Lecciones para capturar cocodrilos en plena ciudad

  • Policías locales, agentes del Seprona y de Medio Ambiente de la Junta aprenden en un curso cómo enfrentarse a los animales peligrosos si los encuentran abandonados

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Si a partir de ahora los agentes de la Policía Local o el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Málaga encuentran un cocodrilo o una pitón abandonados no tendrán ningún problema para atraparlos. Al menos esa es la teoría. Pueden presumir de ser los primeros en recibir un curso específico, organizado por la asociación ambiental Mundo Naturaleza Andalucía, para saber cómo deben actuar llegado el caso y estar preparados ante el posible aluvión de abandonos de animales peligrosos que se producirá por culpa de la nueva normativa andaluza que prohíbe tenerlos como mascotas.

Casi ninguno de los aspirantes a expertos rescatadores de animales exóticos había tenido que enfrentarse nunca a un saurio de cinco metros de largo o una tortuga mordedora capaz de arrancar la mano de una persona de un sólo bocado. El escenario elegido para su primera vez fue el Cocodrilos Park de Torremolinos. Allí seis policías locales de Málaga, dos guardias civiles del Seprona y dos agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía tuvieron que dejar a un lado sus miedos y enfrentarse a una situación que muy pronto podría convertirse en realidad.

Al más puro estilo del mismísimo Cocodrilo Dandi, el primer reto que debían superar los agentes era el de capturar un cocodrilo. No fue tan fácil como algunos esperaban y uno de los policías locales que lo intentó ni siquiera se atrevió a acercarse. Y es que ponerse delante de un saurio de cinco metros asustaría a cualquiera.

Para su tranquilidad, el director del Cocodrilos Park, Enrique Prieto, les aseguró que encontrarse con un animal de esas características abandonado en Málaga es "prácticamente imposible", aunque sí es más probable de menor tamaño.

Pero no por ser más pequeño, es menos peligroso. Según el experto, un ejemplar de sólo dos años y 16 kilos de peso es capaz de morder a una persona si se siente atacado.

La primera señal de que un cocodrilo está preparado para atacar es clara. "Cuando se siente acorralado levanta la cabeza, infla el abdomen y curva la cola hacia el lado contrario por donde cree que vas a pasar. Si no se toman precauciones, ante el más mínimo movimiento el animal moverá la cola para tirarte al suelo y situarte lo más cerca posible de su mandíbula", explicó.

El truco está en bloquear el movimiento de la cabeza del cocodrilo con un palo o artilugio largo antes de comenzar a acercarse. Es entonces cuando se le puede capturar por la cabeza con una lazada para inmovilizarlo. Pero ahí no acaba la aventura. Aun inmovilizado puede girarse y morder a su presa, por lo que se le debe cerrar la mandíbula con cinta adhesiva y vendar los ojos cuanto antes para terminar con éxito la hazaña.

Pero los cocodrilos no serán los animales peligrosos que los agentes se podrán encontrar con más frecuencia. Las serpientes son generalmente una de las mascotas más demandadas por algunos osados. Jacobo Quero, miembro de la Sociedad Andaluza de Herpetología y Terrariofilia, fue el encargado de enseñar a los agentes cómo coger uno de estos reptiles, que no siempre son peligrosos.

Una pitón de varios metros de largo sirvió de ejemplo para explicar el mejor modo de hacerlo. "Siempre se tienen que coger por la cabeza porque si se agarra de otra parte del cuerpo te morderá si es agresiva", aseguró. Si se trata de una serpiente venenosa la cosa cambia y lo más recomendable es "manipularlas con un artilugio apropiado".

En el caso de las tortugas mordedoras no es tan sencillo, ya que a pesar de su apariencia dócil pueden llegar a arrancar con facilidad una mano o un dedo a alguien. Y, aunque sorprenda, es una especie muy deseada como mascota y no hace mucho que fue capturado un ejemplar en el pantano del Agujero de la capital. Ahora los agentes ya podrán enfrentarse solos a una situación que más tiene que ver, a veces, con una película de ficción.

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