Una empresa para un parado treintañero

  • El último termómetro del emprendedor de IMFE y AJE subraya que la mayoría de los malagueños que planean abrir un negocio tienen más de 30 años y están en el desempleo

Treintañero, parado, con una diplomatura y con incertidumbre sobre su futuro laboral. Éste es el perfil de las personas que se están acercando a las oficinas del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (IMFE) y de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) con la idea de montar una empresa, según se desprende de los resultados del termómetro que ambos organismos realizan cada seis meses para ver la evolución del emprendedor malagueño.

Ser tu propio jefe es atractivo, pero no es lo que más motiva. Hoy en día, lo importante es ser práctico y la mayoría de los malagueños que planean abrir un negocio lo hacen básicamente para crearse un empleo y no tener que depender de nadie, máxime en un momento en el que las mesas de los directores de recursos humanos están llenas de currículos y en el que el 95% de las contrataciones que se hacen son temporales y de escasa calidad.

Más del 60% de los que acuden al IMFE o AJE están en el paro y todos tienen claro que han de hacer algo porque la prestación por desempleo se agota, como mucho, en dos años, y más de la mitad de los parados ya son de larga duración. "Antes la gente pensaba que en los dos años de paro tendría tiempo de encontrar un trabajo, pero ahora ya muchos creen que no va a ser así y optan por capitalizar el paro y montar un negocio, aunque sea pequeño", explicó ayer Ana Navarro, concejala de Promoción Empresarial y Empleo.

Juntar en un único cobro toda la prestación por desempleo para reunir los miles de euros necesarios para poner en marcha una empresa es cada vez más común, sobre todo, teniendo en cuenta que, como recordó Javier Noriega, presidente de AJE Málaga, "la financiación sigue siendo el principal obstáculo para los emprendedores".

Cuando el banco dice no, las opciones restantes se reducen. Unos capitalizan el desempleo, otros tiran de ahorros y otros recurren a la ayuda de familiares, con el peligro que eso conlleva porque abrir una empresa no es sinónimo directo de éxito. Al contrario, no todo el mundo está preparado para dirigir un negocio como demuestra el hecho de que en los nueve primeros meses de este año, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se hayan disuelto más de 600 sociedades. La buena noticia es que en el mismo periodo se crearon casi 3.500, por lo que el saldo es positivo.

Noriega explicó que es básico recibir asesoramiento profesional antes de liarse la manta a la cabeza y crear una compañía, pues una cosa es tener una idea que parezca buena sobre el papel y otra ganar dinero con ella. La mayoría de los emprendedores llegan a las instituciones un poco perdidos y preguntan asuntos generales como cuáles son los trámites administrativos o los plazos para crear una empresa. De hecho, apenas un 27% de los hombres y un 15% de las mujeres van ya con un plan de negocio definido.

En cualquier caso, no hay por qué asustarse. La clave es medir bien los pasos y echar muchas horas de trabajo. El presidente de AJE subrayó que se sabe si una empresa va a ser viable o no en sus dos o tres primeros años de vida. Si se supera no hay nada garantizado, basta con ver casos como el de Fagor, pero sí se puede mirar al futuro con más optimismo.

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