Enfermeros: "Era impensable estar en paro"

  • Profesionales en paro y con contratos al 75% cuentan sus historias

PABLO Torrejón tiene 34 años, una hipoteca de 900 euros, un hijo de 21 meses y otra en camino. Mal momento para quedarse en paro. Pero desde el 12 de septiembre pasado es un desempleado más. Después de siete años trabajando para el SAS, no le renovaron el contrato como enfermero en el Carlos Haya. "De ser una profesión casi sin desempleo, ahora todos estamos sacándonos los ojos por trabajar. Entre los recortes en la contratación y el aumento de jornada, no hay contratos. De ser una carrera con salida laboral, ahora no  soy nada", lamenta. Su mujer también es enfermera. Está de baja por el embarazo.

Desde que en 2005 empezó a trabajar para el SAS,  Pablo había estado en paro únicamente días sueltos. Ahora lleva casi dos meses. Es la primera vez que lleva tanto tiempo parado. Confía que para Navidad le surja algún contrato. Ha habido años en los que Pablo ha firmado una veintena de contratos. Advierte que más allá de la precariedad laboral que supone y del estrés que sufren los profesionales por cambiar de área de trabajo,  esa rotación puede dar lugar a errores con las consiguientes consecuencias para los pacientes. Y denuncia que muchas veces hay cursos que más que dar formación solo suponen comprar puntos para la bolsa. 

Ya ha echado curriculum en centros privados. De momento, no le llaman. Dice que como no hay oferta pública de empleo, tampoco se producen huecos en la sanidad privada. No oculta su preocupación y afirma: "Lo peor de esta situación es que la Administración no sabe lo que va a hacer. Es un barco sin timón". Él, de momento, centra sus esfuerzos en conseguir un trabajo. "Y cuando agote el desempleo, Dios dirá".    

Sin planes de hijos

Otro enfermero acepta contar su historia, aunque pide el anonimato. Pongamos que se llama Juan. Trabaja en el Clínico y no tiene hijos. Su hipoteca es de 600 euros mensuales. Después de 12 años en el SAS, le han hecho un contrato al 75%. Reducción de jornada, con la correspondiente merma de salario. Su mujer es enfermera y también ha visto recortado su contrato un 25%. Son jóvenes, pero dice que ahora ni se plantean tener un hijo. Pese a que ve el futuro con escepticismo, es conciente de que pese al recorte de sus contratos, son afortunados. "Nosotros tenemos suerte, los que van detrás [en la bolsa de trabajo] están parados. Gente con nueve años trabajados para el SAS y que está en el paro".  

Juan cuenta que cuando empezó tenía contratos de un día. "Trabajaba un día sí, un día no". Así que aunque sus jornadas fueran de 12 o 24 horas, al mes solo cotizaba 15 días. "Tengo 17 páginas de vida laboral", cuenta. Tanto a él como a su pareja le han renovado los contratos por un mes. "Antes salías, cenabas, te comprabas un coche, una casa. Ahora vivimos con incertidumbre. No vemos más allá del lunes que viene. ¿Cómo vamos a plantearnos un hijo? Hasta vives con miedo de que algo de casa se te rompa", confiesa.

Él -que en sus comienzos trabajó fuera de Andalucía y llegó a estar en 36 bolsas de empleo- ya ha echado los papeles para trabajar otras comunidades autónomas. "Incluso estoy mirando fuera de España. La situación de crisis es real, pero además hay una mala gestión. Es triste después de 12 años, tener que plantearse hacer las maletas", lamenta.  Juan dice que si la situación laboral va a peor, se irían los dos. Cuenta que con los recortes, su sueldo se ha quedado en 1.100 euros y que él no ha vivido por encima de sus posibilidades. Como ejemplo, pone su coche, que tiene 13 años. Ve la situación actual con tristeza y rabia: "Tengo compañeros, padres de familia que están parados y no saben si levantarse cada día a buscar empleo o quedarse acostados".  

Otra enfermera del Carlos Haya tampoco quiere dar su nombre, pero resume su situación: "Después de casi 16 años me han recortado el contrato al 75% y ahora me lo hacen mes a mes.

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