Sueño cumplido

  • El escolar Samuel Sánchez, de 9 años, se convirtió ayer en 'Bombero por un día' tras ganar un concurso de redacción

"Me imagino lo bonito que es ese trabajo porque solamente los bomberos entran en el lugar de donde todo el mundo huye [...] Una de las cosas que más me gusta es el compañerismo, por eso en su escudo se puede leer Uno por todos y todos por uno [...] Los bomberos nunca dejan de ser niños, así que si gano, lo pasaré como niño y bombero". Estos son algunos de los extractos de la carta con la que Samuel Sánchez, un alumno de 9 años del colegio Los Morales, pudo hacer realidad su sueño. Este es uno de los 1.500 escolares de Málaga que han participado en el concurso Bombero por un día y que le permitió ayer pasar una jornada entera con los miembros del servicio de extinción de incendios y conocer in situ su trabajo.

Ataviado con un uniforme a medida, el día del pequeño Samuel, que estuvo acompañado por su primo Jesús, de 8 años, arrancó con sorpresa. Un vehículo de Bomberos los recogió en sus casas y los trasladó al parque de Martiricos, donde realizaron las labores habituales de los miembros de este cuerpo. "Ha revisado un vehículo, ha limpiado las mangueras y ha ido con los compañeros a un servicio", manifestó Salvador Padial, presidente de la asociación El Escalín, una de las impulsoras de esta iniciativa.

"Me he puesto una máscara para respirar, pero era grande y se escapaba el aire. Ahora espero poder bajar por la barra", explicó Samuel, que dijo que "me gusta apagar fuegos" cuando se le preguntó que le atraía de la profesión.

El pequeño declaró que el hecho de que su padre hubiese intentado ser bombero sin éxito y que su abuelo Marcos hubiese desempeñado este trabajo en el aeropuerto durante más de 40 años le empujó a participar en el concurso, de ahí que su redacción estuviese plagada de experiencias de sus familiares.

Su abuelo era una de las personas más felices en el día de ayer. En la mano portaba varias fotografías con sus nietos junto a un camión de Bomberos en el que se podía leer el refrán De casta le viene al galgo. "No sabía ni que había participado", explicó Marcos Sánchez, que no pudo reprimir la emoción al ver a su nieto vestido como un compañero más y al pisar de nuevo un parque. "Todo esto ha cambiado mucho, me hace mucha ilusión ver a los chavales jóvenes que están empezando", señaló.

Salvador Padial explicó que, a pesar de la juventud de Samuel, al jurado le ha llamado la atención cómo ha plasmado en su escrito los valores del cuerpo, aderezados con el toque de ternura que desprende el pasado.

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