Un espía de los nuestros

  • Registro. La OTRI despliega una labor detectivesca para localizar inventos susceptibles de patentar. El programa permite casi triplicar el número de invenciones en un año hasta llegar a 68

NUNCA hubo tantas patentes en la Universidad de Málaga. El año 2014 cerró con un récord nunca imaginado en número de inventos: 68, un disparate en comparación con los 24 de 2013, los 36 de 2012 e, incluso, los 46 de 2011.

Bajo este éxito subyace una labor fina a medias entre lo detectivesco y lo amanuense desplegada por la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI), primero para detectar dónde había innovaciones susceptibles de ser registradas y después una sorda tarea para convencer a sus autores de que valía la pena promover una patente. La operación se ha rematado con cierto ingenio para conseguir patentes a pesar de las restricciones que impone la ley pero, al mismo tiempo, sin saltársela.

Bajo este fondo subyace el escaso interés del cuerpo científico por las patentes. Registrar una invención reporta pocos méritos académicos, salvo que se consiga una licencia de explotación. Por lo tanto, los investigadores se esfuerzan por publicar en revistas especializadas que sí cuentan, por ejemplo, para acreditar sexenios exigidos para reducir las horas de clase en beneficio de la actividad científica e, incluso, para mejorar los ingresos económicos.

Una vez que un invento se publica ya no se puede patentar. Esta regla es sacrosanta en Europa, pero no en Estados Unidos, Japón o Argentina, por ejemplo. Y ahí es donde surgió la oportunidad para desplegar el ingenio. "Estados Unidos permite patentar innovaciones publicadas en un artículo siempre que no haya transcurrido más de un año", explica un técnico de la OTRI que, siguiendo la norma general de entidad de la Universidad de Málaga, clama por permanecer en el anonimato.

Una vez detectado el punto débil solo faltaba hallar materia patentable. Era el momento del espionaje: revisar decenas de artículos científicos en diferentes bases de datos especializadas hasta hallar aspectos que dieran el perfil. De esta forma, de las 68 patetentes tramitadas en 2014, para 56 se ha pedido protección en España a pesar de que 28 de ellas habían sido objeto de divulgación académica.No obstante, iniciar el proceso en el registro nacional da pie para que se pueda tramitar a continuación la patente fuera de Europa en plazas tan interesantes como Estados Unidos o Japón donde no es obstáculo que los resultados científicos hayan sido publicados el año precedente.

¿Por qué no hay interés en las patentes entre los grupos de investigación? Las fuentes oficiales de la OTRI subrayan el gran desconocimiento que existe en el cuerpo científico. "En unos casos piensan que los hallazgos que hacen no son lo suficientemente significativos para que se puedan patentar". En otros casos "desconocen por completo el asunto. Ni siquiera saben qué es patentable". Estos mismos portavoces subrayan que uno de los principales objetivos perseguidos con esta tarea es "sensibilizar" a los grupos de investigación para que protejan sus innovaciones. Esta labor de prédica ha tenido resultados inmediatos: dos patentes surgieron a a propuesta de investigadores con los que se habían puesto en contacto los técnicos de la OTRI para sugerirles patentar innovaciones publicadas. "No solo se implicaron en la protección de los resultados ya divulgados, sino que propuesieron la protección de nuevos resultados inéditos".

Junto a esta labor de evangelización en el ámbito de la ciencia también se están tratando de descubrir vías alternativas para conseguir empresas interesadas en la explotación comercial de las innovaciones conseguidas con estas fórmulas en la Universidad de Málaga. El proceso consiste primero en detectar empresas susceptibles de tener interés en la innovación registrada y, después, proponerles la explotación comercial del invento.

"El procedimiento sobre papel está claro. Localizar en las bases de datos compañías que se hayan interesado por patentes en ese campo, por innovaciones similares". Para acercarse a ellas la herramienta es Linkedin. "Buscar contactos con profesionales de la compañías y proponerles la explotación de la patente. Aquí tenemos la ventaja de tener el artículo científico publicado como tarjeta de identificación. Enseguida van a saber de qué se trata y para qué sirve".

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