La red de atracos vinculada a la cárcel se hizo con casi un millón de euros en joyas

  • La Guardia Civil les imputa 16 asaltos a representantes de joyerías y joyeros · Planificaban a la perfección cada uno de sus 'golpes' · Los seis detenidos en la operación son de nacionalidad italiana

Planificaban sus golpes con una gran profesionalidad, se convertían en las sombras de sus objetivos y no dudaban a la hora de emplear una violencia desmedida. Este es el perfil de la banda de atracadores vinculada a la trama delictiva de la prisión provincial de Alhaurín de la Torre. La Guardia Civil les imputa 16 atracos a representantes de joyas, en los que obtuvieron alhajas por un valor aproximado de un millón de euros. Esta fase de la operación, a la que se unieron otras dos en las que fueron arrestados dos funcionarios de la cárcel e implicados una serie de presos, se ha saldado con la captura de seis ciudadanos italianos y la realización de seis registros en cuatro municipios de la provincia.

Según informó ayer la Guardia Civil, a estos detenidos, que conformaban una peligrosa organización de delincuentes reclamada a nivel europeo, se les imputa delitos contra la salud pública, de robo con fuerza, robos con violencia e intimidación, de receptación y de asociación ilícita.

La investigación, que ha culminado con la denominada Operación Duelo, se inició a mediados del pasado mes de octubre, cuando el Instituto Armado recibió información de las autoridades policiales de Portugal por la implicación de uno de los detenidos en delitos en ese país.

El Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) de Málaga se hizo cargo del caso y las primeras investigaciones permitieron localizarle y establecer su conexión con el resto de detenidos, por lo que se efectuaron seis registros en dos domicilios de Torremolinos, uno de Alhaurín de la Torre, otro en Marbella, otro en Málaga y otro en Algarrobo, gracias a los cuales se intervinieron distintas cantidades de drogas y utensilios para cometer los robos.

Las citadas fuentes señalaron que los arrestados estudiaban las pautas diarias de representantes de joyería y, una vez que fijaban su objetivo, intentaban acceder al interior de su vivienda o forzar su vehículo, que normalmente solía ser blindado, para cometer los robos. Si no era posible le seguían y le asaltaban, para lo que no dudaban en emplear una extrema violencia.

En caso de que el joyero se alojase en un hotel variaban su modus operandi. Los delincuentes reservaban una habitación cercana y entraban para robarle cuando no había nadie.

Las citadas fuentes resaltaron que algunos de los integrantes de la red cometían los robos amenazando con armas cortas y propinando palizas a sus víctimas hasta que conseguían hacerse con las joyas.

Los detenidos, que fueron arrestados en la capital, en Vélez-Málaga, en Marbella y en Torremolinos son C.D., de 28 años; M.F., de 33 años; N.C., de 40 años; M.M., de 40 años; G.F.L., de 56 años, y C.F.P., de 67 años.

Entre los delitos destaca uno cometido en noviembre de 2007, cuando robaron con violencia e intimidación con armas de fuego a un joyero en la autovía de Jerez de la Frontera (Cádiz) y se apropiaron de joyas valoradas en 350.000 euros.

Otro de los principales hurtos lo cometieron en octubre de 2007 en el interior de la habitación de un hotel en Granada, donde se apropiaron de las alhajas de un representante de joyería valoradas en 300.000 euros.

Además, también en noviembre robaron a un joyero en un hotel de Torremolinos unos 130.000 euros en joyas y 6.000 euros en metálico.

A uno de los detenidos le constan multitud de antecedentes y era buscado por las autoridades francesas a través de una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) para ser procesado por delitos que conllevan una condena de veinticuatro años de prisión.

La investigación también ha posibilitado la imputación de un abogado de Estepona y la detención de un empresario con varios negocios en Torremolinos.

Fuentes consultadas por este periódico señalaron que existe una conexión entre la desarticulación de este grupo organizado y otra investigación llevada a cabo por el Instituto Armado cuyo epicentro era la prisión provincial.

Los agentes detuvieron a dos funcionarios de la penitenciaría por presuntamente introducir drogas y teléfonos móviles a algunos presos, que supuestamente participaban de actividades delictivas desde la cárcel.

Uno de ellos fue capturado cuando se disponía a iniciar su jornada laboral, mientras que el segundo fue arrestado cuando abandonaba el hospital de la capital en el que estuvo ingresado.

Entre estas dos detenciones, los agentes de la Guardia civil practicaron un exhaustivo registro en varias celdas en las que se hallaron distintas cantidades de dinero y tarjetas de teléfono móvil y bancarias.

Fuentes penitenciarias señalaron que el objetivo de los investigadores eran los reclusos de tres celdas, que se encuentran identificados, aunque inicialmente no van a ser trasladados a ninguna otra cárcel.

CCOO denunció que la falta de funcionarios favorece el que se pueda delinquir desde la prisión.

350.000

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios