Un dispositivo de seguridad e imagen

  • Efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil se desplazan desde Madrid

Del dispositivo que protegerá a la primera dama estadounidense y su séquito dependen su seguridad y la imagen de la Costa del Sol. De ahí que el Ministerio del Interior esté brindando todo su apoyo, pese a que se trata de una visita privada. El hermetismo es total. Sólo se sabe que en su diseño participan miembros del servicio secreto de EEUU y de la Comisaría Central de Seguridad Ciudadana, en Madrid. Ayer tuvo lugar un encuentro en la capital española para ultimar los detalles.

"Los jefes de Estado no tienen visitas privadas", comentó un cargo policial que no se mostró angustiado con la responsabilidad que suponía la presencia en Marbella de Michelle Obama. "La gente que trae está rodada y nosotros tenemos un protocolo de actuación para estos casos", añadió.

Ni el Ministerio del Interior ni las fuerzas de seguridad dan datos de cuántos efectivos participarán en el dispositivo. Pero se sabe que sólo los que trae la esposa del presidente estadounidense suman el medio centenar. Además, hasta la provincia se desplazarán agentes del Grupo de Escoltas de la Policía Nacional. La Comisaría Provincial apoyará el dispositivo con guías caninos para la detección de explosivos, expertos en su desactivación y agentes de la Unidad de Intervención.

"Aunque es una gran responsabilidad, la seguridad de esta visita no es complicada. Lo complicado es cuando vienen 15 ó 20 jefes de Estado y hay problemas de protocolo entre ellos. Complicada fue la Cumbre Iberoamericana, con 28 jefes de Estado...", indicó la fuente policial.

En el dispositivo de seguridad, además de los efectivos estadounidenses participarán policías nacionales y guardias civiles españoles. Su labor variará según la primera dama opte por recibir visitas en el hotel en el que hospedará o por salir a conocer algo de Málaga.

Por la experiencia de otros dispositivos, los expertos policiales saben que son los responsables de protocolo del visitante los que van marcando la agenda. Generalmente, si salen del recinto, los planes se comunican con poco tiempo de antelación; el suficiente para que las fuerzas de seguridad hagan su trabajo, pero no demasiado para que no se produzcan filtraciones sobre su itinerario. "A veces hay que improvisar in itinere, pero hay protocolos", indicó la fuente policial. Policías y guardias civiles están atareados, aunque dicen que tranquilos ante tan insigne visita. Pero seguramente estarán más tranquilos aún cuando Michelle Obama concluya sin incidentes sus vacaciones en la Costa del Sol.

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