ana torralba. presidenta de la asociación amigos de la filarmónica

"Para la ciudad es una riqueza tener a la Filarmónica, pero no se sabe valorar"

  • Para los Amigos de la OFM la formación, después de 25 años de historia, se merece una casa, un lugar de ensayo digno, un auditorio en el que poder crecer

  • Y el Astoria es una opción posible

Ana Torralba en la puerta del Teatro Cervantes, escenario que actualmente acoge los conciertos de temporada de la OFM. Ana Torralba en la puerta del Teatro Cervantes, escenario que actualmente acoge los conciertos de temporada de la OFM.

Ana Torralba en la puerta del Teatro Cervantes, escenario que actualmente acoge los conciertos de temporada de la OFM. / fotografías: javier albiñana

Es madre, abuela y esposa. Es solidaria -lleva 22 años como voluntaria de Manos Unidas-, amiga de las tradiciones y enamorada de Málaga desde los 70, cuando llegó de su Madrid natal recién casada y con su ajuar en la maleta. Además de todo esto, Ana Torralba es una apasionada de la música y desde hace una década preside la Asociación de Amigos de la Orquesta Filarmónica, entidad que cumple su vigésimo aniversario. Trabaja y reivindica el lugar que le corresponde a la formación. Por eso, la indolencia de algunos malagueños le duele.

-¿Por qué tuvo que nacer hace 20 años la Asociación Amigos de la Filarmónica?

-Para apoyar y fomentar la labor divulgativa y musical de la orquesta, difundir sus actividades y contribuir a la mayor identificación de la ciudad con su orquesta. Se hacen actos, conciertos con grupos de cámara de la propia Filarmónica, se sigue a la OFM en alguna de las giras, se hacen viajes...

-¿Qué panorama musical había entonces en la ciudad y cuál tenemos ahora?

-Pues ahora hay más inquietud, muchísimos más grupos de música, todos los conservatorios tienen sus propias orquestas y coros, los centros privados, también. Existe una oferta musical tremenda y la mayoría tiene su repercusión en el público, los recintos se llenan. Yo tengo mucha confianza. Siempre se habla de que el público es de edad avanzada tirando a mayor pero pienso que igual que yo me incorporé a los cuarenta y largos, los jóvenes de ahora quizás también lo hagan cuando cese su vorágine, como nos ha pasado a todos.

-¿Hay pesimismo en cuanto a un posible descenso de público?

-Sí, algunos creen que hay que buscar público porque esto se termina, pero yo creo que no es así. En el Cervantes veo ahora más gente joven que hace cinco o seis temporadas, el abono para ellos es una política estupenda que tiene el teatro, las dos o tres primeras filas de patio están siempre llenas. Y en paraíso hay mucha gente joven, incluso niños, alumnos que vienen a ver a los solistas.

-¿El público hay que crearlo en la escuela?

-Sí, pero no en los conservatorios, sino en los colegios, en Primaria y Secundaria. Y, por desgracia, a eso se le está quitando valor, no solo en Andalucía sino en casi todas las autonomías. Cada vez se reduce más el tiempo de la asignatura de música. Ahora mismo hay 45 minutos a la semana, nada más. Me parece que siempre se ha tenido como una maría, y la asignatura de Música es mucho más. Se les crea hábito de organización, disciplina, dicen los músicos que, por ejemplo, las Matemáticas son mucho más fáciles de entender a través de la música. Es una riqueza que creo que es una pena que se esté dejando de lado y que sólo la aprovechan los niños que pueden acceder a un conservatorio.

-Conservatorios en los que, por otro lado, faltan plazas...

-Siempre ha habido problemas de plazas. Es verdad que hay más conservatorios elementales, que se han creado en los barrios, pero se quedan fuera muchos niños aún. A pesar de ello, la educación musical ha dejado un poso muy grande en los niños, aunque no hayan podido seguir sus estudios en el profesional, y creo que esa opción se debería de tener desde Primaria. Con esa edad son esponjas y todo lo que enseñes a esos niños son opciones culturales que pones en sus manos, además de crear la inquietud.

-¿Se piensa en la cultura como un bien inmaterial?

-Nos estamos convirtiendo en una sociedad en la que no se le da valor a lo que no revierte económicamente y, sin embargo, lo tiene y muy grande. Las ciudades tienen que apostar por la cultura.

-¿Hay todavía mucha gente en Málaga que ni siquiera conoce a la Orquesta Filarmónica?

-Sí. Me da envidia que otras ciudades, aunque el público no asista a sus conciertos o festivales, toman a la orquesta como suya. En Málaga somos más indolentes. Todavía escuchas comentarios de que la música clásica y la ópera es para una minoría. Y es un error. Para la ciudad es una riqueza tener una orquesta como la OFM y no lo sabemos valorar. Creo que ésta es la asignatura pendiente, que Málaga conozca que tiene una gran orquesta a nivel nacional e internacional y que se sienta orgullosa de ella, que la defienda y hable de ella.

-La orquesta tiene casi 900 abonados a su programa. ¿Esto es poco?

-Sí, son pocos abonados. Pero es que más que abonados lo que hay que mirar es el número de espectadores que asiste a los conciertos.

-¿Y estos se llenan?

-Hay algunos que sí y otros que no entiendes por qué no se llenan. Cuando se programa Mozart, Beethoven, lo más conocido para el gran público, no queda ni una butaca libre. Sin embargo, se programa un Bruckner, un Mahler y no ocurre lo mismo. Posiblemente porque necesitamos educación musical.

-¿Habría que apostar por dejar a un lado el "más de lo mismo"?

-Los aficionados estamos muy divididos. En la misma asociación tenemos los que apuestan muchísimo por la música contemporánea y los que se han quedado en el romanticismo. Yo, por ejemplo, no termino de entender lo contemporáneo pero creo que hay que avanzar. En su momento La consagración de la primavera la patearon porque era contemporánea. Shostakóvich era contemporáneo y ahora mismo nos morimos por él. Tenemos que crecer y los primeros que tenemos que abrirnos somos los que asistimos en este momento. A lo mejor la generación que viene detrás entiende más una música actual, más del siglo XX, y hay que darles opción a que la escuchen.

-Eso da también oportunidades a la cantera nueva...

-Claro, a los compositores y a los intérpretes. Aquí tenemos la gran suerte de haber contado con grandes directores artísticos que han hecho por introducir otros programas. Edmon Colomer para mí fue magnífico, aunque quizás no se le entendió muy bien en Málaga porque su programación fue muy criticada. Incluyó obras contemporáneas y nos explicaba que quería hacer crecer a la orquesta y a los espectadores. Pero es que aquí damos más importancia a cualquier otra cosa, siempre hay alguna excusa para no ir a un concierto. Y eso es, creo, porque realmente la orquesta y su programación no ha calado. Se ha hablado mucho sobre esto y no sabemos aún como revertir esta situación.

-En Málaga le falta reconocimiento propio pero, ¿cómo se ve la orquesta desde fuera?

-Todos los directores invitados y solistas que vienen ven el potencial de la Filarmónica. Es una opinión generalizada. La orquesta responde cuando se le exige y tiene potencial, aunque ahora mismo cuente con un gran handicap, el lugar de ensayos que tiene y que no disponga de un auditorio. Es nuestra reivindicación de siempre.

-¿La temporada se queda corta, se podría programar más?

-Se podrían hacer muchas más cosas. Ahora mismo la temporada se llena en otros espacios como el auditorio Edgar Neville o el del Picasso porque hay ganas de escuchar a la orquesta.

-¿Considera que el Astoria es el lugar ideal?

-Antes de que saliera el concurso de ideas y todo el follón un socio nuestro, un aparejador, hizo un estudio profesional, planta por planta, con los servicios correspondiente, el acceso para instrumentos, sin barreras arquitectónicas y capacidad para 1.200 localidades. Podía ser la casa de la orquesta, para ensayar, para tocar, para tener su archivo, su vestuario, todo. Después de 25 años la Filarmónica se merece una casa. Pero como la orquesta y la música clásica se entiende que es para una minoría, como el teatro no se llena... pues nada. Que quizás no se llena porque no tiene un espacio propio en el que pueda programar sin tener que tener parones o estar pendiente de otras cosas.

-¿La OFM se siente de prestado?

-Sí, claro, a pesar de que la nueva dirección del teatro hace lo posible para que las cosas vayan bien y lo estamos notando mucho.

-¿Y el proyecto del auditorio en el puerto?

-Espero no morirme sin ver el auditorio programado, nos lo merecemos, por supuesto. Pero no podemos estar con la situación económica que tenemos ahora luchando por algo que es inviable. Hay que dar una solución. Málaga es la única capital de provincia que no tiene un auditorio de música. En la misma provincia, Torrox tiene una auditorio dignísimo, Nerja lo tiene, Marbella... No se entiende cómo en Málaga no lo tenemos.

--¿Qué le pareció la airada salida de Antonio Banderas del proyecto de Astoria?

-No lo sé, hay que ponerse también en su lugar. Con la vida que tiene y en el nivel en el que está quizás yo tampoco hubiera querido meterme en más complicaciones.

-En esta ciudad de los museos, ¿qué lugar se ha reservado para la música?

-Lo de los museos está fenomenal, la verdad. Estamos de moda y la gente viene. Pero en cuanto a la música falta que los mismos malagueños nos creamos la orquesta que tenemos, que seamos conscientes de la riqueza que puede revertir a través de ella en la ciudad y apostemos por ello, igual que por los museos o cualquier otro tipo de actividad cultural o deportiva. Nadie se plantea que el Málaga no tenga un estadio aunque no haya ido a un partido en su vida. Se dice que un euro que se invierte en lírica o música revierte diez veces.

-¿Qué me dice de la temporada lírica?

-En Málaga hubo años en los que era una vergüenza, un simulacro, penosa. Nos aburríamos, no era nada parecido a lo que había habido anteriormente. La de este año, sin embargo, es maravillosa. A la asociación nos gusta sobre todo que en las tres representaciones que hay en el foso está la orquesta y en el escenario está el coro. Eso es un seguro de calidad.

-¿Aquí se ha ido de más a menos y ahora se está intentando volver?

-Sí y creo que el número de abonados se va a multiplicar esta temporada. Están apostando por fidelizar al abonado, hay descuentos para jóvenes, para mayores de 65 años. Además, se está apostando mucho por valores malagueños. Creo que vamos por buen camino

-¿La OFM pasa ahora por problemas económicos?

-Se le ha criticado mucho pero sí podemos decir que es la única orquesta andaluza en la que los músicos cobran todos los meses. Sevilla tiene un débito tremendo, Córdoba ha tenido impagos de nóminas y Granada, igual. Creo que se hace mucho encaje de bolillos pero problemas económicos grandes ahora no se tienen. El acuerdo con el Cervantes para percibir parte de la taquilla le ha supuesto un respiro. Creo que tiene buena salud ahora.

-¿Y los músicos, qué opinan?

-Bueno, ha habido amortización de puestos, el comité de empresa se ha reunido con nosotros, pero ahora mismo los veo que están tranquilos. Estamos al mismo nivel de plantilla que otras orquestas y cuando se programan obras que necesitan más músicos se contratan.

-¿Qué director artístico ha supuesto un antes y un después para la OFM?

-Yo le tengo mucho cariño a Edmon Colomer porque creo que le dio el cambio que necesitaba. Hizo crecer la orquesta, puso un reto y la gente se esforzó más. Y Hernández Silva creo que ha conseguido el poner paz, orden y hacer una programación que creo que gusta tanto al público como a los músicos. Desde luego es atractiva y vienen unos solistas maravillosos. Lo que queremos es que nuestra orquesta tenga una casa.

-¿La música tiene que tener más presencia en la calle?

-Si no en la calle en espacios abiertos. Cuando anuncias un concierto en una iglesia siempre está lleno, cuando la gente siente que puede ir gratis y de paso. Hay que diversificar un poquito.

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