"Me daba susto caerme"

  • El acusado de arrojar a un menor a una balsa no alertó por "miedo a lo que se le podía venir encima"

"Tranquilo me tiraría, pero no sé si nos hundiríamos los dos". Esa fue la respuesta que ayer Antonio F., -el acusado de arrojar al hijo de la que era su pareja a una balsa en Los Montes de Málaga- proporcionó a su abogado cuando éste le cuestionó si ahora, dos años y medio después, sería capaz de lanzarse al agua para salvarle la vida al menor de 3 años. El individuo, que desde que fue detenido por su presunta relación con los hechos permanece en prisión, basó su defensa en que el pequeño Alejandro se precipitó y, aunque vio cómo "chapoteaba", no le ayudó porque le daba "susto" caerse. Asimismo, reflejó que su discapacidad le dificulta "comprender las cosas" y que "nadar en estado de nerviosismo es imposible", aunque, dijo, no llegó a aprender.

Según su relato, que aportó a su defensa tras negarse a contestar a las acusaciones, aquel 9 de febrero de 2015 descendió con el niño hasta un helipuerto. "Entramos por un boquete. Yo iba delante y Alejandro estaba tirando piedras a la balsa. Él no quería que le cogiera de la mano. Lo escuché caerse y eché a correr a por el móvil para avisar. Estaba un poco dentro. No sé la profundidad, un poco alto, dos cuartas", relató. Pero, matizó, no había cobertura.

Antonio cogió su vehículo y se dirigió al centro comercial de Rincón de la Victoria, donde fingió con un vigilante de seguridad que el menor se había extraviado. Cambió hasta en dos ocasiones más de versión -en una lo situaba en el paseo marítimo de la Cala del Moral y, en la otra, en los acantilados de la zona-. Lo hizo, argumentó, por "miedo" a que un tío suyo se "enfadara" con él, que tiene "mucho genio". "Me preguntó de malas maneras que había hecho con el niño", destacó el acusado, que defendió que ese mismo sentimiento le impidió llamar a la Policía. "Tenía miedo a lo que se me podía venir encima", afirmó.

El fiscal pide que el acusado sea condenado a 20 años de prisión por asesinato y entiende que se llevó al menor a un lugar "recóndito", en el que, "lejos de rescatarlo dejó que se ahogara", e intentó "despistar hasta que no tuvo excusa". Considera que "hizo que pareciera un accidente", pero acabó "voluntaria y premeditadamente" con su vida. En la misma línea se pronunció la acusación particular, ejercida por los padres de Alejandro, que sostienen que Antonio actuó "a sangre fría". "No fue un plan improvisado, lo llevó a cabo sin desviarse del guión que tenía escrito. Fue consciente en todo momento", apostilló el representante legal, que se pregunta "qué tipo de persona puede tirar a una balsa a un niño de 3 años que se aferra a la vida, se agarra a la balsa y tiene destrozadas las uñas".

Durante la primera sesión del juicio también declaró un cabo primero de la Guardia Civil de Vélez-Málaga, que participó en la búsqueda del niño y subrayó la "frialdad" con la que reaccionó cuando un compañero le informó de que había sido hallado el cadáver. El acusado hablaba "de temas banales", incluso de "fútbol" en el trayecto hacia Los Montes. Una vez que le leyeron sus derechos como detenido, se interesó por si iría a la cárcel. El agente considera que el menor cayó "al borde de la balsa" y que Antonio podría haberle rescatado "con una sola mano sin necesidad de meterse en el agua".

La defensa de la madre del pequeño añadió que el móvil de lo sucedido no fue otro que los "celos patológicos enfermizos" que sentía hacia ella y el hecho de considerar que el niño "obstaculizaba" la relación de ambos. El individuo también negó estas acusaciones y recalcó que era ella, a la que conoció a través de internet, la que protagonizaba esos celos. Su abogado sí reconoció que se produjo una "negligencia" por su parte y, por ende"alguna responsabilidad" en lo ocurrido, pero negó que hubiera "premeditación".

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