Málaga, sin bibliotecas los fines de semana y las tardes de agosto

  • Opositores y estudiantes con exámenes en septiembre lamentan la restricción de horarios impuesta en verano por la Universidad de Málaga y el Ayuntamiento, titulares de la mayor parte de los espacios de estudio

El cierre total de todas las bibliotecas universitarias hasta el 21 de agosto, sumado al horario de verano implantado en las 16 de las 18 municipales, la provincial y las dependientes de la Diputación deja a los estudiantes que preparan los exámenes de septiembre y a la legión de opositores surgidos tras la reactivación de la oferta pública de empleo sin espacios públicos para el estudio durante las tardes y todos los fines de semana de este mes. "Una capital como Málaga no puede tener estas limitaciones", se lamenta Juan González, inspector de la Policía Nacional que desde hace dos años destina las mañanas para prepararse las pruebas de promoción interna.

Habitualmente estudia en las bibliotecas universitarias de Teatinos, hasta que llega agosto. La Universidad de Málaga (UMA) decidió en agosto de 2012, en pleno fervor de los recortes del gasto público, cerrar todos sus espacios de estudio para ahorrar gastos derivados de luz, limpieza y mantenimiento. La medida se ha mantenido inalterada desde entonces. La reapertura se produce de forma progresiva a partir del 21 de agosto, cuando abrirán al público con el horario especial de exámenes dos en el Campus de Teatinos (Biblioteca General y la de las escuelas de Telecomunicaciones e Informática), y una en el Campus de El Ejido (Económicas). El horario normal en el resto de los centros de la UMA no arrancará hasta el 28 de agosto.

Además, las bibliotecas de la Diputación y la provincial (dependiente del Ministerio de Cultura, pero gestionada por la Junta de Andalucía) solo abren entre las 9:00 y las 14:00 horas de lunes a viernes, el mismo horario que mantiene la red municipal de bibliotecas entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. La única excepción en este panorama son las bibliotecas Manuel Altolaguirre (Cruz de Humilladero) y Miguel de Cervantes (Las Chapas), titularidad del Ayuntamiento, que sí están operativas de lunes a viernes hasta las 21:00 horas . Eso sí, para los fines de semana de agosto no hay ninguna alternativa.

A Isabel Broco, estudiante Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE), se examina en septiembre de las tres asignaturas que le faltan para concluir la doble titulación. La primera prueba será el día seis. Sometida a la tensión de esta cuenta atrás y aislada con tapones, machaca los libros desde las nueve de la mañana hasta las 14:00 en la Biblioteca Provincial (Avenida de Europa). Reconoce que hasta la Feria de Málaga la situación es más o menos razonable "porque hay estudiantes y, sobre todo, muchos opositores". Sin embargo, una vez que acaban las fiestas se produce una avalancha. Ese es el momento en el que la competitividad se instala para hallar un puesto disponible. Ella sabe de qué habla. "Si algún día llegas un poco más tarde ya no es posible encontrar un sitio". Alguna vez, "para no perder la mañana", se ha visto obligada a constreñirse en un asiento de la sala destinada al público infantil. El ritmo de estudio lo trata de seguir los fines de semana y las tardes en su casa, sin aire acondicionado y tratando mantener la concentración mientras el resto de la familia disfrutan de las vacaciones.

Lorena Garrido y su amiga Diana calculan que entre octubre y noviembre comenzarán los exámenes de las oposiciones a la Administración General del Estado que preparan. "No nos podemos permitir dejar de estudiar en agosto", reconocen. Desde hace meses siguen un plan de trabajo exhaustivo del que da cuenta una piel nívea que no ha pisado una playa desde hace meses. Ahora, en verano y ante la escasísima oferta de centros de estudio, se arrebujan en la María Zambrano, una minúscula biblioteca municipal del barrio de Huelin que les ofrece horario matutino y el aliciente de no ser demasiado conocida y, por tanto, no estar muy llena a pesar de que solo dispone de 58 puestos para los diferentes perfiles de público. "No tener la biblioteca de la Universidad de Málaga abierta corta muchísimo el ritmo de estudio porque aquí solo hay horario de mañana y seguir por las tardes y los fines de semana en la casa, con el calor y el ruido de la familia, no es fácil".

