Pedro Angona, psiquiatra

"Los ciudadanos son responsables de que políticos imputados sean reelegidos"

  • El psiquiatra aplaude el movimiento 15-M por el lazo social que crea, pero le reprocha su ambivalencia y que haga ostentación de ser apolítico porque entiende que no es lo mismo la derecha que la izquierda.

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-¿Se puede salir de la locura?

-De la locura individual pienso que sí, que siempre hay una posible solución individual. Puede ser más o menos complicada, pero la hay. Soy menos optimista con la locura social, con lo que los seres humanos hemos sido capaces de darnos y que denominamos civilización.

-¿A qué se refiere?

-Es como que hay algo que lleva siempre al mundo en lugar de ir consiguiendo cuotas más altas de bienestar a estar siempre enredados en problemas o en malestares. Es lo que llamo la locura de la civilización.

-¿Por ejemplo?

-Vemos una madre africana que tiene que abandonar en el camino a un hijo para salvar al resto. Que esto ocurra en un mundo con medios tecnológicos impresionantes me parece una cuestión de locura, de locura de la civilización.  ¿Cómo se ha llegado a eso y cómo no se soluciona inmediatamente? Y mientras esto ocurre, que es el máximo exponente de la desigualdad social, los mercados ordenan la vida de los ciudadanos. Llamo locura de la civilización a que los partidos políticos estén más interesados en una cuestión fratricida, cainista que en arreglar los problemas; a los casos de genocidio en la historia de la humanidad o a saber que se está produciendo el calentamiento global y que no se le ponga freno. Es como que hubiera en la civilización una fuerza que tira hacia el progreso y otra casi idéntica, del signo contrario, que tira hacia la aniquilación.   

-Es la naturaleza humana...

-Pero mientras un sujeto puede terminar en un equilibrio, pacificándose, lo que parece enseñarnos la Historia es que la locura social no tiene remedio. Mi hipótesis es que de la locura social no se puede salir. Creo que la humanidad no sabe salir de esa locura.

-¿Se ha avanzado en Psiquiatría?

-Tenemos fármacos con bajísimos efectos secundarios y bastante eficientes. En particular, fármacos para enfermedades mentales graves. Estas enfermedades responden mejor a los fármacos quizás porque tengan un factor biológico más potente que los trastornos vinculados al malestar de la vida cotidiana, que tienen un componente más psicológico y en los que los fármacos son menos eficaces.  

-¿Y esta vida cotidiana es insana?

-Hay una respuesta estándar que hace la ecuación de que el ritmo y las exigencias de la vida moderna son igual a estrés, ansiedad y depresión. Hay que desmitificar esas conclusiones. Hay gente que necesita estrés para vivir, otros meditación; uno mucho orden y otro muchas emociones. El marqués de Sade hablaba de las desdichas de la virtud y las prosperidades del vicio. La vida sana, el deporte, la comida saludable, el estrés forman parte de una fórmula subjetiva para vivir y cada cual debe arreglarse con la parte de virtud y la parte de vicio que le da el equilibrio. No hay ninguna garantía de que la vida con menos estrés reporte mayor bienestar subjetivo. El bienestar es una cuestión subjetiva. 

-Algo de insano sí tiene esta forma de vida...

-Lo insano es la posibilidad de la avaricia de globalizarse. Con los actuales medios tecnológicos un lobby financiero puede comprar un hotel en un lugar del mundo, cambiarlo por una plantación de plátanos  en otro y al final del día ganar millones de euros. En esa operación igual ha decidido cerrar la plantación de plátanos y cien familias se han quedado sin trabajo. Daños colaterales les llaman. El capitalismo está en su faceta más salvaje y eso sí resulta insano.

-Entre las personas supuestamente normales,  ¿a quién encerraría?

-A un buen número de banqueros, especuladores internacionales y responsables de empresas de cualificación. Quizás en otro momento histórico sería a los traficantes de armas o a los gobernantes que se quedan con el dinero de las ayudas internacionales para paliar el hambre. Pero no los encerraría en Psiquiatría para que no tuvieran ni un solo atenuante.

-¿Qué opina de los indignados?

-Todos los movimientos que hacen lazo social me parecen algo a aplaudir, que se fomente un lazo social lo miro con respeto. Pero les veo cierta ambivalencia. Hay una cierta falta de discriminación. No me parece lo mismo la derecha que la izquierda. Lo siento. Tienen razones para estar desencantados de partidos políticos, de sindicatos, pero cuando uno organiza un movimiento tiene que hablar desde un lugar. Y este es un movimiento que hace ostentación de que es apolítico. Por otra parte, la fe que tienen en la asamblea me parece un poco ingenua. Mi crítica es que tienen una cierta indefinición, una cierta indiscriminación. Y yo pienso que las cosas no son lo mismo. No es lo mismo un pensamiento neoliberal, que va a plantear mayor libertad para los mercados, que la socialdemocracia, que pretende un Estado fuerte. No es igual Obama que Bush.

-¿La crisis puede ser detonante de problemas mentales en un sentido amplio?

-Nosotros estamos empezando a ir a atender a pacientes que tienen malestar a los equipos de atención primaria porque hay un peligro fuerte de psiquiatrizar, en hacer pasar por trastorno mental lo que son malestares muy comprensibles pero que no deberían ser etiquetados con una etiqueta médica. Si un número de población muy alta consulta y el número de recursos es limitado, la respuesta más sencilla va a ser medicalizar, medicalizar, medicalizar. Hay un peligro real de medicalizar los malestares. Tenemos que tener cuidado. Los problemas antaño se resolvían en la familia, la parroquia, el sindicato o el grupo de amigos. Como hay lazos sociales que se han roto, aparece el sistema sanitario como sustitutivo. No es raro ver que llegue una persona al especialista por la muerte de un familiar o el abandono de su pareja.

-¿Porque venimos más frágiles?

-Yo creo que se ha creado una expectativa... Antes las cosas dependían de la fe, del Altísimo. Pero desde que Dios se jubila y el relevo lo coge la ciencia, la gente se ha creado el ideal de que la ciencia puede evitar todo. Están los trasplantes, las células madre... La ciencia genera el ideal de que queda muy poco tiempo para que sea abolido el sufrimiento. Antes regían los valores de que las cosas costaban, que la frustraciones te enseñaban. Hoy se quieren conseguir las cosas ya y los recovecos que hay que atravesar para conseguirlas se ven como un lastre, como un obstáculo.

-Es psiquiatra. Me puede dar una explicación de por qué hay políticos corruptos.

-Ser honesto es difícil. Partimos de la idea de que el hombre por naturaleza es bueno, pero esto es dudoso. Cuando se sumerge en lo social no es tan fácil. Pero no es solo un problema de los políticos. ¿Quién si tiene la posibilidad de colocar a un hijo o a un familiar no lo intenta? De esta corruptela, que es quizás la más ingenua, a la de comprar terrenos baratos que se van a recalificar hay un paso y medio. Enterarse que tales acciones van a dar un pelotazo y usar información privilegiada es otro paso y medio... Y luego está la excusa de la financiación de los partidos y vuelta a empezar.   

-¿Que deberían hacer los partidos frente a la corrupción?

-Los partidos deberían tener unos códigos éticos fortísimos y la respuesta de la Justicia debería ser rápida. Lo que llama la atención en España es que hay casos de corrupción que pagan poca factura política. Hay una condescendencia con la falta de honestidad.

-El 20 de noviembre hay elecciones, ¿confía en los políticos?

-Los políticos no son ni más ni menos que la representación de lo que la civilización ha sido capaz de construir. En nuestro país, los partidos han estado muchos años en la clandestinidad y su forma de funcionamiento es poco democrática. Tienen tics autoritarios cuando no paternalistas. Recientemente el Rey les dijo que se pusieran de acuerdo y se dejaran de batallitas. No soy monárquico, pero es lo más sensato que he escuchado en los últimos años. Es vergonzoso el cainismo que hay en nuestros partidos. No es un problema de confianza en los políticos. En Valencia, en las listas han salido elegidos diez imputados. La responsabilidad de eso es de los ciudadanos, no de los políticos. 

-¿Pero por qué unos políticos son honestos y otros se corrompen?

-Porque la honestidad no es una cosa fácil. Porque si puedo meter a mi hijo en la empresa, lo meto. Y eso no lo hacen los políticos, sino también la vecina de enfrente y uno mismo...

-¿Qué le parece el endurecimiento de la ley antitabaco?

-Dejé de fumar hace nueve meses. La ley me parece bien siempre y cuando el poder político entienda que hay que regular cosas, pero pocas. Hay una especie de determinación de la socialdemocracia como fórmula política para educar a la población, en decirle qué ética es la correcta, que deben pensar y qué no. Eso es además de ineficaz, molesto y poco creíble.

-¿Qué le falta a Málaga?

-Málaga ha avanzado muchísimo, pero le falta más vertebración social. Hay asociaciones como Málaga Propone, la de los Baños del Carmen, los que se están a favor de conservar el patrimonio histórico... Yo cree una página en Facebook para reivindicar el Campamento Benítez como parque de Málaga... Hay más entramado social que hace tiempo, pero sigue siendo una ciudad en la que la idea de ciudad no está muy desarrollada en la gente. Hay otras ciudades con más entramado social.  

-¿Qué haría con el Benítez?

-Yo haría un concurso de ideas con la Facultad de Biológicas o con expertos en paisajismo. O daría la oportunidad de los que hicieron allí la mili plantaran allí un árbol. Es decir, buscaría la participación ciudadana para crear un concepto de ciudad y que la gente se sienta en ese proyecto. Justamente lo contrario de lo que ha pasado aquí con Málaga Ciudad Cultural 2016, que a mi entender ha sido una oportunidad perdida para hacer ciudad.

-¿Qué idea tiene para el Benítez?

-Mi fantasía sería algo como la Casa de Campo de Madrid. Está un poco lejos de la ciudad. Me lo imagino como El Retiro de Madrid, como algunos parques de Nueva York o de Londres, donde la gente patina, otros hacen teatro. Un parque vivo. 

-¿No está muy alejado del centro?

-Si se hace la Ciudad Deportiva y el parque de Arraijanal, el Campamento Benítez quedaría incluido en ese circuito urbano.

-¿Y eso lo ve pronto o será para nuestros nietos?

-Depende del jeque...

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