Vecinos de Intelhorce denuncian que viven incomunicados por una obra

  • La construcción de una nueva promoción de viviendas les ha ocasionado a las 24 familias que residen en el barrio muchos problemas de accesos y falta de servicio

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Las obras de una promoción de viviendas que se está ejecutando en la barriada malagueña de Intelhorce desde hace más de tres años traen de cabeza a las 24 familias que residen allí. En este tiempo han visto como el barrio donde llevan viviendo cuatro décadas ha ido cambiando hasta que se ha hecho prácticamente imposible vivir en él. Calles embarradas, cables sobre la calzada, aceras desaparecidas y un único acceso para entrar y salir de sus casas es el panorama que cada día tienen que soportar estos vecinos que ya están hartos de esta situación.

Desde que empezó la construcción de estas viviendas los problemas de los residentes de la zona no han hecho más que multiplicarse. Rafael Taza es uno de los más afectados. Su casa, ubicada al principio de la calle Daniel Blanxat, es prácticamente inaccesible ya que no puede llegar con su coche al garaje y para entrar a pie debe sortear un desnivel de casi un metro de altitud.

La razón es que la construcción de la nueva vía sobre la que se levanta esta promoción no ha respetado la cota cero existente y varias casas se han quedado en un nivel inferior al actual. "He tenido que hacer una rampa provisional para poder bajar hasta mi casa y es una vergüenza que no lo hayan arreglado en todo este tiempo", contó indignado Rafael.

Ya ha presentado varios escritos ante la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga, aunque la única explicación que ha recibido es que se cometieron errores topográficos y que la promotora y constructora Arenal 2000 los subsanarán.

Pero no es el único problema que sufren estos vecinos. El desnivel existente provoca cuando llueve que el agua entre en las viviendas y que la calle se vuelva prácticamente intransitable por la gran cantidad de barro que se acumula.

Los taxistas no quieren entrar por el difícil acceso que hay en estos momentos y el repartidor de bombonas de butano lleva varios meses sin aparecer por allí. Según los vecinos, la promotora llegó a instalar una valla que "nos dejó encerrados en nuestras propias casas sin poder salir ni entrar", por lo que tuvieron que avisar a la Policía Local para que la quitaran.

Lo que más les preocupa es que la ambulancia no pueda acceder en caso de que haya una emergencia en el barrio, donde la mayoría de las personas que viven son mayores.

José Santos, otro de los vecinos de Intelhorce, aseguró ayer que para coger el autobús tienen que salir directamente a la antigua carretera de Cártama "porque no hay ni parada ni paso de peatones", aunque el autobús siempre para.

A Isabel Fuentes la obra también le está haciendo perder los nervios. Una máquina de las que trabajan en la obra le derribó parte del muro y la verja de su vivienda, y en dos ocasiones le han dañado el coche que tenía aparcado en la puerta. "Me han salido grietas en la vivienda y se me han atorado las tuberías por la acumulación de restos de obras", señaló.

Por si esto fuera poco, cada dos por tres los vecinos de la zona se quedan sin teléfono, agua o luz. Según Francisco Fernández, cuando una máquina toca uno de los cables "nos quedamos sin los servicios básicos y tardan días en venir a arreglarlo".

El concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, aseguró que se ha instado a la constructora para que envíe unas barredoras especiales para limpiar de barro la zona y para que los accesos estén arreglados en el plazo máximo de un mes.

Pero no conforme con ello, el edil de IU, Antonio Serrano, pedirá una reunión con los responsables de Urbanismo y los vecinos, además de presentar una moción en el próximo Pleno para que se aumente la vigilancia en este tipo de obras.

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