Rehabilitación El laberinto urbanístico del casco histórico

El 'avispero' del centro histórico

  • Promotores dicen que el temor a los restos arqueológicos y las trabas administrativas retraen a muchos empresarios a intervenir en la zona · Obras como la de la calle Sebastián Souvirón acumulan hasta dos años de demora

Comentarios 6

"Cuando estuve como gerente de Urbanismo venían propietarios y me decían que no querían hacer nada, que nos quedásemos con el piso". La anécdota es de José María Gómez Aracil, hasta época reciente director de la Oficina de Rehabilitación del Centro Histórico, que con estas palabras resumía cómo a principios de los años 90 todos parecían desentenderse de la conservación del casco antiguo. Sin embargo, la reticencia fue superada ante la visión de negocio que empezaba a despertar esta parte de la ciudad, lo que motivó que muchos superasen la frontera del Guadalmedina y se adentrasen en el intrincado laberinto del barrio. Pero el movimiento, acrecentado con la apertura del Museo Picasso, empieza a detenerse y lo que antes era objeto de deseo, ahora repele.

Actuar en el centro histórico es hacerlo sobre un Bien de Interés Cultural (BIC), bajo el que se asientan los restos de las civilizaciones que han tenido en Málaga su punto de referencia. Fenicios, romanos, musulmanes... dormitan en el subsuelo de un barrio que se enriquece por un pasado que condiciona la apuesta de muchos privados temerosos de toparse con un hallazgo de este tipo. Porque, como bien dijo hace unas semanas la concejal de Medio Ambiente, Araceli González, "pinchar en el centro es una caja de sorpresas".

"Es imposible actuar en el centro", añade Violeta Aragón, gerente de la Asociación de Constructores y Promotores (ACP) de Málaga, quien detalla cómo hay promotores que "prueban una vez y no repiten y otros que cuando escuchan la experiencia de un compañero, ni lo intentan". Por ello, Aragón insiste en la necesidad de que la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento "no pongan tantas trabas". "Los temas de arqueología requieren de un proceso largo y si por un casual hay algún tipo de resto, es el promotor el que se tiene que hacer cargo de su mantenimiento", expone la representante de la ACP, que augura que de no existir colaboración por parte de las instituciones "difícilmente el centro se podrá rehabilitar".

Su testimonio resume el de tantos empresarios acorralados en esta especie de avispero, donde cualquier avance cuesta más que en otros espacios. Y ello sumado a la losa de la crisis económica que afecta al sector de la construcción. Una muestra de ello es lo que ocurre en una de las calles más maltratadas del centro: Tomás de Cózar. La recuperación de esta vía, donde se acumulan los solares baldíos y los edificios ruinosos, fue vinculada siempre por el Ayuntamiento a la iniciativa de los privados. Eran los promotores los que, con su impulso, tenían que abrir un hueco a la esperanza en esta calle. Pero los esbozos iniciales de restauración se han quedado en nada después de que algunos, entre ellos la empresa Aire, que proyectaba unos baños árabes, hayan optado por abandonar la zona.

La que no ha huido del casco antiguo es Salsa Inmobiliaria, promotora de dos de los ejemplos más palmarios de los escollos con los que, a veces, se topa una obra en el corazón de la urbe. El proyecto residencial en la calle Sebastián Souvirón ha estado parado durante dos años por las excavaciones arqueológicas en la parcela. No fue hasta hace unos días cuando la Junta ha emitido su informe final, autorizando a la empresa retomar la actuación.

La secuencia se repite en el Palacio del Marqués de la Sonora, en la calle Granada, donde Salsa contempla un hotel de cinco estrellas. Este establecimiento no estará acabado en el mejor de los casos hasta 2012. ¿El motivo? De nuevo la aparición de vestigios arqueológicos, entre los que se incluye un muro de época romana a conservar, y la exigencia municipal de garantizar el mantenimiento de las fachadas del inmueble original. Todo ello da lugar a casi cuatro años de retraso.

"Estamos de acuerdo con que los estudios arqueológicos pueden mejorar el conocimiento de Málaga, pero es injusto que el coste salga siempre del mismo sitio, cuando se trata de algo que va en beneficio de todos", manifiestan desde Salsa. El coste de las actuaciones arqueológicas en el Marqués de la Sonora ascienden a unos 200.000 euros. A ello suma, que es la propia empresa la que asume la conservación de los hallazgos. "Los que han aparecido en esta zona los tenemos en un local, porque el Museo no tiene un edificio donde exhibir los restos", añaden.

Otro ejemplo es el de Félix Sáenz, cuya obra ha estado parada durante un año por la aparición de una necrópolis musulmana y los estudios arqueológicos, o, en la parte pública, la rehabilitación del mercado de Atarazanas, donde también surgieron restos que han acabado por demorar varios meses la intervención.

Desde la Junta de Andalucía, el delegado de Cultura, Manuel García, defiende los procedimientos que a día de hoy se siguen. "Procuramos que la tramitación sea ágil, pero el tiempo que se retrasan ciertas obras es el tiempo que necesita la arqueología; es inevitable", comenta. Para García, estos problemas no son imputables "a un mal funcionamiento de la Administración". Por su parte, el decano del Colegio de Arquitectos, Antonio Vargas, justifica la reticencia de los promotores a actuar en el centro más a la imposibilidad de desarrollar cierto tipo de promociones residenciales, como los minipisos, que a los problemas que arrastra la arqueología.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios