La donación de semen se usa ya más para mujeres solas que por patologías del varón

  • El perfil es el de una paciente de 30 a 45 años, soltera, universitaria e incorporada al mundo laboral · Hace una década, la técnica se utilizaba en cuatro de cada cinco casos por problemas masculinos

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 Cambian los tiempos, cambian las familias, cambia la mujer. Hace una década, la donación de semen era una técnica que se utilizaba en la amplísima mayoría de los casos porque el hombre de una pareja heterosexual tenía problemas de fertilidad en su esperma. En la actualidad, quienes más la usan son mujeres heterosexuales que quieren ser madres en solitario. Los datos del Centro Gutenberg no dejan lugar a dudas. En 2002, el 77% de los casos que recurría a donación de esperma era el de una pareja heterosexual que por problemas del varón requería la técnica. Entonces, las mujeres -heterosexuales u homosexuales- sin pareja masculina apenas representaban el 23%. Pero este último porcentaje fue creciendo y en 2010 se había triplicado: las mujeres que pedían la técnica ascendían al 60%. Las parejas heterosexuales pasaron a ser el 40%. 

Aquí cabe un matiz. Entre las mujeres sin pareja masculina hay que distinguir entre las lesbianas y las heterosexuales que por elección quieren ser madres solas. Y éstas son la abrumadora mayoría. Según los datos de la clínica, desde 2002 en ese centro se han inseminado con semen de donante 401 mujeres. De ellas, 160 formaban una pareja heterosexual (40%), 209 eran mujeres solas (58%) y 32 (8%), parejas lesbianas. Si se analiza el total de pacientes atendidas sin pareja masculina -241-, las mujeres solas representan el 87% de la demanda de donación de semen y las parejas de lesbianas el 13%.

El ginecólogo Manuel Martínez Moya tiene dudas sobre las razones de este cambio. Cree que no solo tiene que ver con la incorporación de la mujer al trabajo, con que algunas no tengan una pareja masculina o con cuestiones económicas, sino quizás también con un cambio del modelo de mujer en sí mismo. El perfil de una mujer heterosexual que decide tener un hijo en solitario mediante donación de esperma es el de una usuaria de entre 30 y 45 años, soltera, universitaria, activa laboralmente y con unos ingresos anuales que oscilan entre 20.000 y 30.000 euros. "Y que lo tiene absolutamente claro", indica Martínez Moya. Para el ginecólogo que una mujer decida tener un hijo en solitario "es un acto de generosidad increíble". 

Por la experiencia que le trasladan las pacientes, aunque la sociedad va cambiando, no es fácil tener "un niño sin padre". Cuenta que se han dado casos de mujeres que han tenido dificultades para inscribir a sus hijos en el Registro Civil con un único apellido. De alguna manera, así como hace un par de décadas el niño raro era el de padres separados -cosa que ya se asume con normalidad- ahora el rarito es el crío sin padre porque es de donación de semen. En España, las mujeres solas pueden ser madres por reproducción asistida con esperma de donante desde 1988. Entonces había lesbianas que utilizaban la técnica, pero no podían constar como pareja homosexual. Desde hace un lustro ya tienen ese derecho siempre que estén casadas. 

Y es que sigue habiendo una discriminación entre las parejas de hecho heterosexuales y homosexuales. En el caso de un hombre y una mujer -estén casados o no- el hijo es de los dos. Si se trata de dos lesbianas que están casadas y que tienen un bebé por reproducción asistida con semen donado, también se reconoce como hijo de ambas. Pero si dos lesbianas que son pareja de hecho tienen un niño con esperma de donación, se considera hijo de una sola, igual que si fuera una mujer heterosexual que ha tenido un bebé en solitario. Los nuevos modelos de familia y la reproducción asistida permiten combinaciones muy variadas. Tantas que resultan difíciles de comprender y en las que los avances sociales y científicos van de la mano. 

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