"Me causa horror pensar en ello"

  • El conductor del todoterreno dice que sólo se tomó dos cañas y cuatro horas antes del siniestro

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Jesús G. R. pudo cometer una imprudencia, un fallo que derivó en un desenlace fatal y que ahora no le permite dormir. Ayer acudía al juzgado cabizbajo y taciturno, apenas unas horas después de recibir el alta médica tras ser operado de una lesión cervical en el Hospital Clínico Universitario, donde estaba ingresado desde el pasado día 19 de abril cuando ocurrió el accidente.

En su declaración ante la titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Torremolinos que lleva el caso, dijo que estaba "muy arrepentido" de todo lo que presuntamente había provocado. Hundido, manifestó el "horror que siente" cada vez que piensa en ello.

Su abogado confirmaba ayer que está en tratamiento psicológico para tratar de digerir el elevado número de muertes, heridos y mutilados que dejó sobre el asfalto en aquella fatídica noche.

Según su versión, respaldada por un familiar, sólo se tomó dos cervezas en vaso de caña en el cumpleaños de un familiar y que la última fue a las tres de la tarde. No pudo explicar cómo dio 0,49 grados de alcohol en aire en el test que la Guardia Civil le practicó cinco horas después.

No obstante, es sabido que el alcohol no influye de la misma manera en todas las personas.

También asumió la posibilidad de viajar por encima de la velocidad reglamentaria en esa vía. Sin embargo, matizó que si lo hizo sobrepasó el límite por muy poco, apenas por encima de los 120 kilómetros hora reglamentarios. Jesús también recordó que se trataba de un tramo ligeramente descendente, lo que pudo incrementar la velocidad del vehículo.

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