La DGT quiere que los examinadores hagan tests de alcohol y droga a los alumnos

  • El examen no se realizaría si dan positivo o se niegan, según los funcionarios, que ven la propuesta "otro motivo de enfrentamiento" con los aspirantes Argumentan que no son policías

La Dirección General de Tráfico (DGT) pretende que los examinadores realicen controles de alcohol y droga a sus alumnos antes de someterse a la prueba práctica, lo que previsiblemente implicaría su cancelación en caso de que estos den positivo o se nieguen a realizarlas. La idea, según explicó a este periódico Manuel Fernández, delegado en Málaga de la asociación Asextra, formada por este colectivo de funcionarios, salió a la luz en una mesa de trabajo mantenida en Madrid el pasado día 21 entre el presidente, Joaquín Jiménez Murillo, varios cargos de la DGT y representantes sindicales.

En palabras del portavoz de los examinadores, la perspectiva es que a partir del próximo lunes se lleve a cabo una prueba piloto en Jaén y Toledo a fin de analizar los resultados. A continuación, se sumarían las otras 48 provincias españolas. La implantación, en este sentido, sería progresiva.

Desde la Subdelegación del Gobierno explicaron que, por el momento, no es más que una propuesta interna que se ha puesto sobre la mesa pero que todavía está sin cerrar y que no tiene carácter oficial. Pese a ello, la iniciativa ha recibido un aluvión de críticas entre los funcionarios de Tráfico, que consideran que sería otro motivo "de enfrentamiento" con los futuros conductores. "Es una barbaridad. Si los alumnos se niegan a hacer la prueba, automáticamente se les aplazaría el examen. Buscamos un entorno seguro y no hacen más que ponernos trabas", aseveró el representante de los examinadores. El gabinete jurídico de Asextra ya está profundizando en el asunto para poder recurrirlo. "Los asesores legales dicen que es factible, pero no lo tenemos claro", recalcó.

También el responsable provincial del sector de administración general del estado CSIF, Juan Carlos Pedrosa, que además es examinador, ha hecho sonar sus quejas al respecto. "Todavía es una posibilidad, pero la valoración que hacemos es totalmente negativa. No somos las personas indicadas para hacer un test de alcoholemia a nadie. ¿Cómo le digo a un alumno que se preste a un control de drogas?", aseveró. Asimismo, criticó la falta de tiempo para "un examen de calidad". "Si acumulamos otras tareas, la mañana no da para más. Se tarda 15 minutos en hacer un control de alcoholemia", puntualizó. Su intención, en caso de que la DGT siga adelante con la iniciativa, será también analizar su legalidad.

Los examinadores consultados precisaron que no suele ser habitual que los aspirantes se suban al volante bajo los efectos de sustancias estupefacientes, pero que, en cualquier caso, no es tarea suya comprobarlo. "Algunos vienen que dan miedo. En zona de examen los he visto fumando marihuana", detalló uno de ellos. Asimismo, subrayaron que no se oponen a estos controles si los realiza la autoridad competente. "Ellos están preparados. Somos funcionarios como cualquier otro que está en una ventanilla", dijo.

En la mesa técnica se abordaron también otras propuestas como que los examinadores cuenten con tabletas conectadas a un ordenador central para que, con sólo apretar un botón, puedan indicar si el alumno es apto. El resultado podrá ser consultado a través de internet al igual que la prueba teórica. "El proyecto está en fase de estudio. Vendrá muy bien para la organización de las autoescuelas, que podrán comprobar el número de aprobados y saber cuántos se pueden presentar al próximo examen", añadió el representante de CSIF.

Asimismo, la DGT prevé implantar un programa de formación para profesores. "Es lo más parecido a un máster. Se acreditará que ha cursado estudios complementarios a los que tienen de seguridad vial", concretó.

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