"No se puede entender que una ciudad que trata de abanderar la cultura y que hace tantos esfuerzos con los museos no tenga un sitio donde estudiar. ¡Hasta Arroyo de la Miel tiene una biblioteca abierta todo el día sin interrupción! Manuel de la Haza no oculta hasta qué punto está enfadado. De hecho, afirma que ya se lo ha hecho saber "varias veces" al alcalde de Málaga a través de Twitter, aunque hasta ahora sin resultado. Desde hace cinco años prepara las oposiciones a letrado de la Administración de Justicia y durante este tiempo mantiene un horario férreo "igual que si se tratara de un trabajo. De 9:00 a 14:00 por las mañanas y de 15:30 a 20:30 por las tardes. Los sábados descansamos, pero el domingo continuamos la rutina". Esta disciplina la comparte con Irene Albea a quien conoció, precisamente en una biblioteca, que desde hace dos años está concentrada en lograr una plaza como jurista del Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias. Habitualmente estudian en la Facultad de Derecho, pero el cierre absoluto de todos los centros de la UMA hasta el 21 de agosto, sumado a que entre el 11 y el 31 de julio solo abren por la mañana, les empuja a la biblioteca municipal Miguel de Cervantes que junto a la Manuel Altolaguirre es la única que ofrece horario ininterrumpido durante todo el verano desde las 9:00 de la mañana hasta las 21:00 horas de la tarde. Entre ambas apenas suman 200 puestos.

"Preferimos estudiar en la biblioteca porque marca mejor los horarios. En la casa no se separa igual de bien el tiempo de ocio y estudio, y para preparar oposiciones hay que ser metódico", apuntan, razón por la que lamentan que sábados y domingos no haya en la capital ningún lugar público para estudiar durante agosto y gran parte de julio.

La oferta horaria de Miguel de Cervantes no ha pasado desapercibida para estudiantes y opositores. Tanto es así que tanto a primera hora de la mañana como de la tarde (porque no dejar reservado el puesto durante la hora del almuerzo) los interesados deben estar espabilados para llegar cuando todavía hay sillas libres. Rubén Muñoz, opositor a Policía Nacional y usuario habitual durante el curso la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, reconocía el jueves pasado que llegar a las 9:45 le había costado ese día no conseguir un hueco disponible en la sala de estudio de la primera planta. Dos horas después tampoco quedaba una silla vacía en la segunda. "Alguna vez me he tenido que dar la vuelta para irme a casa porque no quedaba ningún sitio", precisa. En su caso tiene la dificultad de tener que compatibilizar su horario como monitor deportivo con la preparación de las oposiciones. "Hay días que acabo hacia las once de la noche, de modo que cuando vuelvo a casa, ceno y me voy a dormir ya es tarde. A la mañana siguiente me cuesta estar a tiempo", explica. Por este motivo lamenta doblemente no tener ninguna opción los fines de semana, porque son, precisamente, los días en los que tiene mayor disponibilidad horaria para estudiar.

"Esta es una biblioteca de barrio. Está bien para su zona, pero se queda muy pequeña para dar servicio a todos los demás". En términos similares se expresa el inspector de Policía Juan González. Por un lado reconoce que las instalaciones de la biblioteca Manuel Altolaguirre, próxima al Paseo de Los Tilos, son muy adecuadas para un barrio, pero claramente cortas para convertirse en una de las dos únicas que prestan servicio ininterrumpido en verano. Reconoce su sorpresa. "Me esperaba más de una ciudad grande Málaga" dice para pone en la misma órbita la falta de equipamientos para el estudio en verano, "la suciedad de las calles", "el ruido" y ciertas faltas en el comportamiento ciudadano.

La ciudad Málaga cuenta en conjunto con 24 de las 153 existentes en la provincia. Detrás de la capital figuran por número de espacios destinados a estos fines Vélez (7 bibliotecas), Marbella (6), Ronda (5), Mijas y Rincón de la Victoria (4 cada una), Cortes de la Frontera, Manilva, Cártama, Fuengirola, Algarrobo y Torrox (3), y Viñuela, Benalmádena, Estepona y Humilladero con dos bibliotecas en cada caso, según la estadística de bibliotecas públicas de la Junta de Andalucía correspondiente a 2015. En ese ejercicio el gasto global realizado por todas las administraciones en la red de bibliotecas de la provincia, incluyendo desde el gasto de personal hasta la adquisición de libros y material ascendió a 9,8 millones de euros. De esa cifra, 7,7 millones fueron aportados por los diferentes ayuntamientos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios