Juegan con la desesperación y el miedo

EN 1984, año de la primera reforma del Estatuto de los Trabajadores en nuestro país, el porcentaje de contratos indefinidos en el territorio nacional era aproximadamente del 89%. A día de hoy, casi treinta años después, y tras nueve reformas laborales destinadas a flexibilizar el mercado de trabajo, el 92,69% de los contratos que se realizan en España son temporales, y sólo el 7,3% son indefinidos.

Reforma tras reforma siempre con la misma música de fondo: es necesario abaratar los costes laborales, flexibilizar contrataciones y despidos, si queremos generar empleo. Y siempre es mentira. Así de claro. Porque no generamos empleo, más bien al contrario, se destruye a enorme velocidad (poner fin a un contrato temporal es siempre mucho más fácil, y barato, que despedir) y sólo conseguimos precarizar cada vez más un mercado de trabajo ya de por sí enormemente precario e inestable. Y para muestra ahí están los datos: después de la última reforma laboral el porcentaje de contratación temporal sobre la totalidad de los contratos realizados en Málaga ha pasado del 92,57% al 95,41% y contamos ya más de 200.000 desempleados.

Nos engañan a los trabajadores. O pretenden hacerlo. Y llevan años intentándolo. Juegan con la desesperación y el miedo. Y con un modelo productivo basado en el consumo y la estacionalidad, y también en las pobres ventajas competitivas que da tener una mano de obra más barata, inestable y vulnerable, que apenas se atreve a reivindicar derechos ante la amenaza constante y permanente del fin de su contrato. Esa es la realidad y ahí están, intentando la cuadratura del círculo: conseguir contratos indefinidos con los mismos escasos derechos que los contratos temporales. Nominativamente serán contratos indefinidos, en la práctica seguirán siendo temporales. Más engaños. Lo que no cambia es la situación de los/as trabajadores/as: en esta crisis siempre perdemos nosotros/as.

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