Un anillamiento al más alto nivel

  • La laguna de Fuente de Piedra presentaba este año unas condiciones hídricas que no se daban desde hacía 13 años · Más de 600 pollos de flamenco fueron anillados

La laguna de Fuente de Piedra, el humedal más importante del Mediterráneo occidental, fue un año más el escenario de un acontecimiento espectacular: el anillamiento de 600 crías de polluelos de flamenco rosa que permite la interacción del ser humano con la naturaleza, una comunicación gracias a la cual puede llevarse a cabo la investigación y protección de esta especie. Las intensas lluvias del pasado invierno han propiciado las condiciones adecuadas para que en esta ocasión se hayan superado los 8.000 nacimientos, fruto de la reproducción de unas 15.000 parejas. Así lo destacó el consejero de Medio Ambiente, José Juan Díaz Trillo, que puso de manifiesto el buen nivel hídrico del humedal, con más de un metro de agua en pleno verano, "un nivel que no se alcanzaba desde hace 13 años".

Así lo recordaba Juan, vecino del municipio: "Desde el año 1998 no había visto tanta agua en la laguna, lo que ha ayudado a que haya habido más nacimientos". Más de 460 personas, entre voluntarios, técnicos y expertos, no quisieron perderse esta experiencia inigualable y participaron en todas las tareas que conlleva el dispositivo del anillamiento. Un proceso que estuvo dirigido por el director conservador de esta reserva natural, Manuel Rendón, que explicó cómo los pollos de flamenco fueron pasando por una cadena formada por grupos de voluntarios que procedieron a colocar dos anillas, una de metal y otra de plástico, así como a tomar diversos parámetros morfológicos, junto a muestra de sangre, pesado, recogida de hisopos, heces, plumas o parásitos: "Es una oportunidad magnífica que aprovechan los investigadores, que de forma coordinada con la Consejería de Medio Ambiente, realizan esta labor cuya finalidad última es la conservación de la especie. De este modo, hemos tomado muestras de parásitos externos y también de pluma para un banco que se está realizando a escala de todo el Mediterráneo", indicó Rendón.

El programa de anillamiento se desarrolla desde el año 1986 en Fuente de Piedra y desde ese año se han reproducido más de 250.000 parejas de flamencos dando como fruto 142.000 pollos, de los cuales han sido marcados 14.832. Algo que todo el mundo coincidió en destacar en esta edición ha sido la hermosura de la laguna llena de agua, y aunque supuso algunos inconvenientes para llegar hasta el lugar donde se desarrollaba la actividad, no fue obstáculo para que vecinos del municipio como Concha Pacheco, que nunca ha faltado a esta cita, lo vieran como una experiencia inolvidable. "Siendo del pueblo nos emociona mucho, ha sido distinta por la cantidad de agua que hay, pero ver como en este día algunos de los pollos aprenden a volar, a pesar de estar asustados, o contemplar el sol al amanecer reflejado en la laguna, es una estampa que retendré en las retinas hasta el año próximo".

Además, afirmó que la naturaleza da lecciones "si queremos aprender, los padres de los polluelos no los dejan hasta última hora para protegerlos y saben muy bien cuáles son sus hijos y cuando los soltamos los están esperando, la verdad es que cada vez que vengo aprendo algo nuevo y eso es muy emocionante".

Díaz Trillo quiso señalar también los valores que confluyen en esta jornada casi festiva en la que se dan cita científicos, conservacionistas, educadores y amantes de la naturaleza. "Se trata por tanto de una buena oportunidad para la participación social, el voluntariado y la integración de la población en el espacio natural". Asimismo, agradeció la labor realizada por todos ellos, que a pesar del madrugón y el esfuerzo, "han dado ejemplo de la solidaridad ambiental, haciendo un gran favor al medio ambiente y a la humanidad entera, porque cuando se salva una especie, realmente es el planeta entero el que se está salvando".

Este programa de la Consejería de Medio Ambiente se enmarca dentro de las actividades de la Red Mediterránea para el Estudio y Conservación de los Flamencos, así como en el Programa de Voluntariado Ambiental desarrollado en Andalucía, y su celebración se convierte en uno de los eventos más destacados y participativos para la conservación del patrimonio natural andaluz.

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