Innovación y creatividad en aulas más autónomas, claves de futuro

  • Cinco miembros de la comunidad educativa destacan que para salir del "sombrío panorama" que se aproxima con la Lomce hay que dotar a los centros y al profesorado de mayor autonomía La calidad del sistema se medirá por la calidad de sus docentes

Cinco voces distintas, pero cinco voces coincidentes en que la reforma educativa que en este curso da sus primeros pasos es un total desacierto. El decano de la Facultad de Ciencias de la Educación, Francisco Murillo; el presidente de Educación y Gestión, Francisco Luis Martínez Villar; la presidenta de la Asociación de Directores de Instituto (Adian), Virginia Rodríguez y los asesores en el Centro del Profesorado de Málaga José María Oliva y Laura Martín analizan el presente "sombrío" de la educación y sientan las claves por las que, a su juicio, debería caminar el futuro educativo en las aulas malagueñas. Convertir el centro en una democracia participativa en el que hay que incluir, además, a las familias, enseñar desde la pasión y fomentar la creatividad de cada alumno tratando de innovar en la metodología son algunos temas que desarrollan los expertos.

-Málaga Hoy (M. H.): Con la Lomce en vigor, la séptima ley educativa en democracia, qué podemos esperar a medio plazo del panorama educativo?

-Virginia Rodríguez: El panorama, en líneas generales, es negativo. Se busca llegar a los objetivos de Europa 2020 de una forma un poco tramposa, se quita lo que no nos interesa para que se cumpla el reto de minorar el fracaso escolar y el absentismo y se adelantan mucho decisiones que críos en segundo de la ESO no tienen por qué tener claras. Adelantar tanta decisión de vías, nos parece precipitado.

-F. Luis Martínez Villar: La Lomce ha surgido de manera atropellada y sin consenso de ninguno de los sectores. A pesar del momento, tendríamos que hacer un ejercicio muy intenso para descubrir la creatividad y la innovación dentro de ese marco, que es un panorama sombrío y que no nos va a permitir avanzar como los profesionales de la educación hubiésemos querido. Hay profesionales magníficos, bien preparados, que ponen entusiasmo, pasión y si la tarea sale adelante es por el esfuerzo del personal. Quiero poner una nota de optimismo.

-Francisco Murillo: Lo mejor que le podría pasar a la educación de este país es que se retirara la Lomce. Avanza en lo peor que pueda ofrecer la educación a un país que es su función credencialista. Es convertir la educación en un organizador social y decidir quiénes son los que tienen más posibilidades de acceder a los bienes culturales y económicos y quiénes menos. Y eso se monta a partir de la medición del rendimiento. Quien diga que el aprendizaje relevante, el que nos permite comprender el mundo en el que vivimos, se puede medir en momentos concretos con una prueba de papel y lápiz o está sumamente equivocado o miente como un cosaco. Y eso es fundamentalmente la Lomce. Hay un mínimo aumento en los presupuestos en educación, una cantidad irrisoria, y la mayor parte de eso va destinada a implantar una ley que nadie quiere. Peor imposible.

-José María Oliva: Nuestra base de trabajo sigue siendo la misma, queremos que el rendimiento del alumnado sea óptimo, queremos mejorar. Con esta ley cambian cosas sustanciales, pero nuestras tesis van a seguir siendo las mismas. Pero el cambio metodológico es necesario.

-M. H.: ¿Hay que enseñar de otra forma?

-Virginia Rodríguez: Es que seguimos con la misma metodología de siempre, con las herramientas de siempre, cuando los propios alumnos nos recuerdan que estamos ya fuera de onda. Son los alumnos los que nos están enseñando metodologías nuevas, ellos son nativos digitales y van muy por delante. Pero más allá de eso, pienso que hay que enseñar deleitando, y eso no es nuevo. Habría que partir como en Infantil del centro de motivación de lo que quieren aprender los alumnos y a partir de ahí crea un proceso y una metodología diferente. Estamos mal formados porque nos hemos formados como siempre, porque las estructuras y las leyes no cambian como tienen que cambiar. Pídele a un profesorado vapuleado, que se siente el centro de los recortes, que cambie en su tiempo libre y de una forma autodidacta se busque sus herramientas para que se adapte a esas necesidades. El cambio debería de ir por la base.

