Solidaridad de bisturí

  • Siete sanitarios andaluces operan durante un mes en Honduras a más de un centenar de pacientes

Cuenta Manuel Martínez Moya que a veces ha tenido que hacer reconocimientos ginecológicos sobre una mesa o ecografías en el banco de una iglesia. Ha sido durante sus viajes como cooperante de la ONG Pangea. Una experiencia que comenzó hace más de diez años en el Sáhara y que ha repetido en Camerún, Guinea Ecuatorial, Haití y Honduras. "Me enganché yo mismo, es un veneno", confiesa. El último destino de este ginecólogo del Centro Gutenberg ha sido el país centroamericano, a donde viajó con otros seis sanitarios andaluces dentro de un proyecto de cooperación. Desde mediados de noviembre y durante un mes han reconocido a más de medio millar de pacientes sin recursos y operado a 127.

Martínez Moya -un profesional que fue pionero en la reproducción asistida en Málaga- ha llegado a irse a cuatro países distintos como cooperante en un mismo año. Dice que esas vivencias no le hacen diferente, pero que le han enseñado "la relatividad del ser humano". Como ejemplo compara la vida de su nieto con la de cualquier niño africano: "Tienen vidas muy diferentes por cuestiones de latitud y longitud". Por eso aboga por que el mundo desarrollado "levante el zapato para que los países en vías de desarrollo puedan respirar".

Durante sus viajes con Pangea, ha dormido en la misma habitación en el Sáhara en la que no hace mucho tiempo fueron secuestrados dos cooperantes o ha comido mono en Camerún. "Y saltamontes, que están buenísimos...", asegura. Después de haber operado a cientos de pacientes a lo largo de una década como cooperante, tiene dudas sobre su labor: "Creo que no está bien, pero me gusta". Dice que quizás sería mejor traer a profesionales de esos países para que se formen con el compromiso de que luego vuelvan a su lugar de origen a hacer una labor solidaria y docente.

En sus viajes con Pangea, estos cooperantes sanitarios llevan material donado por la Consejería de Salud, operan a los pacientes que carecen de recursos y enseñan a los profesionales locales. En el último viaje a Honduras, el equipo llevó 21 contenedores de material para dejarlo allí en calidad de donación. El ginecólogo malagueño critica que Iberia les cobrara 500 euros por exceso de equipaje. Pero no todo lo llevaron de aquí. Ya en el terreno, el equipo de Traumatología tuvo que comprar escoplos en una ferretería y esterilizarlos para completar el equipamiento quirúrgico.

El proyecto en el que han participado los sanitarios andaluces se desarrolló en Jerez de la Frontera de Choluteca, en un hospital de la ONG hondureña San José Obrero. A través de un programa de salud rural, la organización humanitaria local detecta los casos. Cuando llegan los sanitarios españoles, hacen los reconocimientos y dan día y hora para el quirófano. Martínez Moya ha intervenido tumores, ha extirpado úteros, ha hecho cesáreas, ha atendido partos y ha operado mamas. También ha ayudado a los traumatólogos en su labor. El ginecólogo cuenta que para operarse por la sanidad hondureña, los pacientes tienen que comprar todo el material necesario para la intervención, un gasto que muchos enfermos no se pueden permitir. De ahí la importancia de estos equipos quirúrgicos solidarios. Martínez Moya se entusiasma y muestra cientos de fotos. Uno de los pacientes operados es un joven que tiene los pies hacia atrás. Sin estos médicos y enfermeros solidarios, su caso seguiría sin solución. Pero el ginecólogo cree que más allá de ese trabajo quirúrgico, su labor es ser "polea de transmisión para implicar a más gente en la solidaridad". Luego aprovecha y denuncia: "Otra vez estamos colonizando a esos países". Por eso pide que no se los esquilme y que se apoye más la cooperación al desarrollo.

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