"Lléneme el tanque y dos garrafas"

Gasolineras sin existencias, supermercados atestados de gente y con las estanterías vacías. La locura por el abastecimiento, en medio de una huelga del transporte, se ha desatado en Málaga.

Ayer a las cinco de la tarde una gasolinera de Alhaurín de la Torre ya había cerrado todos sus surtidores de gasoil, secos tras cuatro días de colas a las puertas del establecimiento. Mañana, harán lo propio con los de la gasolina. "Venir, vendremos, pero sólo a abrir la tienda", confirmaban sus empleados.

En esta misma gasolinera, había clientes que, además del tanque se llevaban varias garrafas llenas de combustible en el maletero. "Por si esto se prolonga porque yo dependo del coche para trabajar", decía un hombre que llenaba varias garrafas.

En otra gasolinera de Campanillas, junto al Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), explicaron que desde el viernes tienen una demanda tres veces mayor de lo habitual. "Nos hemos quedado sin gasoil todos los días", confirmaban.

En la gasolinera de los Baños del Carmen, la cola de coches llegaba ayer hasta la misma puerta del Balneario y, en algunos momentos, hasta la entrada del Morlaco. Sus trabajadores comentaron que nueve de cada diez conductores que habían parado a repostar entre el viernes y ayer lunes habían llenado el tanque, cuando lo habitual es que no echen más de 15 o 20 euros, decían. Eva, que ayer repostaba en Alhaurín de la Torre, lo confirmaba: "No sabía que mi coche tuviera un tanque de 57 euros".

La gasolinera de los Baños del Carmen esperaba ayer por la tarde los refuerzos de un camión con gasoil, aunque sus empleados calculaban que la nueva mercancía no les duraría más de seis horas en los surtidores.

La preocupación de los consumidores también se dejó notar en los supermercados. El que Mercadona tiene en El Palo estaba ayer por la tarde atestado de clientes, que ocuparon todas las plazas de aparcamiento. Alrededor de las siete, ya se había agotado la carne, la fruta y la verdura y los empleados debían reponer continuamente los palés de agua y las estanterías. En el supermercado que la misma cadena tiene en Churriana, sin embargo, no habían notado al mediodía una especial afluencia de público.

Las empresas de distribución emplazadas en Antequera optaron ayer por sustituir los camiones por furgonetas para poder garantizar el abastecimiento, según informa Mar García.

En el mercado de Atarazanas, ubicado de forma temporal en la plaza de Camas, algunos puestos de fruta y verdura echaron el cierre por falta de existencias y en los abiertos se apreciaba al mediodía una ligera disminución de la mercancía.

Algunos comerciantes explicaron que habían descartado ir a Mercamálaga para evitar incidencias, ya que en otras ocasiones habían sufrido destrozos en las furgonetas, aunque ayer no hubo ningún altercado.

Bares y restaurantes también han llenado bien las despensas. En la cafetería Época del centro histórico se han surtido de café, refrescos o cervezas para aproximadamente una semana. Sus empleados daban por hecho que, pasado ese tiempo, tendrían que cerrar. Andrea, camarera en este establecimiento, es Argentina y decidió viajar a España en 2002 buscando mejores salidas laborales. Cuando supo que había una huelga de transportistas por la subida de los precios del carburante le recordó de inmediato a la crisis ocurrida en su país. "Las caceroladas empezaron cuando los precios de luz o bienes básicos se dispararon", remataba preocupada.

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