Una expropiación, último obstáculo para el enlace Alameda-Barriguilla

  • Fomento culpa al Ayuntamiento de ralentizar el proceso que afecta a una sola casa · El Consistorio replica que depende de un auto judicial · La obra estará lista este año

Una pequeña vivienda de la calle Coín, ubicada junto a la autovía A-7 y la Avenida de Blas Infante, junto a la Comisaría Provincial, es el último obstáculo para que el enlace de Alameda-Barriguilla, en la ronda oeste, llegue a su culminación. El propietario de la casa se niega a abandonar se manera voluntaria el domicilio porque exige ser realojado. Sin embargo, el Ayuntamiento dice que no cumplen los requisitos para ello -por poseer otra vivienda y no estar empadronado en calle Coín- y espera un auto judicial para poder desalojar el inmueble y demolerlo.

A pesar de ello, la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, arremetió ayer contra el Ayuntamiento de Málaga. "Llevamos dos años y medio esperando a que el alcalde, al que estamos haciendo reiterados llamamientos, lleve a cabo las expropiaciones porque no podemos continuar la obra en esa parte", dijo Álvarez, que esperó que "esa falta de diligencia no origine un retraso" para que los trabajos concluyan en este año, como ella anunció ayer. Pero no quiso concretar ningún mes "después de lo ocurrido con los plazos en Barcelona", refiriéndose al retraso que ha tenido el AVE en llegar a la Ciudad Condal.

La ministra, que ayer visitó las obras del enlace, aseguró que es una obra "básica para Málaga y para evitar todos los embotellamientos que se producen en esta zona de entrada a la capital" y todas las personas que viven en las nuevas zonas de expansión de la ciudad, como Teatinos. Su presupuesto es de casi 28 millones de euros . La obra es ejecutada por Typsa y Aldesa.

El objetivo de estos trabajos es eliminar el paso innecesario de vehículos por las autovías A-7 y del Guadalhorce, en una zona por la que circulan diariamente 360.000 vehículos (según el estudio informativo del proyecto, que también recoge que serán 100.000 más en dos décadas). Es un punto negro donde se producen atascos en los horarios entrada y salida al trabajo, ya que por allí pasan tanto los universitarios como los empleados de diferentes polígonos y el PTA.

La remodelación supone un complejo entramado de conexiones que permitirá disponer de cuatro nuevos viales distribuidores, situados a ambos lados de la ronda, con los que se pretenden evitar el uso de la autovía en trayectos cortos. Además, también se está trabajando en una nueva vía directa entre la A-357 (que pasará de cuatro a cinco carriles desde la glorieta de Manuel Azaña) y la ronda oeste hacia Cádiz, así como otra con tres pasos elevados desde la Avenida Blas Infante a Teatinos, disminuyendo la circulación por la autovía del Guadalhorce.

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