Finlandia repatría a las nueve personas fallecidas y a 12 de los 13 heridos

  • Los cuerpos de tres víctimas mortales del accidente de autobús partieron por la mañana y el resto, de madrugada

Tres de los nueve cadáveres de los turistas finlandeses fallecidos en el accidente de autobús ocurrido en Torremolinos fueron embarcados ayer en un avión en el aeropuerto malagueño con destino a Helsinki (Finlandia).

Fuentes aeroportuarias confirmaron que se trata del vuelo regular de la aerolínea Finnair de las 10.25 horas, cuyo viaje dura cinco horas y media sin hacer escala, y que en el avión también iba el pasaje normal.

Los otros seis cadáveres y doce de los trece heridos en el siniestro que permanecen en hospitales malagueños fueron repatriados a Finlandia en un mismo avión medicalizado a las 03:15 de la madrugada de ayer.

Fuentes consulares aseguraron que en ese segundo vuelo se desplazará también todo el grupo de apoyo desplazado desde Finlandia tras el suceso y que el avión fletado por el gobierno finlandés cuenta con un equipo formado por cuatro médicos y cinco enfermeras.

Este avión-ambulancia dispone de camillas para que puedan viajar en él los heridos que no pueden sentarse, según las fuentes, que han precisado que únicamente quedaría ya en Málaga la paciente de 50 años que está en coma en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital General Carlos Haya de la capital malagueña.

En el segundo vuelo hacia Finlandia se trasladaron los nueve familiares de las víctimas que aún permanecen en España, así como el grupo de psicólogos y miembros de la Cruz Roja finlandesa que presta ayuda a los heridos.

A la única herida que quedará en Málaga le prestarán servicios y cuidados los voluntarios de la comunidad religiosa de finlandeses de la Costa del Sol.

Según la investigación preliminar, un todoterreno, que circulaba a una velocidad excesiva e inadecuada para las condiciones de la vía en la jornada lluviosa del pasado sábado, adelantó por la izquierda al autocar de turistas finlandeses, perdió el control a la entrada de una curva, colisionó con el quitamiedos de la carretera y rebotó hasta chocar con el autobús.

El conductor del todoterreno dobló el límite permitido en las pruebas de alcoholemia, con 0, 5 gramos de alcohol en aire, tras el accidente, en el que hubo una treintena de heridos además de los nueve fallecidos.

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