"Los adosados frenaron en Málaga la arquitectura de vanguardia"

  • Un experto destaca algunas construcciones polémicas que se hicieron en la Costa durante los 60 y defiende la conveniencia de hacer torres de calidad en la capital

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El boom del turismo que supuso la creación del fenómeno Costa del Sol, producido durante los 60 y 70 del pasado siglo, supuso una apertura al mundo en muchos sentidos, incluida la parcela de la arquitectura. Sin embargo, muchas de las construcciones que se realizaron en Málaga en su momento no fueron entendidas. Quizá muchos siguen sin comprenderlas. Pero dejando a un lado la caótica ordenación urbanística del litoral malagueño, muchas de aquellas -el Hotel Alay o los apartamentos Skol, por citar varios ejemplos- son de "gran calidad", según aseguró ayer Javier Boned Purkiss, doctor arquitecto y profesor de la UMA, durante los cursos de verano que el citado ente académico celebra en Ronda.

"Hablo de edificios concretos que no existían entonces. Es decir, como piezas se mejoró, pero entonces no había una ciencia urbanística desarrollada para su traslación al urbanismo de las ciudades", explicó Boned. Este experto considera que "la cultura del adosado" frenó en Málaga la arquitectura de vanguardia de aquellos años y que pese a existir piezas "magníficas", todo quedó "desfigurado" por la mala ordenación del territorio y las construcciones posteriores. Éste urbanismo de calidad no se mantuvo con el paso de las décadas, sino todo lo contrario. Boned asegura que el adosado dio lugar a "algo más cutre como arquitectura".

En los tiempos actuales, con crisis inmobiliaria o sin ella, la arquitectura se cuida mucho antes de poner un ladrillo. En este sentido, Boned confiesa que se están realizando trabajos de revisión y de recuperación de los proyectos que se realizaron en décadas pasadas. "Pero con unos ojos mucho más críticos, serios y objetivos", matiza. Estas reflexiones pueden servir para ilustrar a los expertos de aquella arquitectura, "que está muy mal entendida", y orientarla a nuevos proyectos. Y muchos de éstos, precisamente, se ejecutan en vertical, en forma de torres.

Aunque las construcciones en alto son criticadas desde algunos sectores, Boned considera que pueden aportar mucho a una ciudad, siempre y cuando se realicen con calidad y según los planes de ordenación urbanística. En el caso de la capital malagueña, hay dos proyectos de este tipo para un futuro inmediato, como son las torres de Martiricos y las de Repsol. Este doctor arquitecto habla del primero de ellos, el que conoce mejor, y considera que será muy interesante para la ciudad. "Va a plantear cuestiones importantes como que va a pasar con el río. Un buen proyecto también genera debate sobre las carencias de la ciudad", añade.

Javier Boned tiene claro que los debates urbanísticos no deben centrarse sólo en la altura de los proyectos, como ocurre en ocasiones. "Importa la calidad, no la forma de las cosas", arguye. Sobre las torres proyectadas en Martiricos, este experto defiende su ultima reforma, que consiste en realizar dos torres de 30 plantas, en lugar de tres de 20, porque no aumenta la edificabilidad, sino que la cambia de sitio, y generará más zonas verdes.

Pero no todos los problemas urbanísticos de la actualidad están relacionados necesariamente con los edificios. Boned, por ejemplo, considera que Málaga debe mejorar "muchísimo" su material urbano, como son las papeleras, los bancos… "Hay que empezar por ahí, por nuestro entorno mas cotidiano. Parece mentira que nos fijamos en los edificios y no en los metros cuadrados que pisamos", lamenta. Este experto se muestra especialmente crítico con el urbanismo del paseo Marítimo, que podría ser "el orgullo del Mediterráneo" y sin embargo tiene un urbanismo bastante "normalito".

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