos", expuso el coronel Gutiérrez. Sin embargo, desde que comenzará el operativo especial con motivo del referéndum del 1-O, es la gente en el día a día "los que nos hacen sentir queridos, animados y apoyados".

El coronel pidió a la Virgen del Pilar por los guardias civiles en Cataluña y para que el Govern catalán "vuelva a la legalidad y a la senda constitucional". Gutiérrez resaltó la festividad de la patrona, aquella que es celebrada "allá donde haya dos o más guardias civiles". Y resaltó la labor solidaria del cuerpo, con la celebración el pasado domingo de la carrera popular de la Benemérita, cuyos fondos recaudados fueron destinados a la Casa del Sagrado, conocida popularmente como el Cottolengo.

En el discurso del subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones, también planeó la idea del desafío catalán como nudo argumental, al señalar desde un primer momento que el cuerpo "está haciendo una gran labor en un contexto hostil". Briones recordó que la Guardia Civil es la institución "más valorada" en España, y que el "desprecio de algunos en Cataluña" para con la Benemérita no ha hecho sino "aumentar ese respeto". Además, al igual que el presidente del Gobierno hiciera el 1 de octubre, señaló que la respuesta de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a la consulta popular fue "justa y proporcional".

En el acto de la patrona el subdelegado del Gobierno recordó la "incesante" lucha del cuerpo contra la trata de personas -hasta 100 víctimas fueron liberadas de redes en los últimos meses- o la violencia de género, "esa maldita realidad" contra la que toda medida es buena con el fin de atajarla. La educación es otro de los pilares fundamentales del Estado en los que el cuerpo se implica desde sus primeros ciclos. Hasta 1.300 charlas dio la Benemérita el curso pasado, que sirvieron también para conocer "la otra cara" del servicio.

Entre los condecorados este año de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, destacan los agentes Francisco Fuentes Fernández, Francisco Moreno Martín y Antonio Hermoso Muñoz, que fueron reconocidos con la cruz con distintivo rojo -aquella cuyo mérito supone estar en riesgo de perder la vida en servicio- por enfrentarse y detener hace dos años en Mijas a un hombre que portaba un cuchillo de grandes dimensiones y que iba gritando a aquellos que pasaban por su lado "Alá es grande".

Especialmente emotivo fue el momento en el que el agente más veterano con vida en la comandancia de Málaga, de 91 años de edad, recibió un reconocimiento a sus años de servicio. La ovación en pie que Francisco Rodríguez García recibió de todos los presentes fue el colofón a una jornada en la que algunas partes del acto fueron omitidas en señal de respeto a los agentes desplazados a Cataluña.

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