La capital arrastra el mismo número de niños que faltan a clase desde 2003

  • La cifra ronda los 1.800 alumnos absentistas, pese a la comisión creada por la Junta en 2004 y el tesón de los servicios sociales · Los padres se enfrentan a multas de 3.000 euros y a penas de cárcel

Ni la posibilidad de perder la tutela de los hijos, de una multa de 3.000 euros o, incluso, de ir a la cárcel. Los padres no toman nota. La capital malagueña arrastra desde el pasado año 2003 el mismo número de niños y adolescentes absentistas, es decir, que acumulan más de cinco faltas a clase sin justificar.

El curso pasado, el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga detectó un total de 1.817 alumnos que no iban al colegio o instituto con regularidad, según los datos aportados por la concejal Mariví Romero. Fueron 1.829 un año antes, 1.804 en 2004 y 1.807 en 2003.

Por distritos, el centro se sitúa en primer lugar, con 312 niños que faltaron a clase el curso pasado (200 casos se resolvieron). Le siguieron Cruz de Humilladero, con 306, de los que 192 corrigieron su actitud, y Palma-Palmilla, que sumó 281 niños absentistas, con 104 casos resueltos.

La falta de avances se repite en el resto de la provincia, según confirma el jefe de Orientación Educativa de la Delegación Provincial de Educación, Javier Madrid. "Aún no hemos recopilado todos los datos, pero el balance va a ser muy similar al del año pasado (cuando se contabilizaron más de 3.000 alumnos absentistas)".

Estos resultados se producen pese a la comisión provincial de absentismo, constituida en 2004 para aunar los esfuerzos de las delegaciones provinciales de Educación e Igualdad y Bienestar Social (de la que depende el Servicio de Protección de Menores), los ayuntamientos, la Diputación, La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos y la Fiscalía. Un año después, la Junta de Andalucía decidió reforzar aún más el control y aprobó una orden que obligaba a los ayuntamientos a que sus servicios sociales actuaran frente al absentismo (el de Málaga fue pionero) y acentuaba la labor de los docentes.

Ante las dificultades para combatir la tendencia, las administraciones ponen ahora el acento en controlar la situación y minimizar los efectos del absentismo.

El control sirve, en primer lugar, para detectar posibles casos de abandono, sobre todo en Primaria. La falta de un niño a clase origina, de hecho, dos de cada tres actuaciones del Servicio de Protección de Menores. Aunque los primeros en intervenir son los servicios sociales del ayuntamiento, que actúan con la familia y hacen un seguimiento de cada caso. Cuando fracasan todos los medios, el caso es derivado a la Fiscalía, que sigue recibiendo hasta un expediente diario de un menor que no va al colegio.

Según la memoria realizada por el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga, las principales causas que provocan el absentismo son ahora la presión social, la percepción negativa de los centros escolares, la falta de motivación y el interés por un trabajo remunerado.

Además, el fiscal de protección de menores de Málaga, Ramón Mansilla, confirma el incremento de casos de niños que faltan a clase por una sobreprotección de los padres ante el menor problema. "Se da mucho en chicos tímidos o con algún problema físico", dice.

No obstante, las ausencias son mayoritarias en Secundaria, con un 65 por ciento del total. Además de las conocidas piardas que proliferan cuando el alumno llega a la adolescencia, no se reduce el número de jóvenes que abandonan los estudios antes de haber cumplido los 16 años.

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