"Una boda no es un cumpleaños que puedes volver a repetir"

  • La joven que ha ganado un juicio al fotógrafo que realizó el vídeo del día de su boda y que confesó su pérdida 15 meses después relata los hechos

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Mónica ya ha asimilado que nunca podrá disfrutar del vídeo del día de su boda. Contrató los servicios de un estudio fotográfico que supuestamente lo realizó, pero jamás ha podido ver las imágenes. Después de 15 meses de idas y venidas, el responsable del mismo le confesó que no tenía ni idea de dónde se encontraban y que no quería llegar a ningún acuerdo para solucionar el problema. Una actitud que desembocó en los juzgados y que ha llevado a un juez a dar la razón a la joven y su marido, que percibirán 1.500 euros de indemnización. Después de darse a conocer esta curiosa sentencia, que destaca el "sufrimiento" ocasionado a la pareja, relata lo que ha padecido hasta que un tribunal ha fallado a su favor en este caso.

La joven, de 30 años, explicó que, a pesar del tiempo pasado, aún se siente "muy decepcionada, porque estamos hablando de la pérdida de un recuerdo, de una parte de tu vida" y destacó que lo que más le dolió fue la actitud del fotógrafo. "Si nos hubiese dicho desde el principio que la grabación se había perdido, probablemente hubiésemos tratado de llegar a algún tipo de acuerdo. Pero en vez de eso, nos estuvo dando largas una y otra vez".

Mónica recordó que cada vez que iba al estudio acompañada de su madre, siempre les daba una excusa tras otra. "El hecho de que estuviese empezando nos hacía pensar que estaba muy liado y, en cierto modo, nos daba cosa porque parecía buena gente. Pero transcurridos ocho meses, comenzamos a ponernos serios porque teníamos la sensación de que nos estaba tomando el pelo", explicó.

La joven señaló que finalmente le dijeron que lo iban a demandar, pero el responsable del estudio les dijo que la culpa no era suya, sino del cámara que había contratado, por lo que la responsabilidad era de éste.

El titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Málaga les ha dado la razón y ha condenado a M. P. P. a indemnizarles con 1.500 euros, ya que destaca el "sufrimiento" y el "daño moral" causado al no respetar el acuerdo al que habían llegado. El magistrado señala que la pareja "no puede disfrutar de un vídeo único e irrepetible". Algo que Mónica considera acertado, pues "una boda no es un cumpleaños que puedas volver a repetir".

La demandante destacó las connotaciones sentimentales derivadas de la pérdida de la grabación, pues "en ella salía mi abuelo, que falleció dos meses después del enlace -celebrado el 25 de septiembre de 2004-". Además, señaló que, "cuando te casas, muchos asistentes quieren una copia, sobre todo la familia más directa. Nunca se la podremos dar".

Tres años y medio después, la joven aún trata de buscar una explicación a lo sucedido ya que, como dice, "nosotros no pedíamos nada extraordinario, únicamente el trabajo que habíamos contratado".

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