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El alcalde y su encrucijada con Icomos

  • Prometió la candidatura del Centro como Patrimonio de la Humanidad

Vista aérea del Centro histórico, con la Catedral como referente, y al fondo el dique de Levante. Vista aérea del Centro histórico, con la Catedral como referente, y al fondo el dique de Levante.

Vista aérea del Centro histórico, con la Catedral como referente, y al fondo el dique de Levante.

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Francisco de la Torre, uno de los principales avalistas del hotel-rascacielos en los suelos del dique de Levante, se presentó a la reelección en las municipales de 2015 prometiendo que postularía la candidatura del Centro histórico de Málaga para que sea reconocido por la Unesco como Patrimonio Material de la Humanidad. Casi tres años después poco o nada se sabe de aquel planteamiento, salvo que de ir adelante con el mismo se toparía con un doble escollo que pueden resultar insalvables: la misma torre de 135 metros que defiende y el reciente informe emitido por Icomos (organismo asesor de la Unesco en temas de patrimonio), en el que recomienda sin dejar lugar a la duda que se renuncie a este proyecto.

La idea de De la Torre quedó impresa en el programa electoral de los populares y fue, nuevamente, reafirmada en el Plan Estratégico de Turismo de Málaga 2016-2020 presentado hace ahora casi 19 meses. En su presentación, el ya reelegido alcalde, acompañado por el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, volvió a insistir en la posibilidad de elevar la figura del casco antiguo de la ciudad.

"Un rascacielos (...) sería cortarse una pierna antes de empezar la carrera", dice Icomos

Pero todo eso ocurrió antes de que se fraguase de manera definitiva la posibilidad de la pastilla de suelo gana al mar, conocida como el morro, acabe acogiendo un edificio en altura de 35 plantas y con capacidad para unas 350 suites hoteleras. La construcción, apoyada por las principales administraciones públicas (Ayuntamiento, Junta de Andalucía y el Gobierno central), y denostada por varios colectivos sociales y profesionales, puede arruinar las potenciales expectativas de la ciudad en ser reconocida por la Unesco.

De ello da buena cuenta el propio Icomos en su estudio sobre el impacto del hotel portuario. De manera precisa, en la página 59 del documento, destaca la necesidad de que las instituciones, y sobre todo la población malagueña, "deben ser conscientes del gran recurso socioeconómico y cultural que significa el paisaje patrimonial de Málaga, que en razón de sus valores paisajísticos y de su evolución podría buscar acomodo entre los principales reconocimientos de la Unesco; aunque esto se fundamenta en unos atributos muy vulnerables y frágiles que requieren una gestión inteligente, atenta y precavida".

Y apostilla: "Cualquier proyecto de envergadura que se acometa en la ciudad debe partir de estas premisas y acompañarse de los estudios y debates oportunos, sosegados y de amplio eco ciudadano que antecedan de forma preventiva cualquier acción de presunto impacto inadecuado en el elemento patrimonial más valioso de Málaga: su paisaje".

La posición de este ente es fundamental en cualquier previsión de futuro del Ayuntamiento a la hora de dar cumplimiento a aquello que anunció De la Torre durante la campaña de 2015. Básicamente porque, como reconoció el pasado fin de semana Víctor Fernández, uno de los redactores del estudio, éste es el órgano consultivo que elabora todos los informes de los bienes que pretenden entrar en la lista del Patrimonio Mundial.

Fernández, además de lo apuntado en el estudio, fue a más al señalar el efecto que la construcción del hotel-rascacielos, cuyo impacto es considerado como "irreversible" por Icomos, tendría en una posible candidatura. "Hay muy pocos paisajes urbanos y Málaga es un ejemplo sobresaliente de ciudad que, con casi tres mil años de historia, y tras un proceso de ignorancia y desprecio por el patrimonio que duró buena parte del siglo XX, se está reinventando, también su paisaje, a partir de recursos culturales que, sin renunciar a la modernidad, confirman un escenario urbano rico, variado y con un contexto territorial muy singular", dijo.

A lo que añadió: "Un rascacielos que rompa los frágiles valores en los que se sustenta el paisaje sería cortarse una pierna antes de empezar la carrera; la torre acapararía el protagonismo de la imagen de la ciudad y la pondría a su servicio; empequeñecería todos los hitos patrimoniales que durante siglos han sido la quintaesencia de la personalidad malagueña (Catedral, Alcazaba, Gibralfaro)".

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