Mario Espejo Aguilar. Presidente de la confederación europea de detallistas del tabaco

"Ser estanquero en La Línea es heroico"

  • Dice que las leyes y la subida del precio han disparado el consumo de tabaco de contrabando

  • Como presidente europeo defenderá los estancos "de las agresiones" del lobby antitabaco

Mario Espejo, ante su establecimiento de la calle Martínez. Mario Espejo, ante su establecimiento de la calle Martínez.

Mario Espejo, ante su establecimiento de la calle Martínez. / Fotografías: javier albiñana

Mario Espejo Aguilar (1956, Málaga) lleva toda su vida en el negocio del estanco propiedad de su familia y es desde el último mes el presidente de la Confederación Europea de Detallistas del Tabaco. Acaba de regresar de un encuentro en Roma sobre trazabilidad y reconoce que su papel a partir de ahora será pelear contra el lobby europeo contrario al tabaco. Defiende la práctica de fumar aunque no el tabaquismo y cree que el aumento del precio de las cajetillas sólo ha servido para aumentar el mercado del contrabando.

-¿Cómo llega a la presidencia de los estanqueros europeos?

-Era presidente de la Asociación de estanqueros de Málaga y desde hace siete años de la unión de asociaciones de estanqueros de España. Fuimos una de las fundadoras de la confederación europea y en diciembre pasado el presidente, francés, dimitió por motivos de enfermedad y decidieron que ocupara yo la presidencia hasta el final del periodo electoral, el año que viene.

-¿Qué va a plantear desde el puesto?

-En la UE el tema del tabaco está muy vivo, con mucha polémica, pues los grupos antitabaco presionan mucho y tienen un lobby muy poderoso dentro del Parlamento Europeo. La Confederación debe defenderse de las agresiones contra el sector tabaquero. Es verdad que los estanqueros somos la cara más amable del sector y que normalmente suelen atacar a la industria tabaquera porque los estanqueros somos concesionarios administrativos en muchos países. Tenemos que seguir las directrices de cada país y no sólo en el tema fiscal, que en España supone que el 6% de los ingresos del Estado viene de los impuestos especiales del tabaco, sino también en el sanitario. En ese sentido, la figura del estanco es una garantía de que no se venda tabaco a los menores. Comprendemos que vendemos un producto sanitariamente muy sensible y nunca nos vamos a oponer a las políticas contra el tabaquismo, que no contra el tabaco. Muchos confunden los términos. No existe una ley contra el tabaco, sino de prevención del tabaquismo, que es una enfermedad y una adicción peligrosa. Sabemos que no vendemos caramelos y el tabaquismo tampoco nos gusta porque queremos conservar nuestros clientes muchísimos años y no queremos que tengan problemas de salud. En la última reforma de la directiva europea, desde el proyecto inicial a lo que salió en el Parlamento Europeo hay una diferencia importante y ahí nuestra confederación tuvo mucho que ver. Se pretendía hacer un paquete anti marca, que casi no se ve, y eso dificultaba tremendamente el trabajo del estanquero. Fue una polémica importante en Francia y el gobierno francés lo aprobó. Es tan perjudicial porque si todas las cajetillas son iguales y es muy fácil equivocarte de marca, y favorece mucho el contrabando, que es el gran enemigo hoy del sector.

-¿Son rentables hoy los estancos? ¿Cuántos hay en España y en Málaga?

-En Málaga capital somos algo más de cien y en la provincia en total 340. Hay 13.500 estancos en España y hace 20 años había 20.000. No se han cubierto los desaparecidos porque desde el 2003 no hay concursos para cubrir zonas sin ese servicio. Porque el estanco es mucho más que una tienda de tabaco; es un establecimiento con vocación de servicio al ciudadano y a la comunidad. Se recargan las tarjetas de autobús, las de teléfono, aunque cada vez va bajando, la venta de sellos y efectos timbrados es histórica. En países como Italia el estanco es mucho más: se pagan impuestos estatales, el recibo de la luz o del teléfono.

-Sin embargo en España son los quioscos los que parece que les comen terreno con muchas de esas ventas.

-No, no exactamente. En Málaga empezamos a vender las recargas de tarjetas de autobús y luego se incorporaron los quioscos, pero no es una competencia, porque la empresa de transportes quiere tener el mayor número de puntos de recarga y asumimos compartir esto.

-¿Cómo les ha afectado la crisis económica?

-La crisis ha pasado por todos los negocios. En el caso nuestro, agravado. La crisis estalla entre 2007 y el 2008 y en el 2010 la ministra de Economía, Elena Salgado, pegó un subidón tremendo a los impuestos del tabaco. Yo entonces estaba recién llegado a la presidencia de la Unión de Estanqueros y vi cómo a esa crisis se añadió la subida de impuestos y la modificación de la legislación antitabaquismo, que entró en vigor el 2 de enero del 2011 y eso le hizo bastante daño al estanco. El que se prohibiera fumar en los locales supuso una reducción del 10% de las ventas pero el descenso fue una vez. El golpe fuerte vino como consecuencia de la subida de impuestos y fue una subida brutal. Pensaban que entre la Ley y la subida de impuestos la gente dejaría de fumar, pero no es verdad, dejó de fumar aproximadamente un 1% de los fumadores. Lo que ocurrió es que tradicionalmente España era un lugar de paso del contrabando de tabaco y las mafias del contrabando ya no necesitaron irse a Francia o Alemania y pudieron venderlo aquí y empezó una escalada de contrabando brutal. Ahora siete años después está empezando a atenuarse y en Andalucía el 50% del tabaco que se fuma en la actualidad es de contrabando. Hay hasta venta callejera por proveedores fijos de clientes fijos, incluso se vende por internet y establecimientos que lo venden clandestinamente. No voy a dar referencias pero hay establecimientos muy caracterizados donde en todos hay tabaco de contrabando.

-En plena crisis no ha parado de subir el precio de las cajetillas.

-Cuando Salgado le pega el tirón a los impuestos se estaban recaudando por impuestos especiales 10.000 millones de euros anuales y quería subir la recaudación a 11.000. En la asociación éramos unos novatos pero le escribimos a la ministra dos cartas diciéndole que tuviera cuidado, que a lo mejor bajaba la recaudación. Al año siguiente bajó un millón de euros, porque la gente compraba menos tabaco legal y más de contrabando y fue a niveles espectaculares. En el año 2.010 había once estancos en La Línea de la Concepción y hoy quedan abiertos dos y creo que les tendremos que hacer un homenaje porque ser estanquero en La Línea es un acto heroico, heroico. Cuando un cartón de tabaco de una marca muy vendida en Gibraltar cuesta 27 euros, en el territorio fiscal nuestro cuesta 45 y entonces son auténticos héroes.

-¿Se fuma más en España que en otros países europeos? Y dentro de nuestro país en qué posición está Málaga?

-Málaga es una de las ciudades donde la venta de tabaco se consigue mantener en los dos últimos años, e incluso creciendo ligeramente. También es verdad que ha coincidido con un periodo en que se está remontando la crisis, que ha aumentado el turismo y los turistas tienen una parte importante en la venta de tabaco porque casi siempre en sus países es más caro que aquí y se llevan su par de cartoncitos. En teoría pueden llevar lo que quieran siempre que justifiquen que es para consumo propio. Sí creo que en España fumamos más que en otros países

-¿Cómo ha cambiado el consumo de tabaco?

-Últimamente hay más consumo de tabaco en mujeres y en los jóvenes se mantiene en una dinámica muy similar en el tiempo. Tradicionalmente en España se consumía sobre todo tabaco negro y la evolución del mercado unido a un cambio en los cultivos, sobre todo en Extremadura, donde se pasó de cultivar el tabaco negro tradicional al tabaco tipo Virginia, ha hecho que se haya reducido muchísimo el mercado del negro y hoy los niveles de rubio son los mismos que en cualquier otro país de Europa. Esa peculiaridad del mercado español desapareció y ese ha sido el gran cambio.

-¿La Ley antitabaco consiguió que estuviera peor visto fumar?

-Lo primero que ha producido es una bajada de la productividad de la gente en las empresas, porque los 10 minutos de salir de la puerta a fumar está ahí y también una cierta conflictividad entre los que fuman y no. Tiene sus flancos y sus sombras esa legislación. ¿Qué esté mal visto? Creo que no, pero mi visión es muy parcial.

-La Comisión Nacional del Mercado de la Competencia acaba de proponer al Gobierno eliminar el monopolio de la red de estancos. ¿Qué le parece?

-Lo hace todos los años; es una especie de cláusula de estilo, siempre dicen lo mismo. De alguna forma es comprensible, pero realmente el mercado de tabaco es especial, porque hablamos de un producto con una fiscalidad y componentes sanitarios. Los monopolios fiscales garantizan al Estado el control del mercado. Además la Organización Mundial de la Salud desde hace un par de años propone a los países un sistema de control administrativo. Por lo tanto no es una cosa a la que haya que prestarle mucha atención.

-Regenta también la administración de loterías más antigua de Málaga. ¿Es más rentable que el estanco?

-El estanco es de mi mujer. La administración de loterías en general es más rentable que un estanco, pero hay estancos y estancos. Hace un par de años me decía el presidente del comisionado para el mercado de tabaco que de los 13.500 estancos españoles hay 2.000 que son mileuristas. No es lo mismo tener uno en Marbella que otro en la Serranía de Ronda. Posiblemente el primero ganará cien veces más porque el público es distinto en unos sitios y en otros. Un estanco en la milla de oro de Marbella posiblemente sea más rentable que una administración de loterías en Jimena de Líbar. Las loterías fueron muy rentables cuando el juego estaba prohibido.

-Veo que fuma ¿Siempre lo hacen los estanqueros?

-Empecé a fumar con 14 o 15 años y el hábito me lo empezó a meter mi madre adoptiva, que decía que un estanquero debe fumar. Hubo una época que lo dejé y siempre me lo preguntaban dándolo por hecho en las entrevistas y volví para no mentir. Me fumo algún purito que otro.

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