Málaga

"Muchas mujeres me piden los labios de Penélope Cruz, y eso es imposible"

  • El médico asegura que a pesar de la crisis económica la gente sigue recurriendo a los tratamientos de belleza porque refuerzan la autoestima y ayudan a tener más seguridad a la hora de buscar trabajo

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Casi como si de un mago se tratara, Juan José Rizo ha tratado de ayudar a la gente a luchar contra el paso del tiempo a lo largo de sus 20 años de experiencia en medicina estética. La obsesión por la imagen está haciendo que cada vez sean más los que optan por retar al inevitable envejecimiento con novedosos tratamientos que las celebrities se encargan de poner de moda. A diferencia de lo que se piensa, asegura que la crisis no ha hecho que baje la demanda de estos tratamientos que, en su opinión, ayudan a la gente a estar más a gusto consigo misma.

-¿Por qué la gente tiene tanto miedo a envejecer?

-Por una razón casi filosófica porque enfrentarse a la vejez es como enfrentarte al fin de tu vida en una sociedad donde se nos ofrece mucho bienestar. Da miedo encontrarse con la madurez y por eso queremos tener la eterna juventud. Realmente queremos ser jóvenes porque la vida es atractiva y pasa muy rápido, y de pronto nos encontramos con los signos del paso del tiempo y como no queremos verlo nos empeñamos en luchar contra eso. De hecho, la medicina estética actualmente tiene como objeto principal el promover la prevención del envejecimiento y casi todas las técnicas van encaminadas hacia ese fin. Hace unos años se trataba de quitar una arruga y ahora no. En cuanto empiezan los signos del envejecimiento hay que empezar a tratar.

-¿Realmente se puede luchar contra el paso del tiempo?

-Claro, con una vida sana, no fumar, no beber alcohol, el deporte, una buena alimentación y utilizando los conocimientos científicos actuales como tomar antioxidantes. En definitiva, cuidándote mucho se puede. Ahora mismo se dispone de recursos que antes no existían y casi todos los nuevos aparatos que se utilizan están encaminados a darle juventud a las células. Son energías físicas que provocan que las células actúen como si fueran más jóvenes produciendo más colágeno y elactina y por tanto los resultados son que uno se ve más lozano.

-¿Cree que esa obsesión por mantenerse siempre joven es una consecuencia de la sociedad del consumo en la que vivimos?

-Por supuesto, porque en una tribu del Amazonas no se preocupan por eso seguro. Y en tiempos de crisis queremos estar todavía mejores.

-Pero parece una paradoja...

-Sí, pero siempre hay una parte de la sociedad que no sufre la crisis. Pero incluso en aquellas personas que la padecen también recurren a la medicina estética porque el hecho de mirarte el espejo y verte bien hace que te sientas más positivo a la hora de buscar un empleo o presentarte a hacer una entrevista. La imagen sigue siendo muy importante y a menos que la crisis te afecte muchísimo y tengas que aguantarte no vas a dejar de cuidarla.

-¿Es una cuestión de autoestima entonces?

-Sí, la medicina estética provoca bienestar en el paciente y por tanto salud. Si uno se ve más bello ante tus propios ojos, hacia los demás va a hacer que te suba la autoestima. Es como un mecanismo de defensa ante esta situación de crisis que tenemos tan tremenda.

-Lo curioso es que cada vez hay más gente joven que recurre a estos tratamientos.

-Porque la gente también está informada de la importancia de la prevención y saben y han leído que cuanto antes inicien el tratamiento de la arruga que empieza antes evitará su aparición.

-¿Ha cambiado mucho el perfil de las personas que demandan este tipo de tratamientos en los últimos años?

-Sí, porque el mundo masculino poco a poco se está empezando a cuidar igual que la mujer. La información de los medios de comunicación llega a todos sitios y personas que no sabían que existían este tipo de tratamientos vienen cada vez más informados. Si ha cambiado algo en estos años es que ahora hay que dar mucha menos información porque ya lo saben casi todo gracias a la televisión o internet. La comunicación es tremenda y en ese sentido sí nos estamos encontrando clientes que antes no habían venido jamás y que ahora saben que pueden mejorar.

-¿A qué se debe ese interés repentino del hombre por cuidarse tanto?

-A la sociedad del bienestar y de la imagen que llega a través de los medios de modelos y actores y ven que ellos también son susceptibles de ser tratados porque saben que tal artista lo ha hecho. Ya ha dejado de ser algo exclusivo del género femenino. En realidad, la salud bien entendida no entiende de género ¿Qué diferencia hay entre ser mujer o ser hombre? En definitiva, el bienestar es estar bien con uno mismo.

-El hecho de que cada vez más famosos recurran a este tipo de tratamientos contribuye, ¿no?

-Los famosos lo han hecho siempre, lo que pasa es que ahora se conoce más porque algunos como Belén Esteban lo cuentan, pero la mayoría no lo cuenta. Nadie dice lo que se ha hecho porque pertenece a su mundo privado y lógicamente si viven de su imagen se tienen que cuidar más que el resto. Es un tipo de persona que intenta ofrecer al público una imagen estética agradable y, en definitiva, sentirse bien con uno mismo porque eso es salud psíquica también.

-¿Viene mucha gente pidiendo parecerse a tal famoso o tal otro?

-Como tal no, pero sí que vienen muchas mujeres pidiendo los labios de Penélope Cruz, por ejemplo, y eso es imposible. La gente debe partir de la base de que tiene que estar a gusto consigo mismo y de que somos seres individuales con características diferentes. Aquello que sea mejorable se mejora hasta un límite, pero todo lo que sea pasar de ese límite puede resultar desastroso. De hecho, los labios africanos ya no se llevan porque todo responde a una moda. Lo bello está muy influenciado por la moda y la cultura. Por ejemplo, en la cultura maya ser bizco era signo de belleza y las madres le ponían objetos cercanos a los niños para que lo fueran. Aunque siempre hay un orden que tenemos todos casi de manera instintiva que es lo bello de lo clásico y eso tiene unas medidas casi matemáticas, pero sobre eso incide mucho la moda.

-¿Y según la moda actual cuál es el ideal de belleza?

-La belleza es un concepto abstracto porque en realidad es una percepción que depende de los ojos que la miren. La belleza es la característica de algo que cuando lo veamos o lo sintamos nos resulte agradable y placentero. Es cualquier sensación agradable que satisfaga cualquiera de nuestros sentidos. El concepto actual es lograr estar más estético y más agradable de la manera más natural posible. Eso es lo que suele pedir la gente cuando viene, que no se note y que parezca que no se han hecho nada. Es el punto del arte al que debe llegar el médico que, además de curar, tiene la función de hacer más agradable la imagen de esa persona cuando se mire al espejo. De hecho, muchas de mis clientas me cuentan que nadie se suele dar cuenta pero sí que les dicen que están más guapas o qué bien les han sentado las vacaciones.

-¿Están estos tratamientos al alcance de cualquiera o siguen siendo algo exclusivo de una parte de la sociedad?

-Son tratamientos caros pero son asequibles. Por eso quizás esta parte de la estética ante la crisis sufra menos. Realmente lo que ha padecido la crisis es la cirugía estética porque tiene precios muy altos y requiere financiación. Cuando hablamos de toxina botulínica o un relleno, aunque sean tratamientos caros, son asequibles y con un pequeño ahorro se puede acceder a ellos.

-Por lo general, ¿con qué parte del cuerpo está la gente más descontenta?

-En invierno la cara y en primavera el cuerpo. Es lógico porque en invierno tenemos el cuerpo tapado y en primavera sacamos la ropa de verano y vemos que tenemos más peso de la cuenta o que tenemos celulitis y queremos mejorar la imagen.

-¿La mayoría de los casos son problemas de peso entonces?

-Sí porque en la sociedad del consumo en la que vivimos está ganando terreno la comida rápida y el malcomer. Por eso, la mayoría de los tratamientos son multidisciplinares. Tú no debes poner a dieta a una persona para perder pero únicamente, sino que tienes que tratar de hacerle cambiar su conducta de alimentación y darle información para que cambie su estilo de vida.

-¿Por su experiencia, la gente en Málaga se cuida más, menos o igual que en otros sitios?

-Más, y no sé exactamente por qué. Quizás sea el mar porque existe una diferencia por lo general entre la sociedad que vive junto al mar y la que vive en el interior debido a la forma de vida. En Málaga salimos mucho y tenemos una alta vida social y quizás eso influye porque queremos estar siempre bien

-¿Cree que alguna vez estos tratamientos serán sostenidos por la salud pública?

-No, porque creo que sería casi una frivolidad y más en tiempos de crisis. Sobre todo, porque hay cosas más primordiales. Si en una sociedad futura todo lo prioritario estuviera resuelto con creces también podría ocurrir que la administración ayudase también a la gente a tener una sonrisa bonita. Pero hablamos de una situación casi de ciencia ficción porque si somos responsables las prioridades están en otro sitio como la atención primaria o la mejora de los hospitales.

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