Déficit y deuda para capear la crisis

  • Solbes presenta en sociedad las cuentas públicas fiel al guión: saldo negativo del Estado, esfuerzos por mantener el gasto social y parón en los ingresos · Vuelven los 400 euros y la Seguridad Social da otra alegría

Unos Presupuestos austeros para hacer frente a la crisis, que "miran al futuro" con inversiones productivas pero que no olvidan el presente y la necesidad de antender a los más afectados por el grave deterioro de la economía. Así defendió ayer el vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, los Presupuestos Generales del Estado para 2009, unas cuentas que recogen un déficit para el conjunto de las administraciones del 1,9% (del 1,5% sólo en el caso del Estado), un aumento de la deuda pública en dos puntos (hasta el 38,8% del PIB) y un incremento de sólo el 3,3% en el gasto (frente al 4,5% previsto inicialmente).

Solbes cumplió el protocolo, ya clásico, de la entrega del proyecto de ley de las cuentas del Estado al presidente del Congreso, José Bono. Como los tiempos han cambiado, ya no hay pesados tomos descargados en carretillas de un furgón, sino una doble versión digital en CD-Rom y pen drive. El texto llegó a la Cámara Baja en un día marcado por el recrudecimiento de la crisis financiera internacional. Pese a los negros augurios de futuro, el titular insistió en que los ciudadanos españoles "pueden estar muy tranquilos" porque sus ahorros "no corren peligro" en "ninguna" de las entidades financieras del país.

Las cuentas presentadas ayer no actualizarán la tarifa del IRPF con la inflación pero, a cambio, los contribuyentes volverán a beneficiarse de la deducción de 400 euros en unas cuentas en las que habrá vencedores y vencidos en los diferentes departamentos ministeriales: los que más ven incrementadas sus partidas son Trabajo, Industria, Igualdad y Vivienda, en contraste con Defensa, Sanidad, Cultura y Presidencia, que ven reducidas sus dotaciones.

Los Presupuestos de las vacas flacas mantienen, según Solbes, los mismos objetivos que han guiado las cuentas públicas desde la llegada del PSOE al Gobierno: impulso del gasto social y productivo, pero se aplicarán en un contexto "extremadamente delicado" que, no obstante, no ha llevado al Ejecutivo a variar su cuadro macro, que prevé un avance de la economía del 1% (aunque ya se admite que podría ser menor) y un repunte del paro hasta el 12,5%. Solbes insisitió en que el ajuste económico -con crecimientos practicamente nulos en los dos últimos trimestres de 2008- continuará en la primera mitad 2009 y "podría empezar a remontar" en el segundo semestre, mientras que los precios continuarán su tendencia a la baja, si el petróleo lo permite, y acabarán ya este año por debajo del 4%.

Una de las novedades es el aumento de la deuda pública, tras años de recortes. En 2009 alcanzará el 38,8% del PIB, dos puntos más que este año, un porcentaje que, según Economía, sigue siendo "cómodo", ya que mantiene a España casi 20 puntos por debajo de la media europea, colchón que se suma al largo plazo de vencimiento de la deuda española, con una media de 6,9 años. En el caso de la deuda del Estado, aumentará del 30,7 al 33,3%, señaló.

Por lo que respecta al déficit, insistió en que la cifra para el conjunto de las Administraciones Públicas estará en torno al 2% (el Estado registrará un 1,5%, frente al 1,2% de autonomías y ayuntamientos y el 0,8% de superávit de la Seguridad Social), lejos del límite del 3% que fija el Pacto de Estabilidad europeo, aunque no son pocos los que lo ponen en duda. Solbes defendió que se haya optado por incurrir en déficit y señaló que, de haber optado por el déficit cero, se habría tenido que reducir en 16.000 millones de euros la actividad económica financiada por el Estado.

Solbes, quien volvió a repetir que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) no debe funcionar como financiador de la actividad privada, ya que para eso "ya está el sistema financiero", dedicó además especial atención al "significativo estancamiento" de los ingresos que, en 2009, serán prácticamente iguales a los de 2006, lo que exige una reducción del gasto para no disparar el déficit. La crisis, especialmente la inmobiliaria, y las medidas de estímulo económico, con una factura de 21.000 millones, explican que los ingresos caigan un 0,1%, hasta los 141.110 millones, con caídas del 15,1% en la recaudación del Impuesto de Sociedades, aumentos del 6,7% en el IRPF y del 4,8% en el IVA. En el caso de los impuestos especiales, donde no está previsto deflactar la tarifa, los ingresos aumentarán un 3,3%.

Mención aparte merece la financiación territorial que, en el presupuesto de gastos aumenta sólo un 0,3% hasta los 53.019 millones. No obstante, el ministro de Economía insisitió en que la partida de ingresos aumenta un 4,4% hasta los 60.843 millones, con lo que la cantidad total destinada a entes territoriales asciende a 113.862 millones de euros, un 2,4% más que en 2008.

La que, de momento, capea la crisis con nota es la Seguridad Social, que seguirá disfrutando de un superávit del 0,8% del PIB, resultado de unos ingresos de 123.727 millones y unos gastos de 114.477 millones. El superávit permitirá realizar una aportación de 8.023,4 millones al Fondo de Reserva, que rozará los 65.000 millones, el 5,7% del PIB o el equivalente a casi diez mensualidades de todas las pensiones.

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