Roca a Yagüe: "Lamento disentir contigo, cariño, pero te he dado dinero"

  • La exalcaldesa de Marbella niega que recibiera del presunto cerebro del caso Malaya 1,8 millones de euros entre 2004 y 2006 · Ambos se enfrentan en un careo plagado de demostraciones de afecto

Más que un careo parecía una escena del sofá. "Lamento profundamente, cariño, disentir contigo pero siguiendo instrucciones de Jesús Gil entregué una serie de cantidades [de dinero]". Juan Antonio Roca trata con delicadeza exquisita a Marisol Yagüe. La exalcaldesa de Marbella le responde: "¿Yo te he pedido alguna vez dinero para algo, Juan Antonio? ¿Te he pedido alguna vez dinero para algo, hijo?". Y él, calmado y conciliador, reitera: "No me lo has pedido, pero yo te lo he dado, Marisol, por indicación de Jesús Gil".

Si por medio no existiera la sospecha de que hay 1,8 millones de euros en sobornos este podría haber sido un diálogo de teleserie de bajo presupuesto, pero en realidad responde al careo que ayer mantuvieron Marisol Yagüe, exalcaldesa de Marbella, y Juan Antonio Roca, su antiguo asesor y presunto cerebro de la corrupción político urbanística. Roca volvió ayer a confesar que pagó a Marisol Yagüe sobornos en distintas ocasiones entre 2004 y 2006 y que los anotaba en su contabilidad secreta, tal y como sostiene la Fiscalía Anticorrupción, aunque cree que el importe fue inferior a los 1,8 millones que dice el Ministerio Público.

Esta afirmación equivale a atribuir un delito de cohecho a Yagüe y, claro está, la exalcaldesa no lo admite. Pero ayer ni siquiera se mostró dolida con su exasesor. Si acaso comprensiva, por eso cuando el presidente del tribunal le pidió que explicara por qué alguien que se dice su amigo la delata sólo aludió a los seis años que Juan Antonio Roca lleva en la cárcel. "Como se habla de pactos con el fiscal, pues no sé...". La contra réplica del exasesor tampoco se hizo esperar: "No, no. Marisol, yo lo que quiero que sepas es que yo no he dicho esto porque vaya a salir de la cárcel. Yo con el fiscal lo único que tengo son diferencias y muchas".

La versión de Juan Antonio Roca es que sobornaba a los concejales con sumas de dinero que variaban en función de su responsabilidad en el gobierno local para que se mantuvieran unidos porque la cohesión interna hacía aguas, mientras que Yagüe insistía en que, al menos a los ediles fieles a Jesús Gil como ella, no hacía falta que le pagaran cohechos porque ante todo le debían "lealtad" al fundador de aquella formación política, que en 2003 ya estaba inhabilitado por el caso Camisetas. Su principal argumento es que ni le han encontrado dinero contante y sonante como ha sucedido con otros procesados en el caso Malaya ni un patrimonio importante. "Me han investigado hasta debajo de las alfombras y no han hallado nada". En lo único que coincidió con Roca fue en que le pidió un préstamo que le devolvió para hacerse una intervención de cirugía y en que le solicitó apoyo económico para comprar un piso en Madrid, aunque finalmente no le hizo falta el dinero de su exasesor.

Marisol Yagüe, que se enfrenta a 20 años de cárcel por los presuntos delitos de prevaricación, malversación, cohecho y alteración del precio de las cosas, comenzó su declaración contenida. Explicó, a preguntas del fiscal, que su misión en la alcaldía de Marbella era que el municipio regresara a la legalidad urbanística y al entendimiento con la Junta de Andalucía que "impuso a Fustegueras", en alusión al arquitecto que redactó el PGOU de Marbella, y que incluso hicieron "un concurso para que lo ganara él". Subrayó que no había dado ninguna licencia que no se amparara en el plan de ordenación urbana de 1986, que no se revisaron las licencias irregulares del GIL para no generar alarma hasta ver qué se podía legalizar en el nuevo ordenamiento y que ella si firmó los certificados de silencio administrativo que permitieron ocupar las casas ilegales fue porque tenía el visto bueno del secretario municipal porque "esos silencios, a mí, no me dicen nada".

Sin embargo, cuando el fiscal comenzó a preguntarle uno a uno por los diferentes sobornos que Roca anotó a su nombre en sus cuentas secretas empezó a desasosegarse para acabar gritando desesperada, poco antes de que el juicio se suspendiera hasta el 5 de marzo, que su pena es que podía haber hecho en Marbella "lo que hubiera querido porque me conocía todo de cabo a rabo y no he podido hacer nada por no tener dinero, por no tener oportunidad y por no haberme dejado. Y encima me han llevado a la cárcel, me han arruinado la vida, han arruinado la vida de mi familia y todo es mentira. Esto es una mentira".

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