El acusado de matar a un menor que entró en su finca a coger marihuana dice que se le disparó el arma

  • Reconoce que, posteriormente, limpió la sangre y llevó el cuerpo de la víctima hasta una carretera

El hombre acusado de acabar con la vida de un menor que había entrado en su finca del núcleo de San Pedro Alcántara, en Marbella (Málaga), para coger hojas de marihuana ha declarado este lunes que se le disparó la escopeta al caerse hacia atrás, aunque ha reconocido que, posteriormente, limpió la sangre y llevó el cuerpo de la víctima hasta una carretera.

Un jurado popular juzga desde este lunes a este hombre para el que la Fiscalía malagueña solicita 17 años y medio de prisión al acusarlo de un delito de asesinato, mientras que la acusación particular, que representa a los familiares del fallecido --de 15 años--, solicitan 20 años de cárcel. La defensa pide una veredicto absolutorio y, alternativamente, dos años por homicidio imprudente.

Los hechos sucedieron el 10 de octubre de 2011. Según señala el fiscal en su escrito inicial, al que tuvo acceso Europa Press, la víctima entró en la finca sobre las 00.30 horas pretendiendo coger hojas de marihuana. Cuando el acusado se dio cuenta, cogió una escopeta, la cargó, salió al encuentro del joven e hizo un disparo apuntando a la cabeza, lo que le provocó la muerte en el acto.

En el juicio, el hombre ha relatado que escuchó el escándalo de sus perros y entonces supo que "había alguien" en la finca. Cogió la escopeta que tenía dentro de casa porque ese día había ido a cazar y le metió un cartucho, sin ponerle el seguro. Salió y se encontró de frente al joven, que se escondió, momento en el que el procesado le dijo que "se largara a su casa e, incluso, le iba a abrir la puerta".

Entonces, ha asegurado, la víctima, que no sabía si era un joven o no porque estaba oscuro, salió con un palo y él comenzó a ir hacia atrás, "me iba a quitar de en medio", aunque se cayó, al tropezar con un montículo de arena, pegó un codazo en el suelo y el arma se disparó. Ha añadido que quiso hacer una tontería y se disparó, pero solo tenía un cartucho.

Luego se acercó a la víctima, lo tocó y vio que no tenía pulso. El acusado ha explicado, visiblemente afectado y llorando, que estaba preocupado por si su hijo de ocho años, que estaba en casa durmiendo con su mujer, "sin enterarse de nada", salía y veía aquello, así que quitó la sangre y llevó el cuerpo cerca de una carretera "para que lo vieran pronto".

Ha apuntado que había estado en tratamiento psicológico y ese día había fumado algún porro. Tanto el fiscal como la acusación particular piden 100.000 para los herederos de la víctima, aunque en julio de 2012, el procesado ya consignó esa cantidad exigida como fianza para asegurar el pago de la indemnización, por lo que el fiscal estima que concurre la circunstancia de reparación del daño.

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