¿Gigantes con pies de barro?

Ciento cincuenta años de vida tirada sobre la Alameda Principal. Atravesado en una de las grandes vías de Málaga ciudad aparecía en la mañana del pasado martes uno de los descomunales ficus plantados en este punto de la urbe, elemento más del paisaje urbano. Pero justamente por lo anormal de ver un ejemplar de este tipo, indemne durante siglo y medio, caído en la calzada obliga a cuestionarse qué ha podido ocurrir. Para algunos, la respuesta hay que buscarla en la suma de elementos: lluvia copiosa, vientos fuertes y una evidente desproporción entre la fortaleza y extensión de las raíces del ficus y el peso de la copa que han de soportar, a modo de anclaje.

Entre los expertos que opinan de este modo está Baltasar Cabezudo, catedrático de Biología Vegetal. "Son árboles muy viejos, muy grandes, con mucha copa y pocas raíces de sujeción", dice a modo de resumen. Este experto viene a señalar que se trata de árboles, por así decirlo, "con pies de barro". "Son árboles conflictivos", se atrevió a aseverar, motivo por el que demandó una mayor vigilancia por parte de los técnicos del área de Parques y Jardines del Ayuntamiento. Incluso, consideró razonable, "llegado el caso", pensar en "podar parte de la copa de algunos de los árboles para descargarlos de peso".

A ello se suma que el terreno sobre el que se asientan no parece el más adecuado para que puedan desarrollar "su ancla radical". "Y cada año que pasa es un poco peor", añadió, al tiempo que apostilló: "Me da l a impresión de que en este caso las raíces están como en una maceta". Menos contundente en sus apreciaciones fue Alfredo Asensi, director-gerente del Jardín Botánico La Concepción. "El árbol ha caído porque tenía que caer", dijo e intentó restar dramatismo a lo sucedido. "No hay que asustarse porque un árbol sano, que no manifestaba ninguna señal de problema, en un momento dado se caiga. Se cae porque hay un peso muy importante de la copa del árbol en relación con el volumen de la raíz", explicó.

"Si esto ocurre con estos árboles en su hábitat natural, más aún en un ambiente urbano donde las raíces respiran menos y están más constreñidas", comentó. No parece que el asunto preocupe en exceso al equipo de gobierno del PP. La concejala de Parques y Jardines, Teresa Porras, vinculó lo ocurrido con "el complicado temporal que hemos tenido".

En febrero de 2004, según comentó ayer el botánico José Antonio del Cañizo, un grupo de expertos catalanes elaboró el estudio Estado biomecánico y riesgo de fractura de los ficus de la Alameda, un texto en el que se advertía del riesgo de podas "salvajes" -"algunas incluso dejan cortes de casi medio metro", aseguró Del Cañizo-, algo que puede provocar la proliferación de hongos que van devorando internamente el tronco de estos árboles centenarios. El ex director del Jardín Botánico La Concepción consideró que "es una pena que teniendo estudios como éste no se esté más pendiente del tema".

Lo sucedido con el ficus de la Alameda reabre el interrogante de qué pasará cuando se inicie la obra del Metro, lo que podría tener lugar a lo largo de este año. Sobre este particular, el director del suburbano, Enrique Salvo, lanzó un mensaje de tranquilidad. "Somos conscientes de la situación de la Alameda y el Parque; para hacer una obra de este tipo hay que dar extraordinarias garantías", indicó, al tiempo que avanzó que se tomarán todas las medidas necesarias.

Respecto al estado de los ficus, de acuerdo con los informes elaborados por Tecnoma, Salvo indicó que hay cuatro ejemplares "con vitalidad muy baja", mientras el resto tiene condiciones adecuadas. Por ello, consideró que la futura construcción del túnel podría beneficiar a los árboles. "Las pantallas pueden servir de sostén al árbol", dijo, a lo que se sumará la extensión de tierra vegetal entre la bóveda del paso subterráneo y la superficie de la calle, al objeto de que puedan extenderse las raíces.

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