Lucha contrarreloj para frenar la plaga

  • El Ayuntamiento de Elche se está volcando en encontrar soluciones contra la plaga para proteger su histórico palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad y que alberga más de 200.000 ejemplares

La lucha contra el picudo rojo se ha convertido en una prioridad en muchas zonas donde la plaga podría suponer un auténtico desastre ecológico y económico, como es el caso del Parque de Málaga donde más de cien palmeras centenarias corren el riesgo de ser devoradas por el escarabajo. En el municipio alicantino de Elche también tienen mucho que perder si la plaga termina por adentrarse en su histórico Palmeral, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000 y que alberga más de 200.000 ejemplares.

Los esfuerzos realizados hasta el momento por este ayuntamiento han surtido efecto y las continuas tareas de vigilancia y de prevención llevadas a cabo en el palmeral han conseguido mantener a raya al escarabajo. Pero no se puede bajar la guardia y desde hace dos años empresas privadas y la universidad trabajan en la búsqueda de un sistema eficaz capaz de combatir al picudo rojo de una vez por todas.

Ya se han logrado avances importantes en algunos estudios como la selección de las feromonas atrayentes del insecto para utilizarlas en trampas. Los investigadores de esta universidad han ensayado varias formas para extraer estas sustancias y han llegado incluso a determinar el flujo de aire necesario para su captación.

La investigación se ha centrado en analizar la efectividad de las trampas y las conclusiones son muy interesantes. Resulta que este sistema es más efectivo semienterrado que sobre el suelo o colgado en altura, que el color marrón rojizo para los recipientes que contienen las feromonas es más eficaz y que la proporción de hembras capturadas es mayor que la de los machos.

Los investigadores de esta universidad han ido más allá y han desarrollado un sistema para filmar al picudo y poder así estudiar sus movimientos y su comportamiento. La grabación se realiza con iluminación de infrarrojos que se controla a distancia a través de internet de forma ininterrumpida desde julio de 2006, con lo que han conseguido disponer de una detallada información visual sobre el insecto.

Pero la lucha biológica contra el picudo rojo apunta a que será la vía más efectiva para acabar definitivamente con esta plaga que se ha extendido como la pólvora por toda la cuenca mediterránea. Un nemátodo, especie de gusano microscópico, podría ser la solución contra la plaga.

"Aún se encuentra en fase de laboratorio", explicó a este periódico el concejal de Vía Pública del Ayuntamiento de Elche, José Manuel Sánchez, aunque confía en que en breve pueda probarse en casos reales.

Aunque es tanto lo que se juega este municipio si el picudo rojo consigue extenderse que desde 2005 sólo se han detectado cuatro focos y siempre en viveros, según aseguró el edil. Eso sí, por precaución, el Ayuntamiento ha eliminado en este tiempo unas 4.000 palmeras, muchas de ellas sanas pero que se encontraban cerca de ejemplares infectados por la plaga.

El histórico palmeral ha logrado mantenerse a salvo de momento. "Tenemos una red de vigilancia permanente y se controla ejemplar por ejemplar, además de realizar fumigaciones periódicas para prevenir la aparición del escarabajo", dijo Sánchez. Todas estas actuaciones están suponiendo un desembolso anual a las arcas municipales superior al millón de euros.

La preocupación de este municipio por el picudo es tal que el año pasado fue la sede de un congreso internacional, en el que participaron más de 300 expertos de distintos países con el único objetivo de diseñar una estrategia de control eficaz para frenar a esta imparable plaga.

Pero lo cierto es que hasta ahora no existe ningún tratamiento cien por cien eficaz para acabar con el insecto. La aplicación de tratamientos fitosanitarios preventivos y la eliminación de los ejemplares afectados para evitar la propagación del escarabajo son las dos únicas opciones de momento para hacerle frente.

En Málaga el picudo rojo obligó a modificar uno de los proyectos estrella del Plan Especial del Puerto y no hubo más remedio que decidir sustituir las especies que se pretendían plantar en el Palmeral de las Sorpresas para evitar el riesgo de infectar con la plaga a una de las joyas botánicas de la ciudad. Pero al final el Parque de Málaga ha sucumbido a la plaga.

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