Urbanismo inspecciona la colocación de dos carteles en Stella Maris

  • Puede vulnerar la normativa urbanística del centro · El Colegio de Arquitectos habla de "atentado" y pide la retirada de los anuncios

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La doble anunciación que hiere desde hace meses la piel de una de las edificaciones más significativas de Málaga capital, la iglesia de Stella Maris, sigue dando que hablar. La decisión de los propietarios de un restaurante y un estanco localizados en el rebautizado soho de la capital de la Costa del Sol provocó el malestar del Colegio de Arquitectos de la provincia y la reacción de la Gerencia de Urbanismo, organismo desde el que se ha ordenado una inspección para precisar si los anuncios atornillados a una de las fachadas del templo cuentan o no con licencia, extremo que fuentes del ente municipal pusieron en duda.

"Nos vamos a interesar en conocer lo ocurrido y ver los trámites que se han seguido", expuso a Málaga Hoy el concejal responsable de Urbanismo, Diego Maldonado, quien añadió que en función de las conclusiones de los análisis técnicos "se actuará en consecuencia". Lo señalado por el edil fue complementado por una fuente que ayer indicó que se había solicitado una inspección, al tiempo que apuntó que dada la ubicación de los anuncios todo apunta a que se incumple la normativa. El propio párroco de la iglesia corroboró hace una semana que permitió colocar los carteles por "hacerles un favor" a los propietarios de los locales.

El Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) del Centro (norma que fija las condiciones urbanísticas de este espacio) restringe la colocación de elementos publicitarios en los edificios. El documento precisa que debe estar integrada al resto del edificio, teniendo en cuenta la discreción y el respeto a su calidad arquitectónica; su ubicación deberá efectuarse dentro de los límites del local de que se trate, extremo que no se cumple en el caso de Stella Maris, ni sobrepasar la planta baja. A ello se añade la necesidad de que no sobresalgan más de cincuenta centímetros del plano de fachada.

La posición del Colegio de Arquitectos de Málaga es clara: "Hay que retirar esos carteles". Antonio Vargas, decano del colectivo, considera incluso un "atentado" el que estos anuncios estén clavados sobre la fachada de una referencia arquitectónica de la ciudad, cuyo "gran pecado es no tener cien años más". "Si se ponen dos letreros, mañana pueden ser tres, porque el que vende los bocadillos algo más abajo puede pedir lo mismo", añadió.

En la misma línea, el portavoz adjunto del grupo municipal del PSOE en la Casona del Parque, al tiempo que arquitecto de profesión, Carlos Hernández Pezzi, dijo estar indignado y anunció que pedirá información a Urbanismo sobre lo ocurrido y sobre si la colocación de los carteles disponía de licencia. "Estoy indignado; es una obra clave de la arquitectura española contemporánea y de Málaga; eso lo tienen que desmontar de inmediato porque no tiene sentido que una de las obras más singulares de la ciudad sea soporte de un cartel publicitario", apostilló.

La Iglesia de Stella Maris es un templo cristiano católico de la ciudad de Málaga. Está situada en la Alameda Principal, en el Ensanche Centro. Destinado a la Orden de los Carmelitas Descalzos, es un edificio que consta de un cuerpo, en el cual se incluyen la iglesia, el coro, las oficinas, claustro y celdas. Obra del arquitecto José María García de Paredes, es destacable la perfecta integración de los colores y materiales con el entorno circundante de la Alameda Principal.

Del valor que los arquitectos dan a esta edificación da buena muestra un sondeo que Málaga Hoy hizo a mediados del año 2007 con diez profesionales, a los que se pidió citasen sus edificios preferidos de la ciudad. Una escueta encuesta que ensalzó Stella Maris como el inmueble más valorado de la capital, muy por delante de, por ejemplo, el Museo Picasso, la sede de la Diputación provincial o el edificio Luz, en La Malagueta.

Este edificio forma parte del Registro Andaluz de Patrimonio Arquitectónico Siglo XX, Desarrollo del Registro Docomomo Ibérico (1925-1965), en el que se subraya cómo en el aspecto interior de la iglesia, "de discreta monumentalidad, hay que destacar la perfecta integración de materiales y colores con el entorno circundante, pero donde reside el gran interés arquitectónico es en la riqueza espacial interior conseguida a base de simplicidad formal y austeridad de los materiales empleados".

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