Especialistas abogan por legalizar las 'madres de alquiler'

  • Los expertos defienden esta práctica en caso de parejas con problemas para concebir

Recibe el nombre de gestación por subrogación, aunque es más conocido como madres de alquiler. En España, la cifra de personas que demandan usar vientres de otras mujeres es inferior a la de otros países, pero existe. Por ello, son cada vez más los expertos en fertilidad que coinciden en defender su regulación, siempre que el procedimiento se lleve a cabo por razones médicas. El jefe del servicio de Reproducción Asistida del hospital Quirón de Málaga, Enrique Pérez de la Blanca, considera que concebir un bebé es "lo mejor del mundo", de forma que, si una persona ofrece su vientre, no entiende por qué su utilización incurre en la ilegalidad, cuando además el riesgo "lo asume la receptora". De la Blanca afirma que, según la Constitución, madre "es la persona que pare y no la que da los genes ni firma el parte de nacimiento". Ser padres, a juicio del experto, va más allá de los nueve meses de embarazo: "Es importante mantener un vínculo, pero éste viene marcado por la educación. El bebé será hijo del padre o madre que le vaya a educar".

Para Manuel Martínez, director de la unidad de Reproducción del centro Gutenberg, "no hay derecho" a que una mujer tenga que trasladarse a países donde estas prácticas sí están reguladas, como es el caso de la India. "En Estados Unidos también se hace sin problema, quedando claro que la madre que lleva el embarazo no tiene derecho sobre el embrión", indica. Su postura en el tema no deja lugar a dudas, sobre todo en casos de parejas que tienen dificultades para procrear o bien, homosexuales masculinos. Sin embargo, el especialista muestra su desacuerdo con que una mujer se decida a alquilar un vientre "para evitar estropearse con el embarazo", algo que, en su opinión, "no debe consentirse".

Actualmente, la Ley de Reproducción Asistida, en línea con la política de donación de material biológico, que especifica que debe ser anónima, no contempla en España la posibilidad de que una mujer preste su útero a una familia con problemas de fertilidad, ni tampoco que lo ceda a una pareja homosexual durante los nueve meses que dura la gestación. De ahí que numerosas familias se animen a cruzar sus peticiones en la Red con las ofertas de mujeres de otros países dispuestas a someterse a un proceso de fecundación in vitro para concebir un hijo a cambio de dinero. Basta con introducir en cualquier buscador de internet las palabras madres de alquiler para comprobar la demanda. Entre los primeros resultados aparece una referencia al cantante Elton John, que logró hace unos meses encontrar por segunda vez a una mujer dispuesta a gestar un hijo suyo. Más allá de este conocido caso, los resultados de la búsqueda son reveladores. Desde chicas de 20 años interesadas en arrendar su útero como vía de escape al impacto de la crisis, hasta hombres de 40 años que ofrecen alojamiento durante 12 meses (nueve de gestación y tres de lactancia) a una mujer "sana, joven y con las ideas claras", a cambio de que ésta quede embarazada. Las respuestas, en la mayoría de los anuncios, no se hacen esperar. "Soy española de 22 años, sana, sin vicios y atractiva. Presto mi vientre"; "Tengo 27 años y dos hijos por parto natural. Estoy dispuesta a ayudarles. Negociaremos la parte económica"; "Nunca he hecho esto, pero me veo en la necesidad. Si siguen interesados, contacten conmigo"; "Necesito una madre que quiera que yo lleve a su hijo en mi vientre. Me hace mucha falta económicamente. Tengo una niña de 9 años".

Si bien se trata de una tendencia cada vez más común, con mayor incidencia en países asiáticos, lo cierto es que el proceso implica en algunos casos la necesidad de solicitar préstamos bancarios para hacer frente al pago. En la India, una mujer puede llegar a desembolsar unos 8.000 euros para que otra desarrolle un bebé en su útero. En Estados Unidos, sin embargo, el tratamiento se dispara hasta los 40.000 euros.

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