-Laura Martín: Es verdad que en Infantil es donde más cambios e innovaciones se hacen y donde más maestros hay que caminan en esa línea.

-F. Luis Martínez Villar: La creatividad no se puede enseñar, pero se puede motivar y favorecer. En Infantil se trabaja en el potencial de cada niño y sorprende que cuando se avanza en el sistema escolar esa creatividad va atenuándose hasta desaparecer. El sistema tan organizado ha coartado lo más importante que tiene que tener que es la creatividad. Ésta fluye sola cuando conecta con las pasiones. El problema es la burocracia, caemos en una burocratización que rompe el objetivo fundamental.

-M. H.: Entonces, ¿cuáles son las claves de la calidad educativa?

-Francisco Murillo: La clave de la calidad, por encima de todos los recursos del mundo, está en la calidad del docente. El mejor docente en el peor de los contextos hace maravilla y al contrario no hay forma de que eso funcione. Solo hay un camino, la autonomía del docente. Que el profesor se sienta con posibilidades de entender lo que ocurre y encontrar respuestas significativas, idiosincráticas, a los problemas. Lo malo es que todas las leyes de educación de este país se basan en que los docentes somos gente de poco fiar. Se hacen leyes educativas a prueba de profesores, las editoriales hacen libros a prueba deprofesores, y todo gira en torno a aquello que erradica la creatividad, las decisiones concretas. La autonomía de los centros no existe. Se traduce en burocracia, burocracia y burocracia. Todo lo que impide la calidad es lo que contienen las sucesivas leyes españolas que formulan partidos de distintas perspectivas ideológicas.

-Laura Martín: Al contrario de lo que se dice, cada vez hay más burocracia, más papel que rellenar que te quita tiempo para preparar tu clase, para ser más innovador y creativo.

-José María Oliva: ¿Qué hace falta para la calidad? El docente y esa autonomía deseada. Cuando un centro tiene autonomía y la administración se la permite, por ejemplo, con la elección del perfil docente que necesita para su proyecto, obtenemos calidad.

-M. H.: ¿La educación tenderá a ser más libre, menos encorsetada en manuales, se trabajará más por proyectos?

-Francisco Murillo: La historia nos conduce justo al sitio contrario. El discurso que alumbra cada ley es de autonomía y libertad y las disposiciones te llevan justo al sentido contrario. Las previsiones son oscuras, aunque gracias a un profesorado comprometido ponemos siempre palos en esas ruedas. Lo que pido es un uso real de la democracia participativa, que los centros tengan posibilidad de decidir en función de los contextos donde trabajan, para definir distintos proyectos, los padres de familia tienen que implicarse, tener autonomía para intervenir en la definición de estos proyectos. Eso significa ceder parte de ese poder de organización e intervención en la sociedad desde los órganos representativos a donde se desarrollan.

-F. Luis Martínez Villar: Si la educación no es liberadora ni democrática no habrá justicia social. Eso hay que aprenderlo en la escuela y tenemos que implicarnos, madurar en ese proceso y a la vez despertar el interés y las habilidades que el alumno tiene desde pequeño.

-Virginia Rodríguez: Pero lo que ocurre es que vivimos en un país en el que llevamos siete leyes educativas en los años de democracia, y eso significa que su educación es inestable. Estamos al albur de lo que a uno se le mete en la cabeza, la enseñanza está politizada. Tuvimos una oportunidad de oro con Gabilondo y estuvimos a muy poco de firmar un pacto de Estado. Pero es lo que hace falta.

-Laura Martín: En cuanto al trabajo por proyectos, en Infantil se seguirá por esa vía, aunque eso depende mucho del centro y del profesorado. La pena es que hay niños que empiezan trabajando con esta metodología y se encuentran en Primaria con una barrera importante, no hay continuidad. A pesar de que el resultado se nota mucho a corto plazo.

-José María Oliva: El trabajo por proyectos les da tal protagonismo a los niños para construir el aprendizaje que esto funciona también en etapas como Secundaria. Pero se tropieza con las exigencias de esas presiones exteriores en el Bachillerato, que lo tenemos enfocado a la Universidad. El profesor de Bachiller hace proyectos trasversales pero quiere tener sus horas de Matemáticas o Lengua pensando en la Selectividad. Y ahí es donde tropezamos.

-M. H.: Nos miramos siempre con complejo con respecto a otros sistemas educativos como Finlandia o Corea siempre que sale el Informe Pisa. ¿Hacia dónde debería ir la educación en España?

-Francisco Murillo: Es que Finlandia es el ejemplo de lo que estamos comentando. Hay autonomía en los centros, en la docencia, no tienen un currículum estructurado, las ratios son pequeñas, no existe la inspección, se confía en los docentes, socialmente están muy valorados. Para que esto mejore, autonomía, sólo hace falta eso, una sociedad que confíe en el profesor. Aquí todo son trabas para esa formación, para crecer como docente. Todas las disposiciones, todas las políticas conducen a que el profesor no tenga autonomía, no tome decisiones y no tenga responsabilidad sobre sus decisiones. Ahí está la clave. Otro dato que hay que apuntar es que la diferencia de puntos en el Informe Pisa de un país a otro es mínima y nos llevamos las manos a la cabeza y, sin embargo, no se compara la economía o el paro, que sí que es grave la comparativa española.

-Virginia Rodríguez: Es verdad que la diferencia es mínima como para sacar de quicio los resultados. Pero además, hay que tener en cuenta lo que se mide en ese informe. Estoy segura de que si se evalúan otros parámetros saldríamos más que airosos.

-José María Oliva: Es verdad que en Finlandia la ratio es muy baja, tienen una autonomía bestial, la enseñanza se plantea en las comunidades según sus necesidades. Lo planteó en unas jornadas un alto cargo finlandés y la jerarquía tomaba nota y asentía, pero ni caso. El sistema engulle aquello que le puede hacer daño. Es lo que ha ocurrido con esa dinámica CEP que surgió hace 30 años como un revulsivo, porque carcomía en la base, y ahora es una criatura que el sistema ha hecho dócil y a la cual maneja.

-M. H.: La implantación de las nuevas tecnologías en el aula ya es una realidad pero ¿cómo lo ven para dentro de una década? ¿Desaparecerá el papel?

-José María Oliva: No creo que desaparezca el papel, que va.

-Francisco Murillo: Ha llegado la red a los centros... Ni hablar. Los problemas son los mismos en todos lados, el material está obsoleto o se rompe con el uso y si no hay profesores que se dejan su vida allí, aquello no funciona. Hemos hecho un pan con unas tortas. A los profesores que eran avanzadilla del centro cuando llegan las TIC y se les abre un mundo, pero son los mismos que ya hacían cosas innovadoras antes. Y los que no siguen igual.

-Virginia Rodríguez: Ahora en vez de escribir en la pizarra, lo proyectan.

-F. Luis Martínez Villar: Se ha querido implantar las TIC en los centros pero no hay servicio técnico, las infraestructuras son antiguas, las instalaciones eléctricas obsoletas, se dan tabletas y ordenadores, se empieza la casa por el tejado, y ya no hablemos de las plantillas. Hacen falta los equipos que conformen un proyecto con sentido. Se va buscando el éxito político mucho más que la verdadera calidad de la enseñanza.

-José María Oliva: Hace nueve años los proyectos TIC eran los que mandaban. Te llenaban el colegio de ordenadores sin pensar qué iba a ocurrir cinco años más tarde o cómo iba a ir la red.

-M. H.: ¿Pasa lo mismo con el bilingüismo?

-F. Luis Martínez Villar: Sí. Era necesario para responder a Europa, decían, pero lo lanzaron sin paracaídas. Y ahora ¿qué pasa? Los medios y la reestructuración no se han pensando desde el verdadero equipo educativo, que es el que da respuesta.

-Francisco Murillo: Es escaparate, propaganda, igual que las TIC. Esa imagen es publicidad, y la educación la entienden nuestros políticos así, los más progresistas y los menos, lamentablemente. El momento en el que tengamos a alguien en un gobierno que le preocupe más la educación y la formación que los resultados electorales será estupendo. Lo que ocurre es que cualquier partido que llega siempre tiene la intención y lo hace, porque es impactante, de mandar un mensaje a sus votantes y sale a 0 euros, propaganda gratis, porque ninguna reforma educativa viene con ley de financiación.

-M. H.: La enseñanza se plantea muchas veces como el camino para lograr un trabajo y no como un fin en sí misma. ¿Eso es un error? ¿Qué va a pasar con la Formación Profesional?

-Virginia Rodríguez: Creo que es el objetivo y también el camino. La adaptación a la vida adulta, encontrar cada uno su sitio, su trabajo ideal, pero también la educación nos transforma como personas, nos enriquece, nos hace ser seres sociales. La educación aporta instrumentos de vida. Leí que el 65% de las carreras del futuro no se conocen hoy, por lo que más de la mitad de nuestros alumnos se van a trabajar en cosas que no sabemos todavía que van a ser dedicaciones profesionales. En ese sentido podemos dar instrumentos, intentar formar a seres críticos y dar herramientas para que sirvan de base a ese futuro incierto.

-Francisco Murillo: El mundo cambia a tal velocidad que las necesidades de las empresas cuando nuestros alumnos empiezan en primero se han modificado cuando se gradúan. Tenemos que pensar en otras claves, con una serie de competencias absolutamente flexibles, que nos lleven a estar trabajando en una formación humanística, que nos permita entender distintos ámbitos laborales.

-José María Oliva: De ahí la importancia de la Educación Permanente, de Adultos, a pesar de ser una de las grandes olvidadas del sistema. La educación es un medio, no hay edad para salir del sistema educativo.

-F. Luis Martínez Villar: En cuanto a la Formación Profesional, es la asignatura pendiente a pesar de ser ineludible para el sistema educativo. Ahí habría que haber hecho un esfuerzo mucho más intenso y clarificador, es la hermana pobre en esta ley. Ya está coja la ley porque falta un pilar fundamental que es la FP. No podemos mirar para otro lado si queremos entrar en un proceso de homologación con Europa. Es otro concepto social, la empresa se implica en el sistema educativo.

-José María Oliva: Hay comunidades en España que ya también lo llevan prácticamente como Europa, el caso de Navarra y el País Vasco, y que nada tiene que ver con lo que se plantea en la Lomce.

-Virginia Rodríguez: El sistema alemán que se ha intentando importar es un mal plagio. Las empresas dicen que, a veces, les cuesta dinero enseñar a los alumnos y que no hay una respuesta del sistema educativo que les anime a colaborar para formar a sus futuros trabajadores. El sistema dual es muy complejo y exportarlo como un mal plagio no tiene sentido.

-M. H.: ¿Las familias están suficientemente implicadas?

-Laura Martín: La familia se implica mucho en Infantil y a medida que van subiendo escalones van desapareciendo, cuando en Secundaria la presencia de la familia es crucial.

-Virginia Rodríguez: Es que no hay una verdadera conciliación laboral y familiar. Es un efecto obligado, la familia va delegando en los centros el tema educativo y no sólo el de la enseñanza. Se nos hace responsables de un espectro demasiado amplio en la escuela.

-F. Luis Martínez Villar: A la familia se le ha visto como un intruso y yo creo que la falta de encuentro se produce porque en esos proyectos no han estado incluidos desde el principio. En el proyecto educativo la familia tiene que estar implicada, tiene que participar de ese proyecto.

-Virginia Rodríguez: Pero también hay miedo a eso, aunque en muchos casos infundado y en otros auspiciado por una actitud que nos responsabiliza demasiado. Hemos adquirido papeles que no son nuestros y hay tal celo porque alguien nos vaya a denunciar, porque seamos responsables de, que dónde ha quedado esa relación y confianza con el profesorado. Se ha perdido mucha de la confianza en el profesor como figura clave de la sociedad, y eso crea recelo en el profesorado.

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