De divisas, angulas y tabaco de contrabando

  • La Guardia Civil también controla la introducción de cárnicos y derivados lácteos de países que no pertenecen a la UE

La vigilancia permanente de la Guardia Civil no solo está encaminada a frustrar la introducción de droga en el aeropuerto, sino que también busca evitar la entrada -que está prohibida- de productos cárnicos o derivados lácteos de terceros países, es decir, aquellos que no pertenecen a la Unión Europa. En estos casos, no procede la detención del pasajero ya que no incurre en un delito, sino que se trata de una actuación administrativa. Los alimentos intervenidos se trasladan a un depósito con el que cuenta la aduana en colaboración con las autoridades, que se encargan de su destrucción controlada. "No cumplen las condiciones higienicosanitarias, aunque estén destinados al consumo propio. Se previene que el producto llegue a un tercero al que pueda producir algún daño", cuenta el jefe de la sección fiscal de la Guardia Civil.

El acceso del resto de la comida sí está permitido, salvo que tenga raíz o se trate de productos vegetales. "Todo lo que tenga tierra y raíz está prohibido. Si viene de la comunidad europea no hay control porque se considera mercancía segura", destaca el responsable de la unidad.

El pasado mes de enero, los agentes interceptaron 20 kilos de crías de angulas vivas en el interior de las maletas de dos ciudadanos chinos. A ambos se les imputaron dos infracciones administrativas a la Ley de Contrabando al carecer de certificados de exportación de una especie incluida en el Convenio CITES. "No suelen conocer el idioma y se niegan a responder. Se les da información en la lengua que saben", recalca el investigador.

La detección de blanqueo de capitales y el control de divisas que el viajero, con frecuencia, no declara en los controles de seguridad es otro de sus cometidos. "También funcionamos como responsables fiscales aduaneros. A partir de 1.000 euros, es obligatorio declarar la divisa que se porta a través de un documento con el que se viaja en todos los aeropuertos para certificar que se ha hecho", sostiene.

Entre las intervenciones destacan además la decomisión de tabaco procedente de terceros países, caso de Rusia o Estados Unidos, y los controles comunitarios. El pasado mes de octubre, los agentes interceptaron a tres personas que se disponían a realizar un vuelo hasta Londres con 2.960 paquetes de tabaco de picadura de contrabando en sus respectivos equipajes. Las cajetillas pesaban casi 150 kilos y tenían un valor de unos 10.000 euros. A los pasajeros, de nacionalidad inglesa, se les imputó una infracción administrativa a la Ley de Contrabando. Unos días después, otra actuación similar se saldó con la localización de 5.520 cajetillas en las pertenencias de dos viajeros de un vuelo procedente de Roma. "Utilizaban la vía comunitaria para tener más facilidades y evitar ser controlados a su llegada. Se rozó el delito, que se considera a partir de 15.000 euros", subraya el jefe del grupo.

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