A bordo del 'hogar flotante' más exclusivo

  • En el 'The World' los pasajeros son propietarios de los camarotes

El ‘The World’, ayer, atracado en el muelle dos. El ‘The World’, ayer, atracado en el muelle dos.

El ‘The World’, ayer, atracado en el muelle dos. / J. C. Cilveti

"Viajar alrededor del mundo sin dejar el hogar". Con esta frase, uno de los ejecutivos de la compañía norteamericana ResidenSea intentó explicar en 2002, fecha en la que The World, que ayer atracó en el puerto malagueño, iniciaba su vida de mar, cual sería la filosofía de este barco a caballo entre un gran yate privado de lujo y un buque de crucero.

Sin existir antecedentes en la historia de los viajes por mar, salvo algunas anécdotas de miembros de la alta burguesía europea que en las primeras décadas del siglo XX usaron de forma continuada los camarotes de los más afamados buques de línea trasatlántica, el innovador concepto de The World, muy alejado también de la idea de los grandes yates de recreo privados, pasa por ser el propietario de uno de los alojamientos de este barco. Con esta idea, los miembros de esta tan especial comunidad de vecinos, en función a sus gustos y preferencias, viajan alrededor del mundo decidiendo qué lugares visitar.

Remodelado en 2016, este barco de 43.188 toneladas de registro bruto, 12 cubiertas y 196 metros de eslora que fue construido en 2002 en los astilleros noruegos de Fosen Mekaniske Verksted, dispone de 165 exclusivos camarotes apartamentos diseñados por cuatro afamados interioristas que idearon estas estancias de entre 102,8 y 301,3 metros cuadrados, en cuatro estilos diferentes: traditional comfort, classic contemporary, continental y maritime.

Con la posibilidad de cambios interiores (manteniendo estándares tales como cocina, lavadora secadora, equipos de audio y vídeo y conexión a Internet), las opciones a la hora de adquirir uno de estos camarotes de entre una y tres camas que oscilan entre los 2 y 7 millones de dólares, posibilitan además al comprador la opción de alquilar su estancia durante el tiempo que no la use.

Dibujado este panorama, The World, que desde 2002 ha visitado 900 puertos de 140 países diferentes, navega alrededor del mundo en función de la planificación (normalmente se realizan rutas trimestrales), que deciden los propietarios de su camarotes; unos itinerarios que se complementan con exclusivas actividades gestionadas y organizadas desde Miami en la sede central de ResidenSea.

Disponiendo de los espacios propios de los más lujosos buques de crucero; en concreto este barco tiene seis restaurantes, dos piscinas, siete bares, una pista de tenis o un helipuerto entre otras cosas, The World mantiene la tradición de realizar escalas largas; unas estancias en puerto que oscilan entre los dos y cinco días y que facilitan la realización de viajes o actividades alejadas de su lugar de atraque. Con esta premisa, el amarre que desde ayer mantiene junto al Palmeral de las Sorpresas a este buque que llegó procedente de Tánger se prolongará hasta la noche de mañana, momento en el que The World saldrá con destino a Cartagena para iniciar unas navegaciones por el Mediterráneo que se mantendrán hasta junio.

Con un variado programa de excursiones turísticas y culturales, la visita malagueña de este hotel flotante posibilitará a sus habitantes ver cómo se vende pescado en Estepona o cómo se realiza allí la pesca artesanal; una actividad que dibuja a la perfección lo que buscan los pasajeros de este barco acostumbrados a todo tipo de lujos. Un buque que se sale de los cánones crucerísticos al uso y que visita Málaga por quinta vez tras su última escala de abril de 2015.

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