"Queremos que Los Monteros recupere y supere el brillo y lustre que tenía antes"

  • El empresario asegura que no ve actuaciones públicas "a la altura de la gravedad de la crisis del turismo"

"He sido testigo de la historia de esta ciudad". Testigo de pasado y personaje activo del presente y futuro del turismo en Marbella, Judas Azuelos, nuevo propietario del hotel Los Monteros y de la gestión del Guadalmina, llegó a la localidad en 1959, cuando comenzaba a cimentarse la leyenda de Marbella. Y casualidades del destino, fue amigo de dos de los promotores de los hoteles que hoy él controla: de Manuel Lapique (Guadalmina) y de Ángel Nájera (Marqués de Nájera, Los Monteros).

Azuelos y su hijo están al frente de un grupo de "grandes profesionales", expertos en gestión hotelera y marketing. Si bien el germen del grupo está en un hotel en Suiza, es en Marbella donde están llevando a cabo las primeras innovaciones en su negocio, y poniendo en práctica el rescate de establecimientos con problemas, algo que ha sucedido tanto en Guadalmina como en Los Monteros. El primero reabrió en marzo de este año, y lleva desde junio casi con overbooking. El segundo, después de más de un año cerrado a cal y canto y con sus trabajadores manteniendo las instalaciones como podían, "sin luz ni agua", comenzó su nueva etapa el 10 de agosto, y a día de hoy, están sus 91 habitaciones abiertas al público llenas los fines de semana.

En el éxito del hotel Guadalmina, Azuelos destaca varios puntos. "Está bien manejado: tenemos un director general [Fernando Al-Farkh] y un equipo muy capaces. Por otra parte, nuestro grupo de Hotel Management lleva a cabo no sólo la supervisión del mismo: aporta su conocimiento en la dirección financiera, en el marketing y en la gestión del hotel. Tenemos expertos en todos estos campos de muy alto nivel, lo que permite llevar a cabo una gestión profesional, y es precisamente esto lo que necesita un hotel". La empresa Solenhoteles Playa se encarga de la gestión, mientras que la propiedad del inmueble sigue en manos de Leo Shriqui.

Guadalmina es, en cierto modo, la prueba de fuego para este grupo inversor, que abrirá el próximo mes de octubre su tercer hotel en el país helvético. Azuelos explica que este establecimiento se adquirió hace cuatro años, para cuya gestión "contamos con un grupo de profesionales de muy alto nivel". Así, "necesitábamos, antes de abrir en Suiza, que el equipo tuviera experiencia trabajando conjuntamente Por ello apostamos por el hotel Guadalmina".

El interés por Los Monteros nace antes. David Blattner, "buen amigo" y colaborador de la empresa [recientemente fallecido], "me convenció para invertir en él". A principios de año comenzaron las negociaciones con todos los agentes implicados. "El acuerdo estaba cerrado en mayo, pero hasta julio no pudimos firmar la compraventa del establecimiento".

Fue gracias al auto de la titular del Juzgado de lo Mercantil número 2 de Málaga, que permitió dicha operación. "Todos estábamos obsesionados con la situación social y laboral que había detrás de este hotel". Casi un centenar de trabajadores que cuidaban del establecimiento "sin cobrar, sin luz ni agua". "Esto nos merece muchísima consideración, y por ello, hemos incorporado a la totalidad de la plantilla en esta nueva etapa. Todos han hecho el mismo esfuerzo, y todos debían compartir la alegría de la reapertura del hotel".

Y todo ello a pesar de que la temporada alta está muy avanzada. "Simbólicamente había que hacerlo. Era necesario poner a la gente a trabajar. Hemos iniciado las reformas necesarias, y acometido la limpieza fundamental. Poco a poco, abrimos habitaciones [actualmente hay 91 en servicio de las 187 de las que dispone el hotel], hasta que todo el establecimiento esté en las condiciones en las que debe estar un hotel de cinco estrellas. No queremos ninguna sorpresa, ni poner el hotel en una categoría inferior, al contrario: queremos darle su lustre y brillo de antes, y más aún, mejorarlo".

Lo peor es que las pérdidas previstas hasta que el hotel funcione con total normalidad "serán más importantes de lo presupuestado inicialmente". Y con el fantasma de la Tesorería de la Seguridad Social a la espalda, a la que anteriores gestores de Los Monteros deben entre ocho y 12 millones de euros. "De momento no hay acuerdo con ellos. El auto de la juez nos da la razón, y no deben reclamarnos nada. Vamos a respetar al máximo la legalidad, pero lo que sucedió antes en este establecimiento no nos debe tocar".

"Con dinero y con trabajo" afrontan Azuelos y su empresa la temporada baja. Eso sí, es consciente de que hay que hacer mejoras fundamentales para poner a Los Monteros de nuevo en la cresta de la ola. Una de esas inversiones "ineludibles" será la construcción de un spa de cara al próximo verano, "el mejor posible". "Un hotel de esta categoría debe ofrecer a sus clientes un spa del máximo nivel, con tratamientos estéticos y todos los adelantos", explica.

De igual modo, la promoción se convierte en otra de las piezas angulares de este proyecto, y ya hay tres mercados fundamentales: "El primero, el nacional, ya que el turista español ahora está interesado en viajar, conocer su país, y son de los que más gasto medio hacen. Por otro lado, los clientes tradicionales de la Costa del Sol: Reino Unido, Centro Europa, etcétera. Y por último, queremos hacer un especial esfuerzo en los países del Este".

Sin embargo, Azuelos es claro: "La crisis en este sector es muy grave, y la situación, crítica. Si las autoridades quieren intervenir de manera efectiva en el sector turístico, deberán poner en marcha un plan ambicioso y adecuado, en el que se cuente con los profesionales de la industria. El turismo en las costas españolas está en peligro". Por ello, insta a los gobiernos a que ofrezcan incentivos para acometer remodelaciones de los hoteles que los equiparen a los establecimientos de los destinos emergentes, como Turquía, Egipto o Marruecos. "Contra ellos nunca podremos competir en precios: sus convenios laborales son mucho más flexibles, y los salarios, más bajos. Pero es algo que hay que plantear de manera muy seria: en estos destinos, incluso en países consolidados como Francia, el Estado ofrece importantes ayudas al sector turístico, algo que aquí no sucede pese a ser una parte fundamental de la economía del país. No veo actuaciones que estén a la altura de la gravedad de la crisis del turismo".

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