El Prisma

Gladiadora Gutiérrez

  • Llegó con la etiqueta de guardia pretoriana de Chaves y se metió sin miedo y con éxito en todos los fregados posibles: Marbella, los planes de ordenación, el Metro, la red AVE de Andalucía

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MAMÁ, voy a ir al Congreso de los Diputados". "Hija, ¿estás segura de que quieres meterte en política, con lo fea que es?". Más o menos, ésa fue la conversación que mantuvieron Concha Gutiérrez y su madre hace pocas semanas, y la todavía consejera de Obras Públicas, que lleva casi treinta años vinculada al PSOE y dos décadas en primera fila de la política andaluza, no puede reprimir la risa cuando lo cuenta.

Gutiérrez fue jefa de gabinete de Chaves en su etapa como ministro de Trabajo y consejera de la Presidencia, así que cuando llegó a Obras Públicas en el año 2000 no fue difícil ponerle la etiqueta de guardia pretoriana del presidente andaluz. Y esta mujer de apariencia fría, tímida y distante, que esconde en realidad a una persona cariñosa, apasionada y temperamental, se comportó como un centurión con una misión imposible. De hecho, El Hispano de Russel Crowe en Gladiator habría languidecido ante los retos a los que se enfrentaba. El urbanismo andaluz, germinada la semilla del GIL, era un circo plagado de fieras. El Metro, una catacumba abandonada en Sevilla y un sueño utópico en Málaga. Y la red AVE de Andalucía, una quimera.

En ocho años, la consejera ha pasado por muchos momentos difíciles, posiblemente más que la suma del resto de sus compañeros. Logró los primeros autos judiciales que paralizaban licencias ilegales en Marbella, algo que no ocurrió, para eterna vergüenza de jueces y políticos, hasta el año 2003. Retiró las competencias urbanísticas al Ayuntamiento marbellí adelantándose al escándalo de Malaya, y ha elaborado una Ley del Suelo y unos Planes de Ordenación Territorial que, si bien no han estado exentos de polémica y errores, al menos han acabado con muchas de las barbaridades previstas y con la sensación de que todo el monte era orégano.

Sí, sí, habla con la voz muy bajita, casi imperceptible, pero se enfrentó al todopoderoso lobby de los promotores y constructores andaluces y fijó una reserva mínima del 30 por ciento de los suelos para VPO. Sí, sí, parece frágil, pero ha puesto en marcha, casi simultáneamente, las obras de los Metros de Sevilla, Málaga, Granada y Bahía de Cádiz, y ha conseguido que en unos años el AVE una todas las capitales andaluzas. Y todo eso, en ocho años y sin un sólo caso de corrupción en los periódicos.

Hija, ¿estás segura de que quieres meterte en política?

diputación, y van...

¿Merece María José Álvarez Arza ser directora de la UNED en Málaga? Sí, sus méritos académicos son innegables y hasta el propio Arenas lo admite. ¿Pero es deseable que la hermana de la omnipresente ministra de Fomento ocupe un puesto vacante precisamente porque su antecesor dimitió denunciando enchufismos de la Diputación? ¿Es necesaria otra mancha de sospecha más en el largo listado de sombras que se han empeñado en acumular sobre el organismo público sus actuales gestores?

Desde que se mudó al nuevo edificio, el equipo que supuestamente dirige Salvador Pendón no da pie con bola. El político malagueño no sólo perdió la alcaldía de Ardales el 27-M. También los papeles. Desde entonces apenas hay una semana en la que la Diputación no sea noticia por el despotismo reinante; por las malas prácticas de muchos de sus diputados y sus coches oficiales; por el enchufismo generalizado, por el despilfarro inútil, clientelar y partidista de muchas de sus acciones; por multiplicar los cargos de confianza y pretender hacerlo aún más con la gerencia provincial de Urbanismo futura; por la esperpéntica condena por agresión del presidente, y ahora por el escándalo de la UNED.

Aunque no sea justo, era oportuno que la hermana de la ministra hubiera renunciado. A ella se le puede hacer el reproche, porque a los actuales mandatarios provinciales hace tiempo que perdieron la conciencia. Y por donde pasan no vuelve a crecer la hierba.

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