Comienza el juicio por la muerte de un obrero en el montaje de la Copa Davis

  • Cinco personas, entre ellas el director general de la Federación Española de Tenis, se sentarán en el banquillo

El titular del Juzgado de lo Penal número 11 de Málaga juzgará a partir de mañana en la Ciudad de la Justicia de Málaga a los cinco responsables de las obras para la celebración de la eliminatoria de la Copa Davis en la capital en septiembre de 2003, donde murió un trabajador. El fiscal pide un total de 23 años de cárcel para los cinco responsables de la obra, donde falleció un trabajador marroquí sin contrato cuando cayó de un andamio que supuestamente no contaba con medidas de seguridad.

Fuentes judiciales explicaron que la vista oral está prevista que se prolongue hasta el 1 de octubre. Los acusados son el encargado de la obra, J. A. B. G.; el entonces director gerente de la Real Federación Española de Tenis, V. B. C.; el arquitecto técnico y responsable de seguridad de las instalaciones, J. B. A., el jefe de personal, M. F. A.; y el representante de la empresa que llevó a cabo los trabajos, M. A. H. G. Todos los procesados se enfrentan a una petición de cuatro años de cárcel por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte y otro contra los derechos de los trabajadores, salvo el jefe de personal, para el que el fiscal pide siete años de prisión por un tercer delito contra los derechos de los trabajos relacionado con la emisión de contratos laborales.

Las obras que se desarrollaban para la instalación del graderío en una parcela pública de los exteriores del Palacio de Deportes José María Martín Carpena de Málaga "carecían de medidas de protección colectiva para los trabajadores que ejecutaban sus tareas a una altura superior a los dos metros". El fiscal cree que los promotores y la empresa subcontratista no informaron a los empleados de los riesgos que corrían, ni de las medidas de prevención que debían adoptar en el desempeño de sus trabajos.

El siniestro se produjo el 22 de agosto de 2003, cuando el trabajador, de nacionalidad marroquí, con tres hijos y que no había firmado ningún contrato de trabajo con la constructora, realizaba diversas tareas en una instalación metálica de nueve metros de altura sin sujeción, ni con el calzado homologado. El operario se precipitó por un hueco de una zona de las gradas donde no existían supuestamente medidas de protección colectiva y sufrió un politraumatismo en la cabeza a causa del golpe que le produjo la muerte instantánea.

La Federación Española de Tenis asumió la construcción de la grada, su coste y la responsabilidad de la seguridad de las obras, y contrató los trabajos a la empresa Montajes Miguel Moyas. El 11 de agosto de 2003 se presentó el Plan de Seguridad y Salud que, según el relato fiscal, carecía del rigor necesario, porque no recogía el método de trabajo para ejecutar el montaje de las gradas. El director entonces del Palacio de Deportes y vicepresidente del comité organizador, J. M. S. P., designó al arquitecto técnico de la Copa Davis como jefe y responsable de seguridad, que está acusado. La Fiscalía mantiene que "todos los acusados sabían perfectamente que las obras se ejecutaban sin medidas de protección colectiva" y que los empleados no utilizaban en altura cinturones o arneses de seguridad.

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