Multa para un hombre por tener encadenado y abandonado a un perro que falleció

  • Un juzgado de Fuengirola condena al dueño a pagar 540 euros

El Juzgado de Instrucción número 1 de Fuengirola ha condenado a una pena de multa a un hombre por tener en su finca a un perro en estado de abandono, sin agua ni comida apta para el consumo y atado con una cadena corta de hierro; animal que, finalmente, fue encontrado ahorcado en la vivienda.

Según se declara probado en la sentencia, el denunciado tenía un perro cruzado, que permanecía encadenado en una perrera dentro de su finca en la localidad malagueña de Mijas, encontrándose en "mal estado" de cuidado; lo que dio lugar a que un vecino presentara una denuncia ante la Guardia Civil.

Esto hizo que dos agentes del Seprona fueran al lugar y se dieran cuenta del "estado de abandono" en que se encontraba dicho animal, que "carecía de agua y comida en condiciones aptas para su consumo". Además, estaba "atado con una cadena corta de hierro, directamente enrollada en su cuello", dice la resolución.

Según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, el animal dormía a la intemperie y rodeado de objetos lesivos. Al día siguiente de la visita de los agentes de la Guardia Civil, el perro murió ahorcado con la cadena que tenía sujeta al cuello.

Por estos hechos, se le condena al hombre por un delito leve y se le impone una pena de 90 días de multa, a seis euros diarios, lo que supone 540 euros. A esta sentencia condenatoria se llega tras la declaración de los agentes que "comprobaron el estado de abandono en que se encontraba el animal", advirtiendo al dueño de las medidas a adoptar, aunque finalmente corroboraron el fallecimiento del perro.

El denunciado, según la resolución, intentó justificar que el animal estaba en buenas condiciones, vacunado y alimentado, pero dice el juez que "la visita girada con la inspección del Seprona y el dato objetivo de la muerte por ahorcamiento son datos objetivos", por lo que sigue la tesis de la Fiscalía.

En su denuncia, la Fiscalía sostenía que la inspección de la Guardia Civil corroboró que el perro se encontraba "extremadamente delgado y con un derrame en el ojo que no había sido tratado por un veterinario", presentando un "mal estado", además de que el recinto estaba en un "pésimo estado higiénico sanitario".

Además, se comprobó que el animal estaba encerrado en una perrera construida con "materiales cortantes y peligrosos", como chapas metálicas con bordes cortantes; y que estaba sujeta con bloques de hormigón sin contrapeso, lo que "suponía un grave peligro"; y que estaba atado con una cadena muy corta.

Los agentes advirtieron al dueño, pero al día siguiente el animal "apareció colgado de la cadena, muerto al intentar salir del recinto con la cadena cogida al cuello y quedarse ésta enganchada en la malla metálica que rodeaba el recinto", todo eso "sin que el denunciado haya puesto los medios necesarios para evitarlo", una vez le advirtieron los agentes, señalaba el fiscal.

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