La bata blanca hecha gestión

  • La rectora y única candidata a las elecciones del día 23 confía en lograr la reelección para culminar los proyectos que inició con su equipo hace cuatro años

Nunca imaginó Adelaida de la Calle que las palizas de microscopio que se dio hasta convertirse en catedrática de Biología Celular eran la mejor de las preparaciones posibles para ser rectora. Tanto ejercitó la memoria visual a través de una lente que, ahora, en el cara a cara, no se le escapa una. Se queda casi con todos los rostros y son muchos los que salen a su paso cada día. Sobre todo ahora que aspira a la reelección y se enfrenta a maratonianas jornadas de campaña desde el alba hasta el anochecer.

A las 6.30 ya tiene un pie fuera de la cama. A las 8.00 sale por la puerta. Firma de documentos en el Rectorado, reuniones, ruedas de prensa, visitas... Las mañanas de la única rectora de universidad de Andalucía son un no parar hasta que llega la hora de almuerzo, cada día en la cafetería de una facultad o escuela distinta desde que comenzó la carrera por el Rectorado, el pasado día 8. Por las tardes, reuniones de trabajo, más labores de campaña y así, hasta las 21.00 o 21.30. "Mi marido, más que resignado, está acostumbrado". Eso lo dice después de haberse dejado preparadas unas lentejas en la cocina. De segundo, filetes de pollo con pimientos del piquillo. Es sábado, llega la hora de comer, y la rectora está a punto de iniciar su exiguo descanso semanal.

No niega Adelaida de la Calle que ya atisba su continuidad en el Rectorado. No ignora que todo es más fácil cuando no se tiene competencia. Es su caso desde que su rival en ciernes, el catedrático Ricardo Redoli, anunció que al final no se presentaba a las elecciones. Cuatro años más. Y punto. "En un tercer mandato ya no me veo. Soy una persona sensata y sé el tiempo que uno puede estar trabajando en óptimas condiciones. Afronto claramente un nuevo mandato con mucha fortaleza pero no me veo en uno siguiente".

Donde sí se ve es en el laboratorio. "Volveré a ponerme la bata blanca y volveré a ser Adelaida, la de Biología Celular". Ese será su destino cuando deje de ser rectora y quizá después de seguir el ejemplo de un colega andaluz que tras salir del cargo optó por tomarse un año sabático. Ella no lo descarta.

Pero ese no es su futuro más inmediato porque todo parece indicar que el próximo día 23, miércoles, su nombre sonará en las redacciones de los medios. Y que ese día dará paso a un nuevo mandato en el que el campus que ahora se dibuja al oeste de Teatinos se llenará de vida, en el que licenciaturas y diplomaturas serán cosa del pasado porque habrán comenzado a cursarse los estudios de grado y en el que la investigación será la gran protagonista de la vida universitaria.

A De la Calle le gustaría que ese futuro fuera mejor para las mujeres de la Universidad de Málaga. "Sí que sé que a una mujer le cuesta más llegar a los niveles profesionales más altos. Solamente el 13 por ciento de las cátedras están en manos de mujeres. Algo no funciona bien".

Ella está en el selecto grupo del 13 por ciento. Quizá porque a sus méritos académicos se sumaron ciertas renuncias personales de las que no elude hablar. "Yo lo he hecho muy mal en la vida porque no he pensado nunca en conciliar mi vida familiar con la laboral. Yo no he tenido permiso de maternidad. No he hecho uso de esa serie de derechos que yo creo que son importantísimos".

Quizá por eso ahora se ha rodeado de más féminas. Tres de los cuatro relevos efectuados en el equipo de gobierno con el que concurre a las urnas tienen rostro de mujer. También porque sus reuniones con los rectores andaluces -todos hombres- le han revelado algunas cosas: "Muchas veces les digo que son poco prácticos para las soluciones rápidas. Yo les digo 'es que como vosotros no sabéis de economía del tiempo os dedicáis más a hablar, comentar y volver para atrás hasta llegar a la misma conclusión que se había planteado al principio de la charla'".

Palenciana de nacimiento. Malagueña de adopción. Sociable y cuidadosa de su imagen. Optimista. A De la Calle le hace mucha gracia que las paleñas la paren en el mercado porque creen que es una famosa de las de la tele. Su saco de las anécdotas da para un libro. Dice que el vicerrector de Investigación, José Ángel Narváez, y ella sopesan entre risas escribirlo juntos cuando dejen el mando de la UMA. El libro promete.

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