Marta Ribeiro. coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital regional

"Tratar a pacientes te cambia para bien si sabes aprender de esa experiencia"

  • Con el aval de haber extirpado más de 1.500 tumores de mama, lanza un mensaje optimista frente a este cáncer y precisa que la supervivencia de las pacientes se sitúa ya en torno al 90%

La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil. La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil.

La cirujana en un pasillo del Hospital Materno Infantil. / fotografías: javier albiñana

Marta Ribero es cirujana especialista en mama. Ha dado el diagnóstico a cientos de mujeres y ha extirpado más de 1.500 tumores. Con esta trayectoria, la coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Regional lanza un mensaje optimista en la lucha contra la enfermedad, aunque insiste en la importancia del diagnóstico precoz.

-¿En cuánto está la supervivencia en el cáncer de mama?

-Ronda el 90% a los cinco años. Ha ido aumentando debido a dos hechos fundamentales; el diagnóstico precoz y los nuevos tratamientos. La supervivencia aumenta porque las pacientes que se diagnostican precozmente se curan. Y a las que se diagnostican de forma más avanzada, como hay tantos tratamientos, se les prolonga la supervivencia.

-Pero el diagnóstico siempre es un mazazo...

-El diagnóstico cáncer siempre es una losa. Pero antes cáncer de mama era igual a muerte en periodos más o menos cortos; no siempre, pero se relacionaba con eso. Y hoy todo el mundo tiene familiares o conocidas en las que ven que es una enfermedad curable o cronificable. De modo que las pacientes lo afrontan con otras perspectivas y eso es muy importante a la hora de empezar a tratarse un proceso oncológico.

-El diagnóstico precoz permite que más mujeres conserven su mama, ¿no?

-El diagnóstico precoz es importante en primer lugar porque permite más tasas de curación. Pero no menos importante es la posibilidad de curarlo con tratamientos menos agresivos, no solo en la quimio sino también en radioterapia más localizada y además en la posibilidad de conservar mamas que antes no podíamos conservar. Hoy día prácticamente en el 70% de las mujeres se puede realizar una cirugía conservadora que va a permitir que la paciente no tenga un menoscabo en su imagen corporal y su autoestima.

-Un aspecto este último no menos importante porque es parte de su imagen...

-Es muy importante. Es una enfermedad que se presenta en mujeres en edad fértil, en la que tienen pareja. Incluso muchas ni siquiera han sido madres. No es sólo el miedo a la enfermedad, sino que se les amputa una parte de la vida. No es sólo la estética, sino las connotaciones sexuales, de maternidad... La mama es un símbolo.

"Málaga necesita un hospital que nos reúna a todos los profesionales, el Cercanías al PTA y que terminen el Metro"

-¿Una mujer que pase esta patología en edad fértil puede después ser madre?

-Sí. Hasta hace poco relativamente se tenían dos problemas a la hora de aconsejar la maternidad a una paciente joven con cáncer de mama. Eran dos cosas. Por un lado, el miedo a que un embarazo pudiera tener un efecto negativo en la evolución de la enfermedad y en la supervivencia. Y por otro, que estas pacientes con los tratamientos perdían la fertilidad. Estas dos cosas están solucionadas. La primera porque ya hay estudios que muestran que no hay ninguna diferencia en la supervivencia si eres madre después de un cáncer de mama, siempre y cuando se respeten una serie de condicionantes y tiempo a la hora de planificar el embarazo. Y la esterilidad está solucionada porque pueden, antes del tratamiento, preservar la fertilidad [congelando los óvulos].

-¿Tiene que ser cirujana y psicóloga supongo?

-Los cirujanos somos los que damos el diagnóstico a la paciente. Debemos ser conscientes y responsables de que en esa persona hay un antes y un después del diagnóstico. Es una responsabilidad porque puedes marcar a esa persona. Y no sólo por el miedo a la muerte, sino por ser la mama un símbolo; porque afecta a mujeres en edad fértil, a veces con niños pequeños a las que les preocupa que va a ser de sus hijos. Son situaciones bastante críticas en la vida de esa persona. Mi objetivo es que cuando salga de la primera consulta, sepa que va a estar siempre tratada por profesionales, que la van a acompañar a lo largo de todo su proceso y que el tratamiento va a ser el mejor que se le puede ofrecer.

-Un reciente informe de la Asociación Española contra el Cáncer advierte del impacto económico y laboral del cáncer.

-Yo veo a las pacientes en un primer momento en el que el impacto del diagnóstico es tan grande que no te transmiten el problema del trabajo. Eso quizás lo ven más los oncólogos.

-Pero el mercado laboral no debería expulsar a estas personas...

-Evidentemente. Hay pacientes que pueden volver a incorporarse a lo mejor con bajas cargas, hay que adecuar los puestos de trabajo. No se puede dejar de contratar a alguien o despedirlo porque haya tenido esta enfermedad.

-¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?

-Antes de que aparezca el tumor, que esté a nuestro alcance, básicamente es llevar una vida sana; tener menos estrés, hacer ejercicio, comer sano. Se aconseja limitar o dejar el consumo de alcohol, tabaco y carnes rojas. Y si focalizamos más en la mama, hay que prevenir la obesidad porque en la grasa se acumulan las hormonas que son responsables en bastantes casos del cáncer de mama. La obesidad es un factor predisponente porque factores claros determinados no hay. No es como en el cáncer de pulmón que está clara la relación tabaco-cáncer de pulmón.

-¿Qué se puede mejorar en la atención al cáncer de mama?

-Se está haciendo bien, pero siempre se puede mejorar. En la provincia de Málaga y en este hospital, se han superacortado los tiempos. Una paciente desde que se nota un nódulo en la mama, si es maligno, y se opera no pasa más de un mes y medio. ¿Mejorar? Quizás con más recursos para investigar porque significa que está cubierto lo demás; que tenemos recursos asistenciales y humanos suficientes, que tenemos tecnología. ¿Qué pido? Medios para investigar porque con eso estoy cubriendo todo, porque es un plus. Ahora investigar lo hacemos, pero nos cuesta mucho trabajo porque la labor asistencial está por delante e investigar es un esfuerzo extra.

-¿Tratar a cientos de mujeres con una patología oncológica la ha cambiado?

-Sí, te cambia y el cambio es positivo. Porque aprendes de los pacientes. Es importante fijarte en ellos, ver cómo reaccionan... Luego en situaciones de tu día a día, evidentemente, a lo que le dabas importancia hace un tiempo ya no se la das. Y en determinadas situaciones te acuerdas incluso de la cara de la paciente... Te cambia para mejor si eres capaz de aprender de la experiencia humana que es la relación médico-paciente que no se puede perder nunca. Antes era un modelo más paternalista. Ahora es un modelo mucho más bonito en el que participa el paciente, participa el médico y la decisión es compartida. Hemos pasado de decir 'haz esto' a explicar qué tiene, cuáles son las opciones, tomar la decisión más adecuada y en definitiva ir aprendiendo las dos partes.

-Es duro estar todos los días con pacientes con cáncer ¿Por qué y como le satisface su trabajo?

-Porque ves cómo tú eres un momento positivo en la vida de los pacientes. Porque te dedicas a investigar, a saber más y ves que hay cosas por hacer. Tienes ilusión por nuevos proyectos... Eso en otras profesiones no existe porque todos los días hacen lo mismo. Yo hoy hago la cirugía de una forma y estoy mirando como la hace otro en Estados Unidos porque hoy con internet no hace falta ir físicamente para ver cómo hacen una técnica. Me satisface porque es una profesión en la que nunca terminas de aprender. Eso tiene su parte buena. Y la parte mala es la responsabilidad de estar al día. Pero a mí, por mi personalidad, esa parte me gusta porque no me gustaría tener una profesión en la que supiera que de aquí hasta que me jubile voy a hacer todos los días lo mismo. Para mí cada día es distinto, cada paciente es distinto y cada mes hay un nuevo reto para mí y para toda la Unidad a la hora de abordar esta patología.

-El cribado contra el cáncer de mama va de los 50 a los 69 ¿Debería ampliarse?

-Es un tema con controversia. Por dos aspectos. Primero porque cada vez el cáncer de mama aparece a edades más precoces; entonces los 50 como que vienen largos... Y segundo porque cada vez vivimos más y como que se queda corto por el otro extremo. Pero ¿eso quiere decir que tenemos que aumentar el periodo del cribado? En mi opinión no. Y lo explico. Cuando adelantamos la edad de cribado hacemos mamografías a mujeres jóvenes. Y en las mamas densas se ve muy mal. Eso da lugar a pruebas complementarias, ecografías, punciones. Y aquí no hablamos de aspectos económicos, sino de personas sanas en las que la probabilidad es baja de que tengan un tumor y que se someten a pruebas que generan estrés, ansiedad y que pueden tener sus complicaciones. Y por la otra parte, las mujeres mayores muchas tienen ya otras enfermedades y si detecto la enfermedad [cáncer de mama] con un screening, lo más probable es que fallezca de otra cosa.

-¿Hay mujeres que deben empezar antes con los controles?

-Deben hacerse valoraciones individualizadas aquellas mujeres menores de 50 años que tienen antecedentes familiares de riesgo o patología de riesgo en la mama que puedan predisponer a ese cáncer. Y por el otro extremo [a mujeres de más de 70 años], a aquellas que su expectativa de vida sea mayor de cinco años.

-¿Hacen falta camas en la sanidad malagueña?

-Un hospital privado si no funciona, se cierra. La pública no se puede cerrar. Teniendo en cuenta ese punto de partida que es muy importante, en sanidad siempre hace falta inversión porque siempre hay una desproporción entre los recursos, por muy rico que sea un país, y cómo avanza la Medicina y los gastos que eso supone. Siempre vamos a estar en bancarrota. Una vez entendido eso, habrá sitios en los que se esté peor y habrá que mejorar. Siempre habrá que buscar las áreas de mejora. ¿Camas? Hacen falta camas en momentos puntuales. Ahora con la gripe lo estamos viendo. Pero realmente la tendencia es que, como la Medicina mejora por la tecnología, los estándares de calidad son ambulatorizar casi todos los procesos. Es un indicador de calidad que se pueda ver a los pacientes de forma ambulatoria. Hay que tener muchos recursos para no necesitar tantas camas. Recursos de consultas, de médicos, de tecnología, de rapidez en pruebas... Inversión, en definitiva. ¿Pero camas en concreto? Hombre, sí, este hospital viene pequeño para la población porque si tiene las mismas camas que hace 20 años y la población ha aumentado y además en verano hay más todavía, evidentemente hacen falta camas. Pero eso se puede ir compensando con procesos ambulatorios aunque haya que aumentarlas, pero quizás no en la proporción que la gente piensa. Quizás habría que mejorar otras cosas para que no hicieran falta tantas camas sería el resumen.

-¿Qué le parece la propuesta de hacer un nuevo Regional detrás del Materno?

-Estupendo. Si ese nuevo Carlos Haya nos reúne físicamente a todos los profesionales, a toda la tecnología para que cuando hay que hacer una prueba no tenga que trasladarse el paciente, que si necesito consultar al neurólogo esté dos plantas más arriba y no en otro pabellón..., lo veo estupendo.

-¿Si tuviera algo que reivindicar que podría primero en la lista?

-Medios para investigar, tecnología y recursos humanos porque son un beneficio directo para el paciente.

-¿Qué le mejoraría a Málaga?

-A nivel sanitario, un hospital que nos reúna a todos. Y en general, que terminen el Metro. Yo que he visto la mejora de Málaga de los últimos años y lo que le hace falta es seguir en la línea que está. Málaga ha pegado un gran vuelco. Quizás también haría falta que el Cercanías llegara al PTA.

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