Juicio contra un menor acusado de abusar de una compañera

  • La chica lo denunció por agresiones físicas y sexuales, amenazas de muerte y vulneración de la orden de alejamiento

Dos intentos de violación, tocamientos, agresiones físicas, amenazas de muerte a través del Messenger y quebrantamiento de una orden de alejamiento. Por todo este calvario pasó, presuntamente, una adolescente de 13 años el pasado curso en el instituto Cerro del Viento de Benalmádena, según el estremecedor relato de las tres denuncias que presentó. Ayer, el Juzgado número 2 de Menores juzgaba al presunto agresor, que ahora tiene 17 años, por la primera denuncia interpuesta el pasado mes de enero: 20 días de supuestos tocamientos, agresiones físicas e intentos de violación.

La chica, que ahora tiene 14 años, acudió al juzgado acompañada por sus padres y muy nerviosa, sobre todo, cuando declaró, pese a hacerlo protegida por un biombo. También dieron su testimonio ante el juez el padre de la menor, José Sempere, el director del instituto de Secundaria, algunos profesores del centro, otro alumno que presenció los hechos, así como un médico forense.

El Ministerio Fiscal pide para el chico 18 meses de libertad vigilada, mientras que la acusación particular eleva esta petición a dos años de internamiento en un centro cerrado. El abogado del joven, por contra, solicita su absolución.

Los hechos ocurrieron en enero del año pasado. La chica había ocultado las presuntas vejaciones y agresiones que estaba sufriendo hasta que un día se derrumbó y se lo contó todo a sus padres, que denunciaron de inmediato.

La adolescente no volvió a pisar el instituto y empezó a recibir atención psicológica. Él fue expulsado durante un mes por mal comportamiento. Pero poco tiempo después, según ella, recibió un mensaje escalofriante en el Messenger: "Por qué has contado todo lo que te hice; ahora voy a matarte a ti y a toda tu familia". Pero los padres no se amedrentaron y con este texto interpusieron la segunda denuncia contra el chico. En esta ocasión, la juez dictó una orden de alejamiento, según explica el padre que confiesa que sólo entonces se sintió respaldado y empezó a respirar tranquilo. A su hija sólo le quedaba examinarse en septiembre de las asignaturas pendientes para abandonar el instituto definitivamente. Fue haciendo un examen cuando descubrió a su presunto verdugo en el patio del centro escolar e, inmediatamente, llamó a la Policía, que lo detuvo.

Ayer, empezó el juicio que tratará de dilucidar lo ocurrido entre enero y septiembre de 2007.

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