"Siempre me ha gustado ir donde hay gente de edades y cultura diferentes"

paseo del parque

Nacida en Málaga en el año 1954 y licenciada en Filosofía y Letras, Tecla Lumbreras ha estado muy unida a la vida cultural de esta ciudad. Al acabar su carrera pasó dos años en París y asegura que aquella etapa fue una "Universidad informal muy importante". En el año 1981 regresó de Francia para trabajar en el taller de grabados 7/10 de calle Beatas, donde comenzó a organizar su primeras exposiciones, que fueron "muy rompedoras". Durante diez años trabajó como directora de la galería de arte del Colegio de Arquitectos y asegura sentirse especialmente orgullosa de La Buena Estrella, la galería de arte que fundó junto a la locutora de radio Inmaculada Jabato. Años más tarde fue miembro del consejo asesor de Artes Plásticas de la Diputación de Málaga.

Partidaria de la construcción de la cultura "desde abajo", le encanta Málaga y afirma tener una historia en cada rincón de esta ciudad, en cada bar. Tal vez ése fue el motivo de las dificultades que encontró para decidir el lugar sobre el que hablar. "Pensé en el puerto porque es una metáfora de la ciudad abierta y canalla, que es como a mí me gusta, y en el Banco de España por su arquitectura, que es impresionante. También se me ocurrió el Café Negro, donde he pasado largos y grandes momentos". Pero finalmente eligió esta plaza del Paseo del Parque que gira en torno a una fuente central y que homenajea al dramaturgo y periodista Narciso Díaz de Escovar. "Aquí he vivido bonitos momentos. Creo que en este sitio fue donde se me declaró mi novio de aquella época y justo ahí enterramos un pajarito muerto que encontramos", explicaba.

Le gusta este rincón del Paseo del Parque porque el diseño le recuerda a Gaudí: "Parece un espacio del Parque Güel. Es un sitio muy recogido, muy acogedor". La fuente del centro le da un toque especial ya que "la presencia del agua es muy importante, te ayuda a relajarte, es parte del legado de los árabes". La "espectacular vegetación" de esta zona es, en palabras de Tecla, un reflejo de la burguesía del siglo XIX en Málaga "que fue una Burguesía culta y que realmente se preocupó por la ciudad, creando espacios y edificios de interés". Al tiempo que explicaba que muchos de los ejemplares ubicados allí se trajeron de Sudamérica, se lamentaba de que los malagueños no valoren en su justa medida este tipo de sitios. "Aquí te puedes sentar a pensar, escuchar el agua, leerte un libro, ver pasar a la gente...".

Recuerda que en su época de la Facultad se reunía allí con los "coleguillas" y durante largos ratos charlaban sobre muy variados temas. "En aquellos tiempos éramos muy hippies y se hablaba mucho de literatura, cine y también de política". Era un plan muy barato, no les hacía falta dinero para disfrutar de ese entorno y de la compañía de los suyos, "no había nada para gastar, sólo estaba el chiringuito Los Paragüïtas que lamentablemente lo tiraron, era muy bonito", recuerda. No obstante, se alegra de que en ese mismo lugar hayan levantado un bar con el mismo nombre en el que realizan muchas actividades culturales. "El dueño es muy sensible en ese aspecto, justamente anoche acudí aquí para ver el recital de María Eloy García, una poetisa que escribe y lee estupendamente", explicaba.

La diferencia generacional de las personas que concurren normalmente este lugar representa un atractivo extra para Tecla. "A mí siempre me han gustado los sitios donde hay mezcla, gente de edades y culturas diferentes". A su juicio, el lugar y su entorno está prácticamente igual que en aquellos años en los que elegían pasar en este sitio horas y horas. "está idéntico, lo único que quizá en aquella época la fuente no siempre funcionaba, pero los bancos y todo lo demás están iguales. Quizás sí debería estar un poco más limpio", concluyó.